Discurso en una realidad compleja donde la democracia se impone sobre el fanatismo. Cristina ni vino, ausente con aviso, triste, la disolución de su fuerza es su aporte más importante. Y crece la oposición democrática, esa que acompaña con la crítica constructiva, esa que se hace presente y escucha el discurso. Sin duda, en eso, con Cristina estábamos peor.

Los ex presidentes no estaban, a excepción de Duhalde, ausentes de una democracia que anduvo a los tumbos, esas sillas vacías asumen el fracaso de los que pasaron y encarnan el miedo a que sigamos fracasando, ese que amenaza con volverse a instalar.

Macri, en un momento complejo, con el regalo de la historia de no tener oposición, y la duda de su rumbo económico, ese que él veía como un lugar sin problemas, el dólar y la inflación, enfermedades incurables hasta el momento. "Lo peor ya pasó", no sabemos si se refiere al sufrimiento o tan solo al dolor de la anestesia.

Recordó la tragedia del submarino, venía a dialogar, a agradecer, a formular un mensaje de esperanza, a recuperar la confianza. La idea central era que había elegido el camino correcto. Enfrentó al pesimismo que crece todos los días, reivindicó el cambio, definió un rumbo que parece tener claro, ese que los demás ponen en duda.

Cuestionó al Estado actual, se aferró a algunos logros, reafirmó el acierto del camino del cambio. Retomó la conducción y la confianza en el rumbo elegido. Explicó los frutos de su política, propuso días para los padres, equidad para las mujeres, halagos para el turismo y no se olvidó ni de los parques. Dejó de ser el presidente de los ricos para ponerse en lugar del conductor de la modernidad, del ingreso a esa nueva realidad.

Los fanáticos cristinista ya ni gritaban, los propios aplaudían mucho, demasiado, ocupaban el lugar de todos los oficialismos. Asumió los temas del progresismo con la clara decisión de quitárselos a su enemigo. Intentó ir al nervio del pensamiento opositor y les siguió erosionando sus banderas. Y además reivindicó a las fuerzas de seguridad y el debate sobre el aborto, todos los temas son discutibles salvo la concentración económica que es la única causa de nuestra miseria. De eso no se habla, la justicia distributiva no es un tema. El narcotráfico como enemigo, todos los logros estuvieron presentes, ninguna debilidad fue puesta sobre la mesa.

Un discurso logrado -hasta la Justicia fue incluida- recuperó la conducción de la sociedad, le devolvió la mística a la fuerza propia, disfrutó de las fracturas de la oposición. Un gobierno que parecía experto en economía y despreciaba la política, no tiene logros concretos que resuelvan las necesidades, y tiene un buen discurso para suplantar el antiguo relato.

Excelente propuesta para una muy difícil realidad. Otra apuesta a la esperanza, como todas las anteriores de todos los presidentes. Cuesta entender porque esta no va a fracasar