En un artículo publicado hacia finales de la década del 80, el politólogo argentino Guillermo O'Donnell se interrogaba sobre las razones de la imposibilidad de articular un frente común entre los principales países deudores de América Latina para enfrentar el desafío de una agobiante deuda externa. A partir de la utilización de modelos explicativos de la teoría de los juegos, en forma particular del dilema del prisionero, el autor argentino procuraba dar respuesta a la pregunta inicial de su trabajo titulado Deuda externa: ¿por qué nuestros gobiernos no hacen lo obvio?

Parafraseando a Guillermo O'Donnell, cabe preguntarse si el peronismo podrá hacer lo obvio, esto es, articular una alternativa electoral competitiva para enfrentar el proceso de la sucesión presidencial en 2019. Se trata de un camino no exento de dificultades, aunque también caracterizado por importantes oportunidades.

La oportunidad principal la ofrece el propio escenario de crisis —atención, crisis no es sinónimo de catástrofe como aquellas de 1989 o 2001— que ha tenido impacto a través de la erosión de la imagen positiva del Gobierno, como así también en las expectativas de la sociedad en el corto y mediano plazo. Una de las claves del triunfo electoral de la alianza Cambiemos en las elecciones legislativas de 2017 —¡sí, señor lector, estamos hablando de octubre de 2017!— residió en su capacidad para la administración de las expectativas sociales.

Dicha capacidad parece haber sido afectada por las dificultades en el manejo de las sucesivas crisis acontecidas a partir del mes de diciembre a la fecha, desde las revueltas callejeras con motivo del tratamiento de la reforma previsional hasta la crisis cambiaria más reciente no finalizada aún y con riesgo, relativamente bajo por cierto, de transformarse en bancaria y del sector externo.

Este escenario, de prolongarse a lo largo del 2018 y 2019, sin duda ofrece una oportunidad que no ha pasado inadvertida para las diferentes expresiones del justicialismo. Aquí es donde nos adentraremos en las dificultades que atraviesa hoy el peronismo, que podrían limitar su capacidad de aprovechar esta oportunidad.

Cuatro son los problemas que atraviesa el peronismo hoy:

-Ausencia o crisis de liderazgo, situación propia de un peronismo en transición a partir de la derrota en las elecciones presidenciales de 2015 y legislativas de 2017.

-En ese contexto de ausencia o crisis de liderazgo, la figura de Cristina Fernández aparece con una base electoral más sólida, aun luego de la derrota en 2017, aunque con la desventaja del rechazo social que todavía genera su figura.

-Al mismo tiempo, el heterogéneo abanico no cristinista si bien no tiene el nivel de rechazo de la ex Presidente, no posee figuras de peso con capacidad de traccionar a diferentes expresiones del electorado como CFK.

-Todo este panorama se desarrolla en un contexto de vetos cruzados que, sin embargo, parecen empezar a dejarse atrás. La postura unificada frente al problema de las tarifas puede representar un primer paso en una nueva dirección.

Estas reflexiones llevan a platearme por lo menos dos interrogantes: ¿Podrá el peronismo aprovechar esta oportunidad, articulando un frente común entre sus diferentes expresiones? ¿Podrá el peronismo en definitiva "hacer lo obvio", volviendo al odonelliano interrogante del inicio, o dejará allanado el camino para la reelección por default de Mauricio Macri en 2019, en un hipotético escenario de crisis sin colapso?

¿Podrán líderes "racionales" arribar a una solución colectiva racional? ¿Será el escenario electoral de 2019 un ejemplo más de dilema del prisionero? Estos y otros interrogantes comenzarán a tener respuesta tras el impasse de la copa del mundo.

El autor es  licenciado en Ciencia Política (UBA), doctor en América Latina Contemporánea, Instituto Ortega y Gasset de Madrid. Docencia y áreas de interés en Sistemas Políticos Comparados y Política Latinoamericana Comparada.