El grupo islamista Hamas está destinando varios millones de dólares (10 según algunas fuentes) en lo que ha denominado la "Marcha del Retorno", donde se procura que los ciudadanos que habitan en la Franja de Gaza, lugar que los islamistas gobiernan, decidan por su cuenta enfrentarse contra el bloqueo israelí, intentando romper la cerca de seguridad e invadir según ellos los territorios actuales del Sur de Israel y si se puede más allá.

El movimiento está programado que se extienda al menos hasta el 15 de mayo, fecha que los palestinos conmemoran la denominada Nakba (tragedia), que equivale al día después de la Declaración de Independencia de Israel en 1948, cuando se hizo efectiva la partición de la restante Palestina Británica y dio pie a que se independizara su población judía, declarándose el establecimiento del Estado de Israel, mientras que del lado árabe dio origen a un conflicto interminable donde la población de esos territorios han turnado sus vidas entre el exilio, la dominación por otros Estados árabes (Jordania y Egipto), la administración de gobiernos israelíes (considerados hostiles) y el dolor de cabeza que han significado los liderazgos que han dirigido sus vidas, utilizándolos en ocasiones como moneda de cambio en el denominado "Derecho a la resistencia".

Semanas atrás el ejército israelí advirtió a la población de Gaza que no se involucraran en los actos que finalmente han llevado a miles de personas hacia los límites con Israel, lo cual ha generado enfrentamientos, ya que dichas manifestaciones no han sido pacíficas como han querido vender ante la prensa internacional, y basta con ver los vídeos que sube tanto el gobierno de Israel como los propios palestinos. Es decir, si el lanzamiento de piedras, bombas molotov, incendio de neumáticos (lo cual genera contaminación ambiental) e intentos de romper una zona militarizada se contempla como pacifista, aprobaron con honores.

Indiferente de la posición que se pueda tener acerca del bloqueo que pesa sobre la Franja de Gaza (según el Manual de San Remo de 1907), está claro que la intención del gobierno palestino presente en Gaza no es el de proteger a sus ciudadanos, sino que abiertamente los exponen. Destinando elevados montos de recursos en un acto político con intenciones bélicas, contemplando que se trata de una región con uno de los más bajos índices de desarrollo humano del planeta, una alta densidad poblacional por Km2 y al borde de una crisis humanitaria, no se debe ser economista, o experto en derechos humanos para estar seguros que evidentemente las intenciones del Hamas no son las de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que dicen representar, sino que en su agenda abiertamente contemplan la generación de daños colaterales como parte de su estrategia para la propaganda que utilizan contra Israel y a la vez, también optar por recursos que al final de cuentas terminarán malversando a favor de sus propios intereses, como ya ocurre en reiteradas oportunidades con la reventa de ayuda humanitaria que logra entrar en la Franja o dineros provenientes de la UNRWA que se ha acusado en reiteradas oportunidades de terminar en el bolsillo de miembros de grupos radicales a través de salarios y que a cuenta gotas se destinan en proyectos de mejora de vida de los habitantes.

Entre los palestinos que han muerto en los últimos dos "viernes de ira", llama la atención la cantidad de miembros (rasos) del brazo armado del Hamas, lo que se explica que la agrupación paga un salario vitalicio a los familiares de aquellos combatientes que luchando contra el "enemigo sionista" mueran en el proceso, o caigan presos; por supuesto el honor y pago es mejor si hay martirio de por medio, por lo cual se trata de un "negocio redondo", contemplando además que los líderes pocas veces (nunca) van al combate, ellos son la parte "motivacional" para jóvenes suicidas que además de asegurarle un ingreso a su familia, en una zona con tantos problemas socioeconómicos, tienen prometido el acceso al paraíso divino.

Otro aspecto que llama la atención es que los argumentos de los líderes de Gaza no quedan claros, o es común que terminen cambiando las razones. En estos días se manifestó un funcionario del gobierno de la Franja argumentando que las manifestaciones violentas continuarán hasta que Israel suavice las condiciones económicas para la región.

Esta posición es evidente que puede estar ocurriendo ante la falta de recursos que tienen, principalmente porque algunos meses atrás, la Autoridad Nacional Palestina, encabezada por Abu Mazen limitó la cantidad de dinero que se le enviaba al grupo islamista, además que negocian un acuerdo de reconciliación entre las partes palestinas con más de una década en conflicto, considerando la serie de necesidades que tiene el enclave costero y que esto en algún momento se transforme en un levantamiento popular contra el Hamas, ya que hay desabasto eléctrico, pésima distribución de agua potable, y según los principales órganos internacionales la zona está a punto de colapsar.

Ante este panorama, uno de los medios más comunes a los que echan mano en el grupo islamista es el de provocar enfrentamientos contra Israel. Para poder tapar la crisis interna por su propia inoperancia, ya que Hamas sigue recibiendo recursos y enriqueciendo a su cúpula, mientras al pueblo, principalmente los ubicados en zonas fuertemente castigadas por los choques contra Israel les impone más carga de la que ya viven y por supuesto para grupos populistas y radicales como este es más sencillo echar mano a la acusación contra el enemigo externo, que buscar soluciones reales para paliar la crisis.

En las guerras como las que vivimos actualmente donde algunos grupos no se ajustan a las normas del Derecho Internacional; principalmente aquellos que actúan desde la clandestinidad que su informalidad les provee, como ocurre con Hamas y otros grupos no estatales, se corre con los problemas de la proporcionalidad, en particular cuando su enfrentamiento es frente a un Estado soberano, en este caso Israel, ya que es evidente que en este caso, la fuerza militar que tiene el ejército formal supera con creces al del grupo no estatal y además pesa sobre sus hombros una responsabilidad humanitaria y moral mucho mayor que le contiene ante sus actos.

Por otra parte, la exposición de la información quedará diluida entre la realidad y la propaganda, y hay posibilidades que aquello que se presente como "víctimas colaterales", en realidad se traten de verdaderos blancos militares. Es normal (aunque no legal) que los grupos como el Hamas actúen sin apegarse a las normas del Derecho Internacional en casos de enfrentamiento y por ejemplo hagan uso de escudos humanos al llevar enfrentamientos a zonas civiles o llevar civiles a manifestaciones de violencia, también es común que valiéndose de su ilegalidad hagan uso de emblemas o signos externos de organismos humanitarios como cuerpos de emergencia (media luna roja) o periodistas vistiendo a algunos de sus miembros con estos distintivos para engañar al oponente y atacarlo y en caso de morir, presentarlo bajo el abrigo del disfraz que le pusieron encima.Queda claro que en la crisis de liderazgo que sufren los palestinos, el Hamas sigue siendo de sus peores representantes. Se le debe dejar de mencionar como un grupo de resistencia a favor de su población y llamarlo por lo que son un grupo terrorista que les pone precio a sus ciudadanos para continuar con su agenda retorcida patrocinada por países con intereses geopolíticos como la República Islámica de Irán, y que abiertamente no tiene intereses en que el conflicto contra Israel se termine, así como el bloqueo económico, sino que se encuentran cómodos exponiendo degeneradamente a sus ciudadanos como material de propaganda y los civiles de sus enemigos como botín de guerra, ahora con el mito de la lucha por el retorno, los están guiando no a la libertad de la soberanía en su Estado, sino a la libertad de la eternidad en el otro mundo, mientras ellos se siguen enriqueciendo y viviendo de las mieles de esta vida.