La validez de los cuadernos

Mucho se ha hablado en estas horas acerca de la validez de los cuadernos que confeccionara el ex chofer de Roberto Baratta y en virtud de cuyos datos el juez Claudio Bonadío decretó la detención de ex funcionarios y empresarios. En tal sentido, recordemos que en esos ocho cuadernos Centeno relataba minuciosamente todo cuanto presenciara acerca de los hechos de corrupción que llevaban a cabo las más altas esferas del gobierno. En virtud de que la decisión de citar a indagatoria a los nombrados fue tomada por el magistrado a pesar de no contar con los ejemplares originales de los cuadernos sino con fotocopias, se ha cuestionado públicamente esa decisión y mucha gente, en las redes se ha adherido a esa postura.

Sin embargo, hay que puntualizar que lo que tiene valor no son los cuadernos en sí mismos sino la información contenida en ellos. Y eso ocurre sean las anotaciones contemporáneas a los hechos o posterior a ellos, como así también si en lugar de tener forma escrita fuera verbal o incluso anónima. Lo que reviste importancia es que esos datos que se ponen a consideración del tribunal estén corroborados por su comprobación judicial. Si eso sucede, es decir que se acredita la existencia de los hechos allí reseñados, a partir de ese hecho probado se va a determinar la responsabilidad de los involucrados. Eso fue lo que pasó en la causa que lleva adelante el juez Bonadío. Una vez en poder de la narrativa que se hacía de los hechos, comprobó que estos habían ocurrido y, luego de ello, ordenó las detenciones.

No olvidemos que el que escribió los cuadernos reconoció su autoría a pesar de no estar los originales, como así que el periodista que realizó la investigación preliminar y sus colaboradores tuvieron durante un tiempo los cuadernos en su poder y dan fe de su existencia. No obstante, aun en ausencia de estas corroboraciones, no resultaría óbice alguno para tenerlos en cuenta, ya que no estamos ante escritos que no tienen valor en copia, como podría ser un testamento o un pagaré, sino de una relación de hechos cuya validez no requiere forma alguna.

En consecuencia, no se puede formular por esto reproche alguno al accionar del juez por cuanto no se requiere de manera alguna la materialidad física de los cuadernos para que su contenido sea tenido en cuenta al valorar la conducta de los imputados.