El precio de la soja ha tenido un fuerte incremento del 8%-9% en su valor en la plaza local en lo que va del presente mes de abril. El precio disponible en dólares alcanzó los valores más altos de los últimos cuatro años en torno a los 315-320 dólares por tonelada.

Si bien el impacto de la seca en la campaña 2017-2018 ha sido un factor importante para que la cotización de la oleaginosa a nivel local creciera un 37% en su valor en solo un año (recordemos que hace exactamente un año el precio del disponible de soja cotizaba en torno a los 230 dólares), la tendencia alcista se ha potenciado durante el presente mes de abril por el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Sin embargo, lo interesante de destacar no es justamente el fuerte incremento porcentual en el precio, sino principalmente el hecho de que la soja local alcance en estos momentos un diferencial récord respecto a la soja Chicago, aun con el descuento de retenciones.

En efecto, si tomamos como referencia el contrato de futuro mayo de 2018, que es el más cercano y a la vez es el contrato de referencia a cosecha para Argentina, nos encontramos con un precio de la soja local en torno a los 320 dólares por tonelada, en tanto que para el mismo vencimiento del precio de la soja Chicago se ubica en torno a los 387 dólares por tonelada, con lo cual si hacemos las cuentas para pasarlo al equivalente del precio local, descontando retenciones, nos queda una soja Chicago en torno a los 280 dólares por tonelada. Ello nos indica que actualmente a nivel local se paga un diferencial de 40 dólares por tonelada respecto al precio de Chicago y en el momento en que es Argentina la que está levantando cosecha.

Si a su vez hacemos el mismo cálculo pero tomando como referencia el contrato de noviembre de 2018, que apunta pensando en las expectativas de producción de soja norteamericana, nos encontramos que, mientras a nivel local la soja opera para ese plazo en torno a los 335-340 dólares por tonelada, en el mercado de Chicago el mismo vencimiento opera de igual manera en torno a los 387 dólares por tonelada, lo que, llevado al precio local con el descuento de retenciones, nos sigue dando un precio de soja Chicago en torno a los 280 dólares y de esa forma el diferencial con el precio de nuestro mercado asciende a los 55-60 dólares por tonelada.

Este diferencial de precio que se paga a favor de la soja local sin lugar a dudas genera cierto alivio para el productor local en medio de una campaña muy difícil desde lo productivo. Sin embargo, lo obliga a ser muy cuidadoso en lo que respecta a la toma de decisión.

En efecto, es común observar en el productor local que cuando el precio de los granos va en ascenso, se resisten de algún modo a efectivizar ventas, buscando aprovechar lo más posible el avance de la cotización. Sin embargo, como bien sabemos, el mercado de granos, al igual que el resto de los mercados, tiene por característica ser mercado volátil y más aún cuando estos se muestran sensibilizados por rumores y noticias.

Si bien es cierto que visto desde el análisis técnico las expectativas para el precio de los granos en el mercado de Chicago son favorables, aunque no logran todavía convalidarse con quiebres de resistencias importantes, este no puede ser un motivo para que el productor local desaproveche la oportunidad de cerrar negocios en el contexto actual, principalmente por dos motivos. En primera instancia, porque las expectativas técnicas alcistas de los granos en el mercado de Chicago por el momento son solo expectativas y no certeza, en tanto que, por otro lado, dado el premio que se paga a nivel local por la soja, no podemos asumir que una subida del precio del commodity Chicago necesariamente se termine replicando con más avances a nivel local. Por el contrario, dependiendo cuál sea el motivador de esa eventual subida de la soja en Chicago, por ejemplo una conciliación comercial de Estados Unidos con China, podría generar el efecto de achique en el diferencial respecto a la soja local.

Por lo comentado, resulta necesario advertir al productor local que el contexto actual resulta óptimo para cerrar negocios y fijar precios de mercadería, tanto validando los precios con entrega a mayo de 2018, julio de 2018, como así también con entrega a noviembre de 2018 y enero de 2019.

Hacia comienzos del mes de marzo pasado, desde esta misma columna mencionamos que los objetivos técnicos de subida para el contrato mayo de 2018 y julio de 2018 se ubicaban en torno a los 320-330 dólares por tonelada. Estos objetivos fueron ya alcanzados esta semana y si bien es cierto que el acceso de los precios hacia dicho objetivo no se ha dado con el acompañamiento del precio de la soja en Chicago, técnicamente representa una zona de resistencia para estos contratos y por ello es que sugerimos aprovechar esos precios y cerrar negocios.

De igual modo, para el contrato con vencimiento en noviembre de 2018 y enero de 2019 advertíamos la zona de 350-360 dólares como objetivo técnico de subida y, si bien estos contratos no lograron alcanzar de lleno dicho objetivo, sí estuvieron operando los últimos días en torno a la zona de 340-345 dólares, lo cual también nos obliga a sugerir atención al productor local para aprovechar esas cotizaciones.

Importante siempre recordar que los mercados son cambiantes y si bien el productor debe tomar decisiones todo el tiempo basado en expectativas, también debe recordar que aprovechar las oportunidades del momento, cerrar los negocios, le otorga previsibilidad en el manejo del riesgo y control de la gestión.