Solamente siete días operativos del mes de febrero fueron suficientes para borrar las ganancias acumuladas por el índice Merval durante todo el mes de enero.

En efecto, tras el cierre épico que tuvo la Bolsa argentina en el mes de enero, con un índice Merval que, a pesar de la subida del dólar hacia finales del mes de diciembre, continuaba marcando máximos históricos en términos de dólares y que obviamente también lo hacía en términos de pesos, se inicia el mes de febrero con una fuerte y veloz reversión bajista que en pocos días no solo borró por completo las ganancias obtenidas durante el primer mes del año en términos de pesos, sino que incluso coloca al mercado local en terreno negativo en términos de dólares.

Si bien este comportamiento bajista observado ha sido generalizado en las principales bolsas del mundo, tal como lo advertíamos en nuestra columna anterior, "¿Nueva crisis en Wall Street?", la velocidad observada en la baja, con acciones del panel principal que han perdido en algunos casos entre el 20% y el 30%, pone en estado de alerta a muchos inversores que se encontraban posicionados en el mercado de acciones y que, si bien en la mayoría de los casos ya venían acumulando ganancias importantes, al momento se encuentran en la encrucijada de decidir entre mantenerse con la posición, entendiendo que la baja es solo temporal y una corrección del mercado o si, por el contrario, resultará conveniente estar a la espera de una recuperación parcial en los precios para de esa forma salir del mercado de acciones o al menos aprovechar a rebalancear su cartera de inversión.

En este sentido, lo primero que debería intentar determinar el inversor es si la baja en desarrollo ya ha tomado la característica de corrección mayor. Si bien es cierto que la velocidad de la baja ha sido importante, no podemos considerar por ello que la magnitud de la corrección también lo sea. De hecho, hasta el momento, si observamos el comportamiento del índice Merval en dólares desde el piso alcanzado a comienzos del año 2016, donde el contexto externo también era complicado, con bolsas del mundo bajando, agudización de la crisis en Brasil, agudización de la crisis del petróleo y riesgos de una crisis en China, veremos que la Bolsa local ha sufrido dos correcciones intermedias. La primera ha sido entre los meses de octubre y noviembre del año 2016, con caída del 19 por ciento. Luego, entre los meses de mayo y agosto del 2017, con caída del 17% y, finalmente, la baja en curso, que acumula una pérdida del 19% desde los máximos alcanzados el pasado 1º de febrero.

Es decir, hasta el momento la baja de la Bolsa argentina desde los máximos históricos conseguidos a finales del mes de enero y comienzos del mes de febrero mantiene relación con las correcciones desarrolladas por el índice a lo largo de los últimos dos años. Es por este motivo que, aun cuando creemos que una corrección mayor para el mercado argentino resulta conveniente, ya que permitiría limpiar los niveles de sobrecompra técnica que traen muchas acciones, lo concreto es que todavía no estamos en condiciones técnicas de confirmar que esa corrección mayor haya tomado vida y por ello deberemos ser cautos.

Como se aprecia en la siguiente gráfica, la baja del índice en términos de dólares hasta el momento ha alcanzado niveles mínimos de 1474 dólares y desde allí ha intentado recuperar terreno hacia el cierre de la sesión del viernes; comportamiento de recuperación que es de esperar que se consolide en la apertura de este miércoles, tras observar el accionar de las acciones argentinas en Nueva York durante este comienzo de semana.

La zona de mínimo testeada entre los 1480 y los 1400 dólares de índice representan un soporte clave de esta caída; área dada por el promedio móvil de 200 días, también por la línea de tendencia alcista que nace en mínimos del año 2016 y, finalmente, por una zona que ha sabido actuar como resistencia durante el pasado año 2017, como conteniendo el avance, y que una vez superada también supo ser zona de soporte.

En la medida en que los precios se sostengan por encima de esta zona de soporte ya testeada durante la última semana en los 1480-1400 dólares, bien podremos considerar que la baja del índice se trate de una corrección menor y que, finalmente, desde las instancias alcanzadas, se retome la tendencia alcista en los precios.

Ahora, si, por el contrario, tras la recuperación que pueda darse estos días, el índice cede nuevamente y con ello se origina un quiebre de la zona de soporte mencionada en los 1480-1400 dólares, entonces sí deberemos asumir que este proceso de baja iniciado a comienzo de mes será de un grado mayor, con un índice Merval que podría buscar instancias de soportes más deprimidas en los 1250-1200 dólares, lo que representaría entre un 15% y un 20% adicional de los valores actuales, para que recién luego quede retomada nuevamente la tendencia alcista de fondo para este mercado.

En relación con lo comentado, desde lo operativo, para aquellos inversores que se encuentren muy expuestos en acciones, aun sin saber si el mercado termine por confirmar o no la presencia de una corrección mayor, quizás sea conveniente aprovechar la recuperación que pueda darse por estos días para hacer un rebalance de cartera, buscando reducir los riesgos latentes de un recorte más profundo y de mayor magnitud hacia adelante. Sin embargo, no por buscar reducir el riesgo de una cartera muy expuesta a renta variable debemos perder perspectiva de un escenario alcista de fondo que técnicamente aún no ha sido cancelado.