Es probable que el lector que comienza a leer esta nota se pregunte qué es Mauna Loa. Aclaremos que este es el nombre del Observatorio Climático instalado en Hawaii, perteneciente al gobierno de los Estados Unidos, administrado por la agencia oficial denominada US National Oceanic and Atmospheric Administration. El Observatorio Mauna Loa, que mide diariamente desde hace ya muchos años la cantidad de gases contaminantes que rodean nuestra Tierra, nos acaba de informar que en el mes de junio de este año las emisiones acumuladas de CO2 ya habían ascendido a 412 ppm, es decir, un 47% por encima del nivel acumulado en los años previos a la revolución industrial.

Esto significa que a lo largo de todos los años que dedicamos a discutir internacionalmente cómo disminuiríamos las emisiones globalmente contaminantes, causantes del cambio climático, estas aumentaban año a año. Es grave que las emisiones, más allá de las repetidas declaraciones internacionales de corte político, sigan creciendo. Estamos al día de hoy en 412 ppm, pero recordemos que el límite crítico está muy cercano, ya que es apenas 450 ppm, si es que queremos evitar grandes daños en toda la Tierra. Si no abatimos ya el crecimiento de las emisiones contaminantes, llegaríamos al límite crítico de 450 ppm bien pronto: hacia el año 2038.

Lo preocupante es que las proyecciones energéticas y de emisiones de CO2, basadas en las políticas mundiales vigentes y las propuestas de compromisos de las naciones en el acuerdo de París (1995), indican que no son compatibles con el cumplimiento de este acuerdo, ya que las emisiones anuales de CO2 seguirán creciendo y llegarán a un máximo recién en el año 2040. Esto significaría una agudización de la tendencia al aumento en la temperatura en el planeta, hecho muy grave para la vida en nuestra Tierra.

El panorama no es alentador, ya que los Estados Unidos, el segundo contaminador mundial después de China, tiene un presidente que niega el cambio climático y rechaza el acuerdo de París, mientras que la agenda política internacional está concentrada en los grandes conflictos inmediatos del día de hoy. Todo esto hace más difícil concretar las medidas requeridas para defender colectivamente nuestra Tierra.

Seguramente en poco tiempo más las mediciones diarias de Mauna Loa serán más importantes para todos nosotros que las cotizaciones financieras del Merval o de Wall Street. Esperemos darnos cuenta pronto y a tiempo de la necesidad de actuar para preservar la vida en nuestro planeta.