Es lamentable la fractura expuesta de credibilidad que gran parte de la Justicia argentina evidencia con su accionar. Expresa, a mi entender, la Argentina de los 100 influyentes. O círculo rojo. O poder real. Argentina contiene un grupo de personas que gravita en los distintos gobiernos con un solo límite que no es ni moral ni ético, es geográfico: la General Paz.

Argentina, país pendular si los hay, vive espasmos de izquierda y derecha, todo sin profundidad ideológica, enmascarando los intereses que terminan, por izquierda o por derecha, en los distintos gobiernos, en la defensa a ultranza de intereses de un puñado de personas.

Los gobernadores federales no se animan a ejercer el federalismo. Tampoco a juntarse para tener más fuerza en lo que debiese ser la defensa de los intereses de sus representados, los ciudadanos del interior del país. Ni siquiera en la oportunidad histórica de la firma del pacto fiscal convocado por el presidente Mauricio Macri emitieron un concepto federal. El unitarismo porteño gobierna Argentina. Pareciera que lo que cuenta para la política está en Buenos Aires.

Cuando un país pierde confianza en el Poder Judicial, columna vertebral de toda república, sencillamente estamos mal. No es casual que infinidad de víctimas de diferentes hechos ocurridos en nuestro terruño exijan justicia justa. Lejos de ser una redundancia, pasó a ser una necesidad ante un bien escaso.

¿Será cierto que la reforma previsional necesitaba de un preso y el juez Ercolini se hizo eco? ¿Es necesario aclarar que quedarse con plata del Estado como hizo Cristóbal López a través de retenciones es delito? La pregunta es: ¿Era necesario que López fuese apresado en ese momento? ¿O el momento necesitaba de una señal para el clientelismo político? A propósito, los gobiernos pasan y las mañas subsisten metamorfoseadas en Balcarce 50. ¿La liberación de Cristóbal López obedece, como dice la socia fundadora de Cambiemos, Elisa Carrió, a un pacto de impunidad? De ser así, ¿entre quiénes? ¿Es cierto que Abad entorpecía para lograr ciertos acuerdos? En todo caso, ¿qué acuerdos?

Si el Gobierno del presidente Macri tiene sus papeles al día, ¿por qué la bicameral de seguimiento donde se analizan los dictámenes de la Auditoría General de la Nación dejó de ser presidida por un opositor y pasó a manos del oficialista Álvaro González? Allí hay un tema delicado a analizar: el Correo Argentino y su vinculación con la familia del Presidente. ¿No debería esta bicameral estar en manos de la oposición, al igual que la Oficina Anticorrupción en donde Laura Alonso, militante del PRO, debe ser juez y parte?

Ya sabemos que ni el papa Francisco cree en la infalibilidad. A propósito de Bergoglio, magnífica muestra de grandeza la de su carta a los argentinos. Humildad, a la altura de lo que representa. Cierto es que la misiva enviada días antes saludándolo por su quinto año de papado, con la representatividad de todo el arco ideológico y religioso, no fue un tema menor. Acción-reacción.

Avanzamos sobre leyes que hablan de paridad de género, de paridad salarial, y eso está muy bien. Mientras tanto, los gobernadores abdican del derecho que tienen los habitantes del interior del país de igualdad de trato al no defenderlos.

Volviendo a la Justicia, el juez Ariel Lijo encarceló a Amado Boudou cuando su situación en el Consejo de la Magistratura se complicaba. También en este caso debemos decir que motivos no faltan para que la Justicia investigue, indague y juzgue al ex vicepresidente. ¿Qué pasó con el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain, quien fue preso y liberado en 48 horas? ¿Qué mensaje contienen estas acciones de la Justicia? Convengamos que en política toda acción trae su reacción. Y la Justicia argentina hace tiempo que acciona y reacciona al compás de la política de turno.

El ex canciller Dante Caputo advirtió con contundencia sobre dos o tres conceptos que debiesen ser insoslayables para el gobierno central. Por un lado, considera que Argentina se ha quedado sin política exterior. Que es vergonzoso el nombramiento del joven Pablo Quirno, de 26 años, con cargo de embajador plenipotenciario e hijo homónimo del jefe de gabinete del Ministerio de Finanzas. Ante los rápidos cambios en el mundo, recomienda poner la mirada sobre India. Por estas horas me recordaba Caputo: "Asistimos al nacimiento de un nuevo emperador chino: Xi Jinping, quien mira al mundo para gobernarlo".

A propósito de lo internacional, al G20 lo sorprende un tema que no estaba en agenda, que es el conflicto por armas químicas no permitidas usadas por la Rusia del reelegido Vladimir Putin en territorio inglés. También el triunfo del L'enfant terrible, Kim Il-sung, de Corea del Norte sobre Estados Unidos, victoria que se adjudicará China cuando en mayo Donald Trump lo visite.

En lo nacional, pero sin irnos de lo internacional, Christine Lagarde, representante del FMI, estuvo en nuestro país y repitió que los salarios en el mundo están muy altos. En consonancia, los sectores privados argentinos están acordando paritarias a la baja, dado que el número mágico es el 15 por ciento. Si los pueblos no consumen porque sus salarios no se lo permiten, ¿quién se hará cargo del 40% de capacidad ociosa que hoy tienen las industrias argentinas?