Escuelas muy desiguales

Es preocupante observar las grandes diferencias educativas en nuestro país, que dependen del nivel socioeconómico de las familias. Por ejemplo, es grande la desigualdad en el nivel de conocimientos de los estudiantes secundarios. Esta desigualdad no solo es evidente cuando se comparan la escuela estatal con la privada, sino también cuando se presta atención a cada provincia.

Los resultados ya conocidos de la prueba Aprender 2016 son un llamado atención, ya que el nivel de conocimientos de los estudiantes secundarios no solo es muy bajo, sino que, además, la desigualdad es muy grande. Este Operativo Aprender se llevó a cabo en octubre del 2016 y abarcó a 320 mil alumnos del último año secundario, de 10 mil escuelas estatales y privadas. El nivel más bajo de conocimientos de Matemática se denomina "por debajo del básico", y en nuestro país estaban en esta categoría el 40,9% del total de los estudiantes secundarios del último año. Pero, atención, hay una gran diferencia por tipo de escuela, ya que esta magnitud es del 49,2% en las escuelas secundarias estatales, mientras que en las escuelas privadas representa la mitad (25,7%).

Esta desigualdad en los conocimientos no se vincula únicamente con el tipo de escuela, que en muchos casos refleja diferencias socioeconómicas en las familias de los alumnos, sino también con la localización de las escuelas en alguna de las provincias; aquí radica la máxima desigualdad, que se encuentra comparando el nivel de escasos conocimientos en las escuelas estatales del Chaco (62,7%) con las escuelas privadas de la CABA (14,4%). La desproporción es muy grande, más de cuatro veces. Lo mismo ocurre en el Gran Buenos Aires cuando se compara el nivel de conocimientos "por debajo del nivel básico" en las escuelas secundarias estatales del municipio de José C. Paz (61,9%) con las escuelas privadas de la comuna 14 en el barrio de Palermo (9,20%). Como se observa, es una desigualdad considerable.

Debemos avanzar por el sendero del fortalecimiento de nuestra escuela secundaria para que la igualdad de oportunidades para los jóvenes no sea una aspiración incumplida. Sin una buena escuela para todos, la justicia social no existe. Es posible superar esta actual situación crítica, pero para ello tendremos que comenzar un proceso que habrá de proyectarse por más de una generación.

El primer paso que tendremos que dar es muy simple, pero esencial para evidenciar la voluntad colectiva de superación, y se refiere a la necesidad de respetar el calendario escolar sin cierres forzados de escuela motivados por conflictos de carácter laboral. Una escuela pública cerrada consolida la pobreza y la exclusión social.

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