Por Valentina Pereyra*

(Télam)
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Para las personas que no saben y para las que saben también, o a veces se olvidan o prefieren no reconocer que también existimos y somos personas, nosotras las trans y las travestis pasamos por las innumerables problemáticas que no solo se restringe a una desigualdad laboral, sino que se construyen desde la desidia social que excluye las innumerables problemáticas que atravesamos.

Cuando somos expulsadas de nuestros hogares y del sistema educativo a temprana edad por tener tan marcada nuestra expresiones de género y no entrar en esa dicotomía binaria de ser hombre o mujer, y tenemos que salir a ejercer el trabajo sexual de manera obligada -sí, obligada por nuestras familias, por el estado ausente, por el sistema en general, que parece que se olvida de que somos niños y niñas y no hay ningún derecho que nos proteja-, entramos en un total abandono por parte del Estado, lo cual nos lleva a que la desigualdad se ve remarcada y sentenciada por una sociedad que decide mirar hacia otro lado.

En el año 2015, la Provincia de Buenos Aires aprobó la ley de cupo trans, pero jamás fue reglamentada por la gobernadora María Eugenia Vidal, que al parecer no tiene en agenda escucharnos ni dar respuesta a esta situación , teniendo en cuenta que en los últimos dos años las políticas neoliberales de este gobierno tratan de arrasar fuertemente a los sectores más vulnerados, incluyéndonos las trans y las travestis, que todavía seguimos luchando para poder superar una expectativa de vida tan corta como la que tenemos, que es de 35 años (el tiempo que se nos permite vivir).

Valentina Pereyra
Valentina Pereyra

Por esto, este 8M las trans y travestis paramos y marchamos porque nuestra militancia también pasa por la autonomía de los cuerpos, por la desobediencia en contra del patriarcado, del binarismo y de la heteronormatividad como modelo obligatorio de vida;

Paramos para que no sigamos siendo reprimidas e invisibilizadas.

Paramos porque estamos hartas de que hablen por nosotras.

Paramos por las personas trans y travestis que aún siguen buscando oportunidades laborales formales.

Paramos porque no queremos ser objeto del sexismo, que coarta el goce de nuestros derechos y nos posiciona en un binario imposible de alcanzar.

Paramos  por las mujeres trans migrantes, que son foco de una política de seguridad criminal y xenófoba.

Paramos por las que sufren violencias en la situación de prostitución y trabajo sexual.

Paramos por el aborto  legal, seguro y gratuito  para personas con capacidad gestante.

Paramos por que queremos un feminismo inclusivo, que nos incluya a todas; las trans, las travas, las putas…

¡Nosotras Paramos!

 

*Valentina Pereyra es activista Trans. Referente de Attta-La Plata; miembro de la Federación Argentina LGBT. y militante de A.M.M.A.R (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina)

 

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