Existen muchas expectativas de los inversores locales y externos a la decisión que pueda tomar la empresa MSCI con respecto a un regreso de la Argentina como país emergente.

Recordemos que ya el pasado año 2017, cuando todo parecía que dicho ascenso en la calificación se daría, la falta de reformas de mercado sustentables y cierta ausencia de confianza sobre la posibilidad de que el Gobierno de Cambiemos pudiera corroborar, hacia las elecciones legislativas del mes de octubre, su liderazgo político en el país; esta empresa estadounidense, ponderadora de fondos de capital de inversión, terminó por desistir en darle ese ansiado regreso del país al mercado emergente y, como consecuencia de ello, las acciones sufrieron un fuerte recorte. Perdieron, en términos de índice, un 12% en dólares un mes y medio más tarde.

Lo interesante de destacar es que, tras el contundente triunfo de Cambiemos en las elecciones legislativas del año 2017, retornó rápidamente la confianza alcista en el inversor, incluso en el inversor externo. Es así como en solo seis meses más la Bolsa argentina logró una apreciación en dólares superior al 50%, que la colocó hacia finales del mes de enero del presente año 2018 en instancias de máximos históricos. Este comportamiento estuvo impulsado en gran parte por las expectativas de muchos inversores de que el regreso de la Argentina al mercado de emergentes no se escaparía en este año 2018.

Sin embargo, la historia ya la conocemos. Desde el pico de euforia alcanzado por el mercado hacia comienzos de año, cuando la Bolsa argentina era tapa en los principales medios internacionales, destacando que había sido la bolsa de mayor crecimiento en el mundo, fueron necesarios solo cuatro meses para que todo ese entusiasmo y esa confianza se evaporaran. Fue así como los precios no solamente regresaron a los mínimos que se habían alcanzado justamente en agosto del pasado año 2017, después de conocerse la decisión de que no seríamos emergentes, sino que incluso la fuerza vendedora fue mayor por estos días, con un índice Merval en dólares que alcanzó niveles de 1120 dólares, ello es un 5% por debajo de los mínimos antes mencionados.

En concreto, si es cierto que los mercados financieros se mueven por expectativas, entonces podemos inferir que la baja sufrida por estos meses, con un regreso de los precios hacia los mínimos de agosto del pasado año 2017, justamente representa un retorno al punto cero de la confianza del inversor sobre las chances de que en los próximos días finalmente pueda darse ese ansiado regreso a emergentes. A pesar de que los fundamentos entregados por MSCI el pasado año 2017 por los cuales no le dieron el ascenso de categoría a la Argentina han sido de algún modo resueltos, principalmente tras la validación del triunfo de Cambiemos en las elecciones legislativas y la aprobación de la nueva ley de financiamiento productivo, ahora los problemas son otros y quizás estos nuevos problemas son los que podrían terminar postergando una vez más tal ascenso.

Ahora, nos preguntamos: ¿Y si una vez más el mercado financiero se equivoca? Es decir, ¿por qué no creer que, de igual modo que el pasado año 2017 se decía con cierta confianza que seríamos emergentes y finalmente no lo fuimos, ahora se crea o se diga que este año tampoco lo seremos y finalmente lo terminemos siendo?

Como mencionamos más arriba, aparentemente el accionar bajista practicado por el mercado en los últimos cuatro meses, con una baja del índice Merval en dólares cercana al 40%, estaría indicando que los inversores locales y externos han tomado partido por una decisión y esta sería de una nueva negativa del MSCI para la Argentina. Si esta interpretación es correcta, podríamos entonces suponer que, de darse dicha negativa, no necesariamente la baja del mercado sea mucho más profunda, ya que de algún modo sería una noticia que obviamente generaría desilusión, pero que al fin y al cabo ya estaba descontada en los precios.

Ahora, ¿qué pasaría si, contra todos los pronósticos, el próximo 20 de junio el MSCI termina decidiendo un retorno de la Argentina al mercado emergente? Creemos que esto sí generaría un efecto sorpresa al contexto actual de mercado y, por consecuencia, gran parte del flujo que se salió del mercado como buscando anticiparse a la negativa podría retornar como fuerza compradora, lo que estimularía no solo a pensar en un recorte íntegro de las pérdidas sufridas en los últimos cuatro meses sino incluso proyectar avances superiores.

Lo que queremos remarcar en definitiva es que, a diferencia de lo que hubiese pasado con un Merval en dólares en los niveles de enero pasado, cuando posiblemente lo descontado era que retornaríamos a emergentes y en ese caso las expectativas de mayor suba eran más limitadas, siendo una negativa del MSCI el efecto sorpresa; hoy, a pocos días de conocerse la noticia y con un mercado que ha perdido un 40% en dólares en los últimos cuatro meses, la condición es exactamente la contraria, ya que aparentemente lo descontado sería el no retorno y la sorpresa sería una positiva del MSCI de volver a ser emergentes.

En pocos días tendremos la decisión y allí podremos certificar si lo mencionado arriba era o no una apreciación correcta. Sin embargo, veamos cuáles son las condiciones técnicas actuales.

En este sentido, desde lo técnico debemos decir que no hay mayores cambios respecto a lo planteado en otras columnas. En efecto, desde nuestra lectura seguimos considerando que la baja de la Bolsa argentina desde los máximos históricos alcanzados en enero pasado en los 1830 dólares es solo de carácter correctiva, que incluso esta corrección luce completa en precio y estructura a la zona de mínimo alcanzada de 1200-1100 dólares, donde adicionalmente se concentra como principal contención el promedio móvil de 200 semanas. Por lo que creemos que el intento de recuperación observado los últimos días podría tratarse perfectamente de un retorno de la fuerza compradora en el mercado, que obviamente necesitará más tarde detonantes positivos, como puede ser la decisión del MSCI para terminar potenciándose, y así no solo lograr un regreso de los precios hacia los máximos de comienzos de año sino incluso un acceso hacia instancias superiores para más adelante.

Si bien nuestra posición aún podría catalogarse de cautelosamente positiva respecto a las expectativas de precio para el mercado de acciones hacia las próximas semanas y los próximos meses, en definitiva somos optimistas y vemos los actuales precios de mercado con mayor atracción compradora que vendedora.