Los intentos de tirar abajo la valla de separación entre Israel y Gaza, que generaron una cantidad considerable de muertos y heridos en los enfrentamientos, más el lanzamiento de globos incendiarios para producir caos en el sector israelí, sumado al lanzamiento de cohetes contra territorios al sur del país, han ocasionado el temor de que se pueda finalmente lanzar otra guerra como en el 2014, algo que por el momento se descarta.

La periodista israelí Jana Beris, en una conferencia con Ehud Yaari, periodista y experto en el mundo árabe, destacó dos elementos que sin duda son claves acerca de los últimos acontecimientos en la Franja de Gaza, principalmente el lanzamiento de cohetes desde territorio palestino contra Israel.

Primero destaca la periodista que Hamas habría tomado la decisión, en estos últimos días, de querer un arreglo con Israel que incluya un período de tregua de largo plazo (Hudna, que podría tardar hasta una década en el mundo perfecto, aunque sabemos que no ocurrirá). Pero destaca Yaari que el líder palestino del Hamas, Yehya Sinwar, elegido en febrero de 2017, está decidido a hacerlo desde una posición de fuerza e intransigencia para no mostrar "debilidad" con los otros jefes del enclave. Mostrar debilidad en estos momentos no es buena propaganda de cara a intentar hacerse con el poder total de las poblaciones palestinas. La respuesta sin duda será responder fuego con fuego.

Por otra parte, y asociada a lo anterior, está el interés de Hamas en generar una calma en un plazo considerable que le ayude a concentrarse en reconstruir sus estructuras en Judea y Samaria (Cisjordania), pensando en el día en que Abbas ya no esté más al frente del liderazgo palestino y considerando la cantidad de "candidatos al trono" que puede haber con influencia de actores externos. Es evidente según lo destacado por el propio Yaari que eso le interese más que atormentar a los ciudadanos de Sderot.

Se debe recalcar el detalle estratégico de la situación con los palestinos principalmente con la Franja de Gaza y es lo que en los análisis contemporáneos de las relaciones internacionales se puede catalogar dentro del concepto de zonas grises lo que actúa alrededor de la causa palestina.

En primer lugar y para no confundir a los lectores, se debe dejar en claro que una zona gris es el espacio ubicado entre la posición de una eventual solución a un conflicto en el marco jurídico (legalidad) denominada como "zona blanca", y en una posición de enfrentamiento armado abierto, o la denominada "zona negra".

En un artículo publicado en El Mundo (España) en 2017 se explica que las acciones en las regiones grises tienen un objetivo político específico que sería complejo por su naturaleza alcanzarlos por la vía jurídica de la "buena fe", que es lo que regula las relaciones entre los Estados, y en el caso puntual del Hamas esto es evidente por cuanto no representan, según la Convención de Montevideo de 1933, a un Estado soberano e independiente, sino una facción separatista de un gobierno fallido. Las relaciones de "buena fe" son las que regulan que no haya medidas coercitivas tanto económicas como militares y sociales que puedan ser críticas y dañinas ante las consecuencias que genera. En el caso puntual palestino, las acciones en zonas grises son más beneficiosas por su modo de comportamiento intransigente de Hamas, porque además en el inconsciente colectivo hay una noción de desproporcionalidad y de debilidad que favorece en la opinión pública a los palestinos en relación con Israel.

También desprendido del artículo de El Mundo se pueden enlistar algunas de las acciones estratégicas utilizadas en un conflicto en zona gris que son variadas y aplicadas las teorías directamente en el caso de la Franja de Gaza, considerando además que complementario a las teorías de las zonas grises se fortalece el paradigma de los enfrentamientos de la guerra irregular y guerra híbrida desarrollada en los últimos años.

-La subversión política. Busca generar un ambiente de confusión, fracturas internas, así como complicar los procesos de toma de decisiones, etcétera. En el caso de los últimos eventos desde la Franja de Gaza, el gobierno israelí es empujado en un debate interno entre el ala dura que llama a una respuesta militar contundente e inminente, en ocasiones hasta considera lanzar una guerra total hasta lograr decapitar el liderazgo de Hamas y someter así a los que causan conflicto.

Mientras, por otro lado, se podría decir que en los últimos enfrentamientos los palestinos se han aprovechado de la situación política interna israelí con una división considerable por parte de los críticos de la ley del Estado nacional, que han utilizado lo recalcitrante del debate como una forma de debilitar al actual gobierno de Benjamin Netanyahu. Eso, al parecer, Hamas lo maneja muy bien y ha impulsado parte de usar la posición de fuerza que maneja como propaganda interna para además promover la agenda contra su enemigo israelí.

-La coerción económica. Es una herramienta del hardpower y aplica a todo tipo de acciones que refuercen la presión política y miliar. Esto viene pesando desde hace más de una década con respecto al bloqueo económico que se ejerce sobre la Franja de Gaza tanto por parte de Israel como de Egipto a través de una estrategia que ha buscado socavar la fuerza del Hamas para devolver el poder a la Autoridad Nacional Palestina, o al menos impulsar un gobierno de unidad que pueda relanzar el moribundo proceso de paz.

Este bloqueo en gran medida se ha ejercido en detrimento de la población palestina de la franja costera, confirmando el poco interés del liderazgo palestino en resolver la situación de sus ciudadanos, sino que los transforma en parte de su mecanismo de empoderamiento ante la opinión pública; un muerto palestino suma réditos desde el martirio. Otro aspecto complementario a la idea anterior es lo evidente de que Hamas, a través del financiamiento de países como la República Islámica de Irán o Qatar en otro momento, se ha mantenido firmes en su intransigencia sin caer en devastadores conflictos contra los israelíes como el ocurrido en 2014 (año de último enfrentamiento). A diferencia de las carencias de la población, ellos pueden vivir en la opulencia desvergonzada sin ver arriesgar su patrimonio o la calidad de vida económicamente hablando.

-Las operaciones de influencia sobre la opinión pública. Se crean relatos que deslegitiman al adversario y alimentan, a través de informaciones sesgadas y desinformaciones, los prejuicios contra el enemigo.

Evidentemente esta es la estrategia que se ha gestado con mayor fuerza desde la denominada "Marcha del retorno" del mes de marzo, utilizada como herramienta en los últimos tiempos de opinión pública anti-israelí. Una batalla (la de los medios) que de todas maneras Israel ha perdido desde hace varios años, desmintiendo además el mito falaz del dominio mediático judío, aunque igual siga repitiéndose como mantra entre sus detractores. Basta con leer el abordaje de las últimas operaciones de respuesta de Israel contra posiciones palestinas hechas por CNN, El País (España) o la BBC para notar la delirante desinformación con la que transmiten los hechos.

-Los hechos consumados. Suponen un desafío a la forma de disuasión del adversario, quien busca a través de la provocación una respuesta desmedida y altamente violenta que lo deslegitime tanto en la opinión pública interna como lo hace también a través de la crítica exterior, colocándolo como una entidad agresora e intransigente.

Ante este panorama, Hamas puede tensar la cuerda lo suficiente aprovechando de un momento de cautela que el Estado de Israel está viviendo. Ellos saben que este tipo de comportamiento no se va a mantener por largo tiempo, pero mientras la posibilidad lo genere, sacarán todos los réditos posibles. Les colabora en su guerra de desgaste, por supuesto que deberán saber cuándo parar y eso lo harán conforme la opinión pública de los detractores del gobierno sientan que ellos también se encuentran amenazados.

El autor es licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio.