Tras comenzar un 2018 en sendero alcista, que llevó el precio internacional del barril hacia niveles máximos de 66,6 dólares, valores testeados el pasado 25 de enero, el commodity inició un proceso correctivo en el último mes y medio que, si bien inicialmente fue importante y profundo, regresando hacia instancias de 58 dólares hacia comienzos del mes de febrero, posteriormente, tras recuperación parcial hacia niveles de 64,2, los precios ingresaron en una zona de lateralización contractiva y por varias semanas han venido variando en una pequeña franja operativa que va entre los 60 y los 63 dólares por barril.

Quienes siguen habitualmente nuestra columna semanal en Infobae y conocen que nuestra perspectiva analítica de mercado es técnica, recordarán que en varias oportunidades hemos advertido que las tendencias alcistas y bajistas de precio en los activos financieros no son lineales, sino escalonadas y en su desarrollo van sufriendo interrupciones, conocidas como correcciones o tomas de ganancia, para luego continuar con su tendencia principal.

Lo interesante de destacar en este caso es que el precio del barril de petróleo a nivel internacional viene desarrollando una tendencia principal alcista y de recuperación desde su piso más importante conseguido a comienzos del año 2016, cuando alcanzó niveles de 26 dólares por barril. Ello tras el importante bear market que sufriera el commodity entre los años 2008 y 2016, pasando de los 147 dólares por barril a los mínimos antes mencionados.

Estas interrupciones que sufre una tendencia principal, en este caso en sentido alcista, puede tener dos características, que sean profundas, ejercidas por una fuerte presión vendedora y terminen ocasionando un fuerte recorte en el precio del activo, o bien que sea un comportamiento más acotado en cuanto a su profundidad y recorte en precio, pero que se termina consolidando por un tiempo importante en una franja acotada de precio. Es este accionar lo que se considera una corrección o una toma de ganancia en tiempo.

Básicamente, la explicación expuesta anteriormente se debe a que el precio internacional del petróleo ha mostrado características correctivas en tiempo, con el desarrollo de este comportamiento lateral contractivo desde finales del mes de enero. Comienza a dar indicios de definición y retorno de la tendencia principal alcista hacia las próximas semanas.

Si nuestra lectura es correcta, creemos que el inversor y el trader de mercado deberán estar muy atentos en los próximos días ante un quiebre alcista que pueda ejercer la cotización del commodity sobre la zona de 64-64,2 dólares, ya que dicho evento terminaría de corroborar técnicamente nuestro análisis y dejaría liberando el camino de avance en el precio, en un inicio para buscar un regreso hacia los máximos del año, en torno a los 66-66,6 dólares por barril y más tarde buscando escalar hacia objetivos más ambiciosos, posiblemente cercanos a los 69-70 dólares por barril para los próximos meses.

La pregunta ahora sería qué niveles no debería quebrar el commodity ante reversiones repentinas que puedan darse en el corto plazo, que terminen por anular las expectativas alcistas antes sugeridas. En este caso, es la zona de 60-59,8 dólares la que se muestra como principal área de contención a cualquier fuerza vendedora que pueda ejercer el commodity en los próximos días. Solo ante un quiebre de esa zona, las expectativas de acceso del commodity hacia nuevos máximos de los últimos cuatro años se terminarían cancelando, para entonces sí asumir que estamos en presencia de un desarrollo correctivo más importante al visto en el último año y medio, ya no de carácter lateral, sino un desarrollo correctivo en profundidad, quizás buscando retorno de la cotización hacia instancias de 55-52 dólares por barril.

Optimistas de corto plazo, no tanto de mediano a largo plazo

Al momento de tomar decisiones es válido aclarar que reconocer el marco temporal de las expectativas alcistas o bajistas es un dato fundamental para cualquier inversor.

En este sentido, resulta interesante destacar que, más allá del optimismo expresado más arriba para con el commodity hacia las próximas semanas o los próximos meses, con posibilidades de que su precio pueda buscar objetivos cercanos a los 70 dólares por barril, al elevar la atención en un marco temporal más lejano, quizás hacia finales del presente año o bien hacia los próximos años, no resulta tan claro que el precio internacional del barril de petróleo vaya a sostenerse en torno a estas alturas.

De hecho, si actualmente centramos nuestra atención en la curva del precio a futuro del petróleo que se opera en Estados Unidos, vemos que las expectativas no son para nada alentadoras. Se observa hacia los próximos años un descenso paulatino del precio del commodity que lo ubica en torno a los 52 dólares por barril, lo que representan poco más de diez dólares por debajo de la cotización actual.

Es cierto que los mercados son dinámicos y esta condición puede cambiar con el paso del tiempo, sin embargo es válido tenerlo presente y, por ello, las expectativas optimistas expresadas más arriba tienen un enfoque más cortoplacista, al menos con vista a los próximos meses.