La ansiada noticia, esperada por el inversor local, llegó. El pasado 20 de junio, la empresa estadounidense MSCI Inc., encargada de ponderar fondos de capital de inversión a nivel internacional, ha decidido que la Argentina vuelve a estar en el grupo de mercado emergente, condición que había perdido en el año 2009.

Si bien esta situación era muy esperada por el mercado, principalmente tras el cambio de gobierno del año 2015, el difícil contexto financiero-económico local hizo suponer a una gran parte del mundo inversor que esta condición se le volvería a negar en el presente año. Recordemos que ya el pasado año 2017 Argentina estuvo en análisis. Sin embargo, en contraposición a lo esperado por el mercado, la empresa prefirió en ese momento postergar la recategorización.

Aunque es cierto que esta nueva categoría de mercado emergente ha sido parcial, ya que solo involucra a las empresas argentinas que cotizan en Nueva York (ADR), lo que se suponía que podría ser un estímulo para muchos fondos de inversión externos a salir a posicionarse en acciones locales, debemos decir que, por el contrario, desde que se conoció la noticia, el índice argentino MSCI acumula una pérdida cercana al 15 por ciento. Esta condición de mercado no solo sorprende, sino que también preocupa al inversor y advierte que la sola recalificación a mercado emergente no es suficiente para estimular el retorno de los fondos externos.

Por lo comentado y ante el desconcierto de gran parte del mercado, resulta interesante abstraernos un poco del contexto fundamental que explica la debilidad del mercado argentino actualmente y de esa forma focalizarnos del lado del análisis técnico, básicamente para tratar de reconocer dónde habrá contención de la baja en curso, que recordemos que se inició en el mes de enero pasado en valores históricos y que hoy acumula una pérdida superior al 50% en términos de dólares.

Ahora, una situación que el inversor debe tener en claro es que si bien el impacto bajista de las acciones argentinas ha sido generalizado, es decir, tanto para las empresas que cotizan solo en el mercado local como también para las empresas con ADR que cotizan en Nueva York, actualmente se observa una diferencia sustancial en la composición de lo que es el índice Merval BYMA y del índice argentino MSCI, principalmente debido a que entre las acciones con mayor ponderación en el índice MSCI se encuentran empresas como Mercado Libre (MELI), Globant (GLOB), Arcos Dorados (ARCO) y Adecoagro (AGRO), que representan un 35% en la composición del MSCI y que en el mercado local no operan; salvo el caso de MELI, que solo es posible operarla por medio de Cedears.

Lo comentado no resulta un dato menor, ya que cuando la baja en curso del mercado bursátil local encuentre una zona de contención y los fondos externos comiencen a tomar posición comprada en Argentina, es de esperar que sea justamente en muchas de estas acciones que son el corazón en la composición del índice argentino MSCI.

Por este motivo, resulta importante centrar la atención en papeles que son parte de los dos índices, como por ejemplo: Tenaris (TS), Grupo Financiero Galicia (GGAL), Telecom (TEO), Banco Macro (BMA), YPF, Pampa Energia (PAMP), Transportadora Gas del Sur (TGS), ya que estas, además de formar parte del índice Merval, también representan poco más del 40% en la composición del índice argentino MSCI.

Por lo comentado, en esta oportunidad no centraremos nuestra atención en el análisis del índice Merval, sino que lo haremos en el índice argentino de MSCI, ya que será aquí donde se posicionarán del lado comprador los fondos de inversión externos cuando consideren conveniente.

La baja de este índice comienza en el mes de enero pasado, cuando alcanzaba máximos históricos de 4547 puntos y ha sido desde entonces que comenzó el proceso de baja actual, la cual lo coloca en instancias de 2300-2200 puntos, lo que refleja una pérdida superior al 50% en solo seis meses.

En definitiva, la caída mencionada ha llevado los precios de regreso hacia los niveles en que se encontraba justamente al momento de la asunción de Mauricio Macri al gobierno, hacia finales del año 2015 y en instancias muy cercanas a los mínimos vistos hacia comienzos del año 2016, cuando el petróleo se encontraba en instancias de piso de 26 dólares por barril y Brasil vivía el peor momento de su crisis política.

En este sentido, más allá de que resulta difícil aseverar que la baja del índice argentino en fuerza desde los máximos de comienzos de año se encuentre en cercanía de un piso definitivo, sí resulta posible considerar que la zona alcanzada de 2300-2000 puntos sea una candidata a contener al menos de manera temporal la caída, para de esa forma dar habilitación a un proceso de recuperación parcial mayor definido por la caída previa.

Básicamente, desde el análisis técnico, tratando de aislarnos del difícil contexto en el cual se encuentra el país, ya sea por problemas económicos o políticos, si entendemos que la caída en curso del mercado bursátil se ha tornado exagerada por su velocidad y su magnitud, en caso de ser solo un movimiento correctivo, entonces entendemos que será en esta zona alcanzada donde el dinero inteligente de los fondos de inversión buscará un retorno del lado comprador. Al menos a la espera de que en los próximos meses el mercado logre recuperar de manera parcial las pérdidas sufridas, lo que representarían avances entre el 30% y el 50% desde los valores actuales para este mercado.

Creemos que solo en caso de que la debilidad del mercado continúe y con ello la zona de soporte mencionada en torno a los 2300-2000 puntos termine siendo quebrada en base cierre semanal, nuestras expectativas de piso y posterior recuperación quedarán comprometidas. En tal caso, asumiremos que estamos en presencia de un escenario mucho más complicado y que, por lo tanto, las pérdidas y los conflictos irán en ascenso.