En los últimos días sorprendieron, para bien, los datos de empleo. También sorprendió para bien el dato de PBI. Es oportuno entonces observar cómo se compone el aumento de empleo. La creación de empleo se puede clasificar en tres grupos: (1) privado, (2) público y (3) social.

Las categorías tradicionales de empleo privado y público son bien conocidas. La primera consiste en trabajadores independientes o en relación de dependencia en alguna empresa privada. La segunda, en puestos de trabajo demandados por el gobierno. El empleo social, sin embargo, hace referencia a la modalidad del monotributo social.

El monotributo social es un programa que consiste en ingresar como monotributista social y, por lo tanto, como empleado registrado, a quienes reciben subsidios sociales. De esta manera, los monotributistas sociales se mantienen dentro del sistema, continúan con aportes previsionales, etcétera. Sin embargo, dado que el monotributista social recibe un subsidio por parte del Estado, sus impuestos son de hecho pagados por otros contribuyentes. Es decir, lo paga otro contribuyente. El monotributo social, sin embargo, es considerado empleo registrado, lo que sobreestima la genuina actividad de empleo.

Uno de los problemas de la economía argentina, reconocido también por Cambiemos, es el sobredimensionamiento del empleo público. Por lo tanto, es difícil considerar el aumento de empleo público creación genuina de trabajo. No es, precisamente, que al Estado le falte personal. Esto no quiere decir que todo empleo público no sea genuino. El punto es que eventualmente el empleo público deja de ser productivo, pasando a ser un subsidio al desempleo encubierto. El Estado no necesita más empleados, necesita reorganizarse y achicarse.

¿Cómo se ha comportado el empleo en los dos primeros años del Gobierno de Mauricio Macri? El total de trabajadores registrados se ha incrementado en 359,1 (miles), de los cuales 70,9 y 66,3 corresponden a empleo público y monotributo social, respectivamente. El siguiente gráfico muestra la contribución a la creación de empleo de cada categoría. La única caída que se observa corresponde al grupo de autónomos.

El empleo público y el monotributo social explican el 38,2% del aumento de trabajadores registrados. Más de un tercio del aumento de empleo se explica por trabajo no productivo. El impacto de estos dos rubros se puede resumir de la siguiente manera. Teniendo en cuenta todas las categorías, el empleo registrado aumentó un tres por ciento. Pero si descontamos el sector público y el monotributo social, el empleo registrado aumentó un 1,9 por ciento.

La incidencia del monotributo social se ha ido incrementando en el tiempo. En el 2012 representaba alrededor del 1,6% del total de empleo registrado. A fines del 2017 representa el 3,4% del empleo registrado. Si a este pequeño 3,4% del monotributo social se lo considerase como población desempleada, la tasa de desempleo sería del 10,5% en lugar del 7,2 por ciento.

En términos cuantitativos, el total de empleo registrado creció alrededor de un 3% en los dos primeros años del Gobierno de Macri. En términos cualitativos, es importante considerar que una parte significativa de ese incremento (más de un tercio) se debe a empleo público y subsidios indirectos que son considerados empleo registrado.