Los números muestran de manera contundente el avance de la relación entre Brasil y la Argentina. Pese a que aún hay espacio para crecer, el aumento que en los últimos años experimentaron el flujo y la balanza comercial del turismo entre las dos naciones muestra que el potencial histórico existente pasó a aprovecharse más y mejor.

Las consecuencias extrapolan la percepción del sentido común. Además de las 52 actividades que el turismo mueve naturalmente, el sector genera ganancias intangibles, como el intercambio de conocimiento y cultura.

En tres años, la suma del flujo turístico en los dos sentidos pasó de 2,68 millones a 3,18 millones de visitantes. Un crecimiento del 18,65%, con tendencia a seguir creciendo. Esos viajeros movieron más de 2.000 millones de dólares en la economía de los dos países en el último año, excluyendo el gasto con pasajes.

También en 2017, la entrada de argentinos en Brasil batió el récord histórico. Fueron 2,62 millones de turistas visitando lo mejor que tenemos. De cada 10 visitantes internacionales que Brasil recibió en el 2017, cuatro llegaron desde la Argentina.

Este acercamiento entre dos países vecinos ha sido observado en toda América del Sur. La integración latinoamericana se concreta no por la espada de Bolívar, sino por la conectividad aérea sobre los Andes y la selva amazónica.

Pero además de trabajar para aumentar el flujo turístico entre nuestros países necesitamos mirar al mundo, especialmente si queremos en serio hacer del turismo una palanca para el desarrollo.

Tenemos que conquistar de forma integrada, inteligente e innovadora los mercados estratégicos más lejanos, como China. De acuerdo al último informe de la Organización Mundial del Turismo (OMT), el mayor país de Asia oriental envió 130 millones de turistas al mundo. Sumados, Brasil y Argentina no reciben ni el 0,1% de ese total, un número irrisorio si se compara con nuestro potencial.

Los dos países tienen ofertas turísticas complementarias y, por eso, la implantación de una política eficiente multidestinos genera una ecuación en la que el producto es mayor que la suma de los factores.

Tenemos que mostrar que el tango y el samba, el dulce de leche y la feijoada y el sol y la nieve son complementarios y se pueden disfrutar en una experiencia única. Tenemos que usar a nuestros mayores íconos, Messi y Neymar, para mostrarnos al mundo.

Todos ganan, turistas y destinos, si un viaje previsto para durar 10 días en Argentina se amplía a 20 días y se incluye a Brasil en el itinerario. Junto con el ministro de Turismo de Argentina, Gustavo Santos, hemos diseñado una estrategia de promoción y comercialización conjunta de nuestros países. La idea es facilitar la llegada del turista de larga distancia a un viaje verde, amarillo, celeste y blanco. ¿Por qué no participar en eventos estratégicos como ferias internacionales en un espacio único, como ya hacen Australia y Nueva Zelanda?

Es lo que vamos a hacer en mayo, en la feria ITB de China. En nuestro stand, vamos a promover multiproductos que integren a Brasil y Argentina. Corresponde a los gobiernos cumplir la misión de ayudar a difundir y a crear un ambiente favorable a la sinergia entre los mercados. Se trata de trabajar como un facilitador para unir los eslabones de la cadena productiva y proveer los medios necesarios para la integración.

En este sentido, firmamos un memorando de entendimiento entre los representantes de los gobiernos de Brasil y Argentina para intensificar la cooperación en el campo del turismo.

Las políticas de las dos naciones están alineadas, pero el gran protagonista del proceso es el empresario. Sólo a través de la integración entre el sector público y privado de los dos lados de la frontera será posible consolidar un producto turístico único, que potencie nuestras ventajas competitivas. Es la alianza entre los empresarios argentinos y brasileños que va a permitir la expansión de nuestra red aérea, la venta de boletos que dan acceso a atractivos en los dos países y la asociación de medios de transporte para facilitar la movilidad del viajero.

La revolución digital en curso ha creado las bases que permiten la integración de nuestros destinos. La tecnología ha transformado completamente todo el ciclo de la experiencia turística, de la producción al consumo, pasando por la promoción. Es esa revolución la que apoyará la alianza entre los gobiernos y la iniciativa privada para permitir que nuestras dos naciones se transformen en un único destino.

El autor es ministro de Turismo de Brasil