Nuestra escuela pública juega el Mundial todo el año

Rosalía Fucello

En tiempos mundialistas, la creatividad, el esfuerzo, la pertenencia y el trabajo en equipo son valores que rápidamente se asocian al seleccionado nacional de fútbol, como en otras ocasiones podrían identificarse con los equipos nacionales de distintos deportes que nos llenan de orgullo y nos siguen brindando alegrías (los Pumas, las Leonas, la Generación Dorada en el Básquet, el equipo nacional de Copa Davis, los Murciélagos, y deportistas olímpicos como Santiago Lange, Paula Pareto, Braian Toledo y muchos más). Esos mismos valores los encontramos reflejados en nuestra escuela pública en cada jornada escolar. En ese sentido, bien podría señalarse que allí el Mundial se juega todo el año.

Tengo la oportunidad de acompañar a quienes, con la aprobación y el apoyo del Ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires, realizan visitas a escuelas públicas primarias del partido de San Isidro, en el marco del Programa Nacional de Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos ("Valoremos los Alimentos"), al que adhirió San Isidro el año pasado, a los fines de concientizar en cuanto a las acciones que pueden realizarse para contribuir a la disminución de tales desperdicios (mediante juegos interactivos los alumnos juegan a realizar una compra inteligente y el guardado ordenado de alimentos).

Esos encuentros generan interrelación con directores, docentes, auxiliares, alumnos, cocineros, porteros y demás colaboradores que llevan adelante la educación pública en la provincia de Buenos Aires. Los signos de pertenencia, el esfuerzo y los logros compartidos, la vocación por enseñar, la capacidad para sobreponerse a diferentes obstáculos, la naturalidad para improvisar y suplir carencias, para encarar proyectos o actividades que en algunos casos complementan voluntariamente las obligaciones educativas, como puede ser colaborar en la pintura de las aulas y organizar rifas para adquirir materiales para el salón de actos, son valores que podemos fácilmente identificar en quienes conforman los equipos educativos referidos.

En síntesis, nuestra escuela pública juega el Mundial todos los días del año. No importan el calendario, el fixture ni los premios, sino los valores allí presentes, que son una invitación permanente a soñar a ser todos una única selección dentro y fuera del aula.

La autora es concejal Pro y vicepresidenta del HCD de San Isidro.

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