El comunicado de los ministros de Comercio de los Estados Unidos, Unión Europea y Japón, el discurso del presidente Emmanuel Macron en el Consejo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la declaración  del G7 indican la premura de los países desarrollados para iniciar las negociaciones para reformar la Organización Mundial de Comercio (OMC). El comunicado enumera la transferencia de tecnología, los subsidios industriales, el papel de las empresas públicas y las condiciones para calificar como economía de mercado como temas prioritarios y conducentes a desterrar las prácticas de competencia desigual en el comercio internacional. El presidente Macron, coincidiendo con los objetivos del comunicado, agregó que esperaba que la reunión del G20 en Buenos Aires incluyera la reforma en su agenda y definiera una hoja de ruta para las negociaciones con el fin de lograr una estructura legal de la competencia "justa" a nivel global. La declaración del G7 avanza un poco más y expresa la intención de hacerlo "tan pronto como sea posible".

El presidente Macron efectuó una encendida defensa del multilateralismo y destacó que en el nivel de pobreza disminuyó del 30% en 1990 al 10% en los últimos años; reconoció que los cambios han provocado incertidumbre y una reacción negativa hacia la globalización, pero recordó que la OMC fue una creación de los hombres y que, si hoy no se ajusta a la realidad, habría que modificarla y no replegarse y recurrir al proteccionismo, porque esas políticas terminarán dañando a los trabajadores. El comunicado contiene un lenguaje riguroso contra las prácticas de forzar a las empresas a transferir tecnología y enumera medidas para combatir los subsidios distorsivos, incluyendo nuevas reglas para defenderse de las ayudas oficiales que provocan un exceso de capacidad de producción, y exige el cumplimiento de las normas de transparencia de la OMC. Mientras este comunicado sugiere invitar a otros socios claves para participar en las negociaciones, el presidente francés solo agrega a China y recién posteriormente extenderla al G20 y la OCDE.

El comunicado termina sin mencionar la demanda china de ser reconocida como economía de mercado. En siete puntos se la define cuando las decisiones de las empresas, los precios y la asignación de las inversiones responden a las señales de mercado. Las empresas deben sujetarse al régimen legal común, tener un sistema contable reconocido internacionalmente y estar libres de las influencias del Estado. La explicitación de estas consideraciones cierra el capítulo de China, pero abre un interrogante sobre su reacción por la dureza de los términos utilizados para definir las condiciones de una economía de mercado.

El ensañamiento de los Estados Unidos contra la OMC ha tenido éxito. La Unión Europea y Japón se han sumado a la posición mantenida por Robert Lighthizer durante la XI Conferencia Ministerial de la OMC. Europa y Japón también han llegado a la conclusión de que la emergencia de China constituye la fuente de sus problemas económicos y está en el origen de la insatisfacción de su población ante la globalización. Pero la propuesta de restringir las negociaciones a los tres miembros, y eventualmente a un cuarto, constituye una ofensa al multilateralismo tan pregonado por el presidente Macron y al resto de los miembros de la OMC. Si bien la intención sería llevar al tema al G20, no es difícil inferir que esta enunciación sea solamente un gesto protocolar donde se requiera la adhesión sobre un texto acordado.

Las negociaciones de la Ronda Uruguay que culminaron con la creación de la OMC reconocían la disparidad entre los países y contemplaban cláusulas para la implementación de un desarrollo equilibrado. Los datos indican que los países en desarrollo tienen hoy una mayor participación relativa en el comercio internacional. El comunicado de la tríada centra las negociaciones en sus intereses y, si bien no lo dicen, toman el eslogan de "América First" para convertirlo en "Nosotros First". Europa y Japón parecieran mimetizarse y llegar a las mismas definiciones a pesar de vociferar su desagrado con la política de Donad Trump de fijar tarifas para algunos productos excusándose en razones de seguridad. La declaración del G7 fue acordada por todos los miembros; el retiro de la firma del Presidente Trump fue posterior al acuerdo alcanzado sobre el documento.

La intención de lograr el consenso en el G20 sobre las pautas para transformar la OMC representará un desafío para la Argentina. La modificación de las reglas del comercio internacional tendrá importantes repercusiones sobre las políticas internas, y sería conveniente que la discusión y las propuestas pudieran darse en un marco de equilibrio regional o quizás en la misma OMC para evitar la fragmentación y la imposición. La lentitud de la burocracia de la OMC o la timidez para incursionar en los nuevos desafíos alienta propuestas por fuera de esta organización que seguramente no contemplarán los intereses de todos los miembros.

El autor es diplomático.