Por primera vez en la historia argentina se discute en el Congreso Nacional la posible sanción de una ley para despenalizar y legalizar el aborto, cuestión que ocupa un lugar destacado en la agenda pública. Después de 12 años de trabajo, del movimiento de mujeres organizado en el país y siete presentaciones precedentes en el Parlamento, el proyecto sobre interrupción voluntaria del embarazo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito llegó al recinto con la firma de 71 diputados de diferentes espacios políticos.

A la pregunta sobre si la sociedad estaba preparada para avanzar en esta discusión, los apoyos públicos de diferentes actores sociales y los dos meses de debate en el Congreso respondieron que sí. La discusión parlamentaria de abril y mayo fue acompañada por una multitud en las calles que se tiñó de verde para apoyar la ley, por los pronunciamientos públicos favorables de diferentes espacios educativos, sindicales, profesionales, artísticos y por un fuerte eco en los medios de comunicación.

A esta altura queda claro que esta demanda sucinta adhesiones mucho más allá de los espacios esperables. El pañuelo verde de la campaña se instaló este verano en el programa de Rial, el debate llegó a la mesa de Mirtha Legrand, a la entrega de los Martín Fierro, a los noticieros y los programas de la tarde. Se pronunciaron a favor figuras muy populares como Marcelo Tinelli y Susana Giménez, y el aborto se mantuvo como tema de interés en el prime time televisivo producto de un movimiento feminista organizado que lo supo estimular y sostener, y del interés creciente en las audiencias en el debate.

En este contexto, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, a través del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales (Copes), realizó en mayo una encuesta de opinión para indagar sobre el tema. Se encuestó telefónicamente a una población general mayor de 16 años, residente en ciudades de más de cien mil habitantes. En una muestra de 1204 casos se indagó sobre tres puntos centrales: el nivel de adhesión que genera la aprobación de la ley, la opinión sobre el derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo y sobre las consecuencias penales vigentes hoy en día para quien decida practicar un aborto.

A la pregunta: "Se está tratando en el Congreso una ley para despenalizar y legalizar el aborto, ¿está de acuerdo con que se apruebe?", la contundente respuesta fue que el 62% dijo que sí. Si bien esta opinión es mayoritaria en toda la sociedad argentina, la aprobación de la ley concita mayores niveles de adhesión entre los grupos más jóvenes; llega casi al 70% de las personas de entre 25 y 39 años. De todos modos, aun en la franja etaria que genera menos adhesión, 60 años o más, adhiere en un 60% de los casos, lo que indica que el apoyo es transversal en todas las generaciones.

Este alto nivel de aprobación al proyecto de ley es consistente con la respuesta a la pregunta: "¿Cree que una mujer tiene derecho a interrumpir su embarazo?". Seis de cada diez personas encuestadas dijeron que sí. Tal como en el dato anterior, hay algunas diferencias según edad. El mayor porcentaje de desacuerdo se encuentra entre los mayores de 60 años, pero incluso en este grupo de edad el 50,4% reconoce este derecho. En contraste, el mayor apoyo se expresa en el estrato de 25 a 39 años, donde responde afirmativamente a esa pregunta un 61,3 por ciento.

También se indagó por las consecuencias legales de la normativa vigente que indica que el aborto es una práctica ilegal que debe ser penada en todos los casos, salvo en los dos causales presentes desde 1921 en el artículo 86 del Código Penal (violación o riesgo de vida para la madre). En la encuesta se preguntó: "¿Cree que una mujer debe ir presa por abortar?". La negativa fue rotunda: tres de cada cuatro personas encuestadas rechazaron que una mujer deba ir presa por interrumpir su embarazo.

La despenalización social del aborto en la sociedad argentina es indiscutible y crece significativamente en las personas más jóvenes, dato que también se hace evidente en los debates en las escuelas secundarias y universidades de todo el país, en donde estudiantes de diferentes edades demandan por la legalización del aborto.

Cuando una persona con capacidad de gestar está decida a abortar, no la detiene la clandestinidad ni la falta de recursos para hacerlo. En el marco normativo actual, quienes puedan pagarlo lo harán en clínicas o consultorios privados con un mayor grado de seguridad, quienes no puedan se arriesgarán a hacerlo en condiciones de alto riesgo para su salud. En ambos casos, la clandestinidad será la norma que deja a la intemperie a quienes aborten. La discusión hoy no es aborto sí o aborto no, sino aborto legal o aborto clandestino.

La demanda por un aborto seguro, legal y gratuito está fuertemente instalada en el todo el país. Llegó la hora de que el Congreso esté a la altura de este tiempo histórico y apruebe una ley que amplía derechos para quienes hoy no lo tienen. Nadie va a obligar a otra persona a hacerse un aborto si esta no quiere. No obliguemos a quienes deciden abortar a hacerlo de manera ilegal y en condiciones inseguras. Llegó el momento: aborto legal ya.

La autora es subsecretaria de Políticas de Género de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.