"El ajuste tiene que acompañarse con comedores abiertos los 7
días de la semana, las 24 horas", Miguel Ángel Broda

Unos días antes de conocerse los principales puntos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que incluyen disposiciones para el sostenimiento de las políticas sociales, Miguel Ángel Broda decía: "El ajuste tiene que acompañarse con comedores abiertos los 7 días las 24 horas".

Está claro que la nueva derecha, aunque algunas veces lo olvida, es democrática y entendió que un rostro impiadoso ya no es tolerable.

El "nuevo FMI" incluye en su discurso políticas para atender la pobreza. Cambiemos, también. José Natanson desde hace tiempo viene llamando la atención sobre esta característica del macrismo "socialmente no inclusiva pero compasiva", que se traduce, por ejemplo, en un Ministerio de Desarrollo Social en manos de una persona de buen diálogo con las organizaciones sociales y con fuertes vínculos con el papa Francisco como Carolina Stanley.

En este mismo sentido, en el marco del acuerdo por el préstamo stand by, el "nuevo FMI" y el Gobierno se han comprometido, según el comunicado de prensa del Fondo, "en mantener un piso para el gasto en asistencia social. Han asumido el compromiso de velar porque el gasto, como porcentaje del PIB, no descienda en los tres próximos años".

Asimismo, el citado comunicado expresa: "Si las condiciones sociales empeoran, existen disposiciones para incrementar más la asignación presupuestaria dedicada a las prioridades sociales". Es decir que se prevé la posibilidad de que la situación social se deteriore aún más y, frente a ello, tienen una respuesta "compasiva". Al respecto el ministro Nicolás Dujovne planteó la posibilidad incluso, en función de esta previsión, de aumentar la cobertura de la AUH si fuera necesario.

La realidad es que quienes frecuentamos los comedores comunitarios sabemos, y lo sabe también el Gobierno, que cada día se les hace más difícil responder a las crecientes necesidades. La asistencia del Gobierno nunca alcanza, porque son cada vez más las personas a las que deben asistir y las mujeres que llevan adelante esa tarea, de forma gratuita y solidaria, ya no dan más. También sabemos que no hay trabajo, ni changas y que la AUH, que debería ser un piso de ingresos, muchas veces es el único dinero que ingresa al hogar. Por ello, hoy es diario ver personas que jamás habían asistido a un comedor comunitario acercarse con timidez a pedir un plato de comida.

La política del Gobierno no solo no es inclusiva, sino que está aniquilando socialmente a miles de ciudadanos. No solamente a los más vulnerables, sino también a los sectores de ingresos medios que hoy cierran sus negocios o sus pymes, y muy especialmente a los de ingresos medios bajos, que ya no pueden ni mínimamente hacer frente a sus más elementales necesidades y han renunciado a cualquier gasto que no sea indispensable. Ya no hay más vacaciones, ni salidas en familia, cine o shopping.

De esta forma el Gobierno define políticas económicas que empeoran las condiciones sociales, pero "es sensible" a sus consecuencias. Como dijo Broda: el ajuste se acompaña con "comedores abiertos los 7 días de la semana, las 24 horas".

"Para los sectores con más vulnerabilidad socioeconómica nuestro Gobierno diseñó la tarifa social", Gabriela Michetti

También en materia de tarifas el Gobierno tiene una política "compasiva", a través de una política de tarifa social que esgrime como caballo de batalla frente a los justos reclamos de quienes no pueden hacer frente a los desmedidos aumentos de tarifas.

En este sentido, el Gobierno de Cambiemos sostiene que la política de reducción de subsidios se complementa con la tarifa social, mediante la cual se atiende la situación de aquellos que no pueden pagar los aumentos de tarifas. Sin embargo, la tarifa social está armada, desde el principio, de forma absolutamente deficiente y, por ende, es ineficiente e injusta. Es una política focalizada en función de los ingresos de los usuarios que no contempla, como se hace en otros países, o en otras políticas públicas (por ejemplo, scoring del Plan Procrear) ninguna característica de los hogares: ingresos por hogar, cantidad de hijos, entre otras. Lo cierto es que esta política tiene errores tan grandes de diseño y de aplicación que ni siquiera cumple con sus objetivos en muchos casos.

Esta política deja sin ningún tipo de subsidio, por ejemplo, a una pareja donde el titular del servicio gana 22 mil pesos, aunque sea el único ingreso del hogar y tenga 5 hijos. También a una mujer divorciada, jefa de hogar, que gana 23 mil pesos y vive con sus 3 hijos en un departamento alquilado. Es decir, si el titular del servicio tiene ingresos mayores a dos salarios mínimos, no importa que sea el único ingreso ni que tenga varios hijos: no recibe ningún tipo de subsidio.

Resulta inexplicable el diseño de esta política no solamente porque no hace ninguna distinción según la integración del hogar, sino que también deja completamente excluidos a los sectores de ingresos medios bajos, que, por el contrario, están contemplados en otras políticas como el Plan Procrear (que incluye hogares que perciben hasta cuatro salarios mínimos).

Esta política viene a legitimar el relato oficial de "compromiso con la pobreza". Sin ningún tipo de esfuerzo por hacerla eficiente y dejando afuera a miles de hogares que no pueden hacer frente a las tarifas actuales y menos aún a los aumentos que faltan venir.

"Vamos a poner en marcha al país y la gente va a poder acceder a un trabajo digno" Mauricio Macri (campaña 2015)

Cambiemos llegó al Gobierno prometiendo que no eliminaría la asignación universal por hijo y esta vez no mintió. Pero también prometió que los planes serían cada vez menos necesarios, porque se proponían la creación de un millón y medio de empleos privados al año, cosa que no sucedió y hoy se necesitan más planes sociales que nunca.

Proponían eliminar la inflación y el crecimiento de la economía. Dos años y medio después, debimos acudir al Fondo Monetario Internacional no para prevenir una crisis, a partir del suceso de algunas turbulencias, como pretenden instalar, sino justamente por atravesar una crisis. Los mercados nos retiraron el financiamiento no por el mentado problema del déficit fiscal, sino por un desmanejo en el manejo del déficit de cuenta corriente que fue soslayado permanentemente por el Gobierno.

Hoy estamos sin meta de inflación para el corriente año, con metas de inflación difícilmente cumplibles (aunque más realistas) para el 2019, dólar sin techo y un salvavidas llamado FMI, salvataje de último recurso, que nos promete ajuste y más ajuste. No olvidemos, además, que el cumplimiento de las condicionalidades va a ser severamente controlado trimestralmente y, conforme se cumplen, se podrán ir entregando los tramos del stand by, agregando exigencias que aún desconocemos.

En la actual situación, la única creación de empleo queda en manos de una herramienta de dudosa eficacia (otra fuente de endeudamiento encubierta) como son las PPP. No habrá ya obra pública para crear empleos, de baja calidad pero en forma rápida y activa. Y el cuentapropismo estimulado por el Gobierno tendrá cada día menos horizontes.

En este marco de crisis el FMI y Cambiemos nos prometen ocuparse de la pobreza.

Claramente, entre una política de ajuste y hambre, y una política de ajuste y comedores, fatalmente, no queda más que la última. Nunca sería mejor más sufrimiento para los que menos tienen. Cuanto peor, no es mejor.

Pero tengamos claro, muy claro, que esta política social viene a contener la pobreza que crean sus políticas económicas. Una economía que rescate las palabras olvidadas: crecimiento, inversión, consumo, industria, desarrollo, es la mejor política social que les podemos ofrecer a los argentinos.

"Nadie que nace en la pobreza hoy llega a las universidades" María Eugenia Vidal

Los comedores son necesarios, la asignación universal por hijo también, pero si no hay trabajo ni crecimiento económico, no hay futuro posible.

El Gobierno de Cambiemos viene, ahora con la compañía inestimable del FMI, a plasmar una sociedad de dos velocidades. Los que tienen trabajo, educación, acceso al consumo y a las universidades, y los que van a los comedores, pagan tarifa social y jamás, según la gobernadora Vidal, acceden a la universidad.

Algunos seguimos soñando con el primer día de universidad de los chicos que van a los comedores, imaginamos el día en que el comedor sea el centro social del barrio, porque ya nadie necesite ese plato de comida porque haya trabajo.

Sin una economía donde entren esos sueños, solo quedan el ajuste, el FMI y los comedores abiertos los 7 días, las 24 horas.

La autora es es dirigente peronista y directora por la oposición del Banco Ciudad.