Estamos asistiendo a un momento histórico y esperado. Comenzamos a reclamar por la vida de las mujeres hace tiempo. Estos reclamos se masificaron desde la consigna Ni una Menos, antesala que impulsó un cambio de paradigma, salir de la esfera personal y pensar juntas en el bien común.

Basándonos en el respeto a la diferencia, avanzaremos en dirección a más derechos para las mujeres construyendo la equidad que el siglo XXI requiere. Como Estado debemos resguardar las decisiones personales, la libertad de cada mujer de decidir sobre su cuerpo, la libertad de credo y religión.

La despenalización del aborto no generará más abortos, pero tendremos abortos más seguros, dejaremos atrás el silencio que toda clandestinidad propaga. Podríamos analizar cuáles son los factores que hacen que nuestra región esté particularmente atrasada en materia de legislación en relación con el aborto, pero estaríamos perdiendo el tiempo. El debate emergió con la fuerza de lo reprimido y ya no es necesario discutir cuándo comienza la vida, solo respetar que cada uno pueda definirlo según sus ideas, sus creencias, sus deseos y sus necesidades. La despenalización es necesaria para que el Gobierno pueda respetar la diferencia y el Estado, salir de la clandestinidad, dejando de amparar prácticas en las sombras, inseguras y marginales.

La diversidad de opiniones, estilos de vida, ideologías estará presente en este y todos los debates serios que queramos llevar a cabo como comunidad. Seguiremos trabajando para articular acuerdos y consensos que logren dar cuenta de que aquello que expresa el Parlamento es más que la suma de individualidades. Reconstruyendo y validando la labor de los representantes, tan denostada por estos tiempos.

Soy abogada, legisladora de la Ciudad y madre de una adolescente y un niño. Me siento comprometida con este tema porque el futuro requiere acciones en el presente. Hoy nos toca trabajar para el futuro, si no es la mejor ley, será la que hoy la sociedad pueda generar, trabajemos juntos para que sea ley y para que el gobierno pueda implementarla del mejor modo posible.

El aborto efectivamente existe, en todos los sectores sociales y en los diferentes grupos etarios. El aborto no es una problemática únicamente adolescente y no es solo un problema de las mujeres que menos tienen. No estar a favor del aborto legal es estar a favor del aborto clandestino. El aborto legal es un derecho que el colectivo de mujeres exige para sí. Por eso lo acompaño, no importa si pensaste en abortar alguna vez o nunca lo harías, incluso si no estás a favor del aborto podés acompañar esta campaña. Ampliar derechos para las mujeres es mejorar nuestro lugar en la sociedad.

Pasaron 13 años del primer proyecto de ley presentado en el Congreso y si la ley sale, las problemáticas sociales no se resolverán mágicamente. Pero son cambios simbólicos que suman y colaboran con cambios culturales, que seguramente llevarán años, pero requieren de estas acciones en el presente. La ley de educación sexual integral existe desde el 2006 y aún es difícil su implementación; muchos especialistas sostienen que no se cumple. Hace 12 años es ley y tenemos todos que reclamar a las autoridades de turno que sea efectiva. En la tarea legislativa hemos generado como bloque, y acompañado los últimos cuatro años, pedidos de informes sobre la implementación de la ley en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, la tarea no ha sido fácil. Pero sabemos que la educación sexual para decidir, la anticoncepción para no abortar y el aborto legal para no morir son el camino.

Pedimos a ambas Cámaras que lo que ayer era proyecto hoy sea ley. Y una vez sancionada, acompañar y garantizar que la letra se cumpla.

El 13J las mujeres estaremos juntas y celebrando, porque más derechos para una es libertad y calidad de vida para todas. Es momento de dejar atrás el silencio que la clandestinidad requiere. Es tiempo de estar a la altura de las circunstancias.

La autora es legisladora de la Ciudad, del espacio Evolución Radical.