Es importante que la programación energética priorice en nuestro país las energías limpias, particularmente en el sector eléctrico. Deberemos cambiar nuestra matriz de la generación de energía eléctrica, que ha sufrido fuertes distorsiones en los últimos años. Nada menos que 80 MW de cada 100 MW nuevos instalados en nuestro parque generador desde el año 2003 fueron térmicos, es decir, consumen combustibles fósiles contaminantes, particularmente petróleo y gas.

Por esta razón, no debe sorprender que se ha venido registrando desde hace ya varios años un gran aumento en las emisiones anuales de dióxido de carbono originadas por la generación de energía eléctrica, que ya son 250% mayores a las vigentes hace 15 años. Es positiva, por ello, la actual expansión de las fuentes eólicas y solares de generación eléctrica.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha presentado su balance de emisiones de dióxido de carbono. Allí informa la emisión contaminante correspondiente a cada habitante de los países latinoamericanos; el promedio regional de toda América Latina nos dice que estas emisiones alcanzan cada año a 2,8 toneladas por habitante.

Claro que hay una gran diferencia entre estas naciones. Algunas emiten menos del promedio y otras emiten mucho más. Por ejemplo, emiten por debajo del promedio regional, en toneladas, Colombia (2), Costa Rica (1,6), Perú (1,9), Uruguay (2,3), Paraguay (0,8), Guatemala (0,9), Ecuador (2,7) y Brasil (2,5). Por encima del promedio latinoamericano se encuentran Chile y Argentina, con 4,5 toneladas por habitante, mientras que Venezuela emite nada menos que 5,7 toneladas, es decir, algo más del doble que el promedio latinoamericano.

Estos niveles de emisiones contaminantes nos dicen que es importante seguir avanzando por el sendero de las nuevas energías limpias, como la eólica y la solar, desde ya que también puede significar un gran aporte expandir la generación de energía hidroeléctrica, que no daña el ambiente con emisiones de dióxido de carbono. En este sentido, es necesario prestar atención a la plena utilización de nuestros ríos, tanto en la cuenca del Plata como en los numerosos ríos andinos que exhiben un gran potencial desaprovechado.

Reducir las emisiones contaminantes es hoy uno de los principales desafíos que enfrentamos todos los seres humanos, por eso es importante avanzar mejorando los esfuerzos comprometidos por todas las naciones, convocadas por Naciones Unidas en la Cumbre Climática celebrada en París en el 2015.