El fallo emitido por la Jueza María Servini de Cubría el 19 de octubre de 2017 y confirmado por la Cámara Nacional Electoral el mismo año, en el cual se me excluye de la lista de candidatos de mi partido y se me impide asumir la banca ganada en elecciones limpias y legales, es un hecho verdaderamente grave para la democracia argentina.

Este fallo no representa simplemente un perjuicio hacia mi persona, sino que es –y eso es mucho más importante- un atropellamiento a los principios republicanos que rigen los sistemas políticos y el estado de derecho.

La histeria política en la que hoy vivimos, donde sólo importan las sensaciones y el impacto probable del discurso, ha relegado a los hechos a un lugar marginal. Ya nada importan la realidad, los acontecimientos, los intereses, el positivismo como pensamiento filosófico, todo aquello que debe formar parte sustancial de la República y nuestras instituciones. Hoy es suficiente con el discurso, ya no con el argumento.

Este fallo es una representación exacta de "El Proceso" de Kafka, y mi temor como ciudadana es que sigamos ratificando este deterioro de la República mirando hacia un costado. La otrora dirigente de la UCR Elisa Carrió, partido con fuertes principios republicanos que rápidamente supo olvidar, hoy piensa más seriamente que nunca estar por encima de nuestras instituciones. Con estos atropellos, le estamos diciendo al país: no importa la República, importa que la señora Carrió nos diga qué está bien y qué está mal.

Nuestro deber cívico nos debe empujar a pensar en los principios aun cuando el discurso nos es familiar, no debemos caer en la horrible tentación de olvidar la Ley cuando la injusticia corre a nuestro favor.

He sido electa porque vivimos en un país republicano, y ningún cobarde puede apropiarse de ese principio.
La cuestión resta resolverse en la Corte, confío que la Corte Suprema es independiente y que va a velar por el cumplimiento de la Constitución Nacional y los derechos humanos y políticos de los ciudadanos que han sido violados y vulnerados por Jueces Federales.

El tema de fondo es saber si tenemos suficiente conciencia de que sin Justicia tenemos pasado, y no tenemos porvenir. Está en juego la soberanía del pueblo y la expresión de su voluntad. Son de gravedad institucional los hechos de la realidad ocurridos.
Confío que prontamente se hará Justicia.