El presidente Mauricio Macri y la ex presidente Cristina de Kirchner, taponados a la hora de crecer por sus historias de yerros políticos, condenan al país a su dependencia con el pasado. El Presidente tendría la oportunidad de desmarcarse de sus propios errores, pero ese horizonte no aparece; lo oscurece su marketinero de cabecera, Jaime Durán Barba. Sin un plan político y la economía con incierto recupero, el fracaso sobrevuela las distintas hipótesis. Y lo tremendo es que la oposición no ayuda por su insustancialidad.

Argentina merece futuro consolidando su presente, esto es imposible sin consenso político. Y como me decía Julio Bárbaro: "El Gobierno de Macri está siendo el suplente del de Cristina; los odios no son suplentes del fracaso". La triste realidad para Argentina es que tanto oficialismo como oposición están vacíos de contenido.

La crisis de la decadencia criolla se sigue conjugando en presente. Y nada hace pensar que algo la pueda detener.

Cristina Kirchner dejó una profunda herencia de pobres y corrupción, el actual Gobierno no parece decidido a cambiar el rumbo. Hace del endeudamiento un camino peligroso para el futuro de los argentinos y para la honestidad de ciertos funcionarios. A propósito, dicen los entendidos que si este año no se consiguen atraer 30 mil millones de dólares, la situación económico-social del país se verá complicada.

Este jueves el Ejecutivo se reunirá en Chapadmalal, se anuncia un programa de recortes de personal. Si es así, ¿alguien propondrá qué hacer con los desocupados aupados por nuevos desocupados? ¿Y el costo social? ¿Y si se pensase en una política de fomento industrial para terminar con la lenta y dolorosa diaria desindustrialización? ¿Y si se pensase en cambiar ahogo impositivo sobre el 35% de la población por impulso a las economías regionales? ¿Y si se pensase en cómo encarar una nueva redistribución del ingreso? ¿Y si se pensase en un verdadero plan tecnológico? ¿Y si se abocase a los consensos políticos para abastecernos y abastecer a Latinoamérica con energía eólica, solar e hidroeléctrica como sugiere Jeffrey Sachs?

El Presidente sigue buscando dadores de retraso y fracaso para brillar. Tan anclado en el pasado está el cambio que discutimos como nuevo la pena de muerte. Cuando el marketing, cansado de atajar penales, se relaja, la realidad de la gestión asoma y se complica. La ministra Patricia Bullrich llevándole al Presidente a Luis Chocobar lo induce a cometer el error de elogiar a un policía que no ajusta su accionar a la ley. Y no conforme con ello, la ministra, legisladora nacional hasta hace un rato, declara la vigencia de una nueva doctrina sobre la seguridad nacional sin que proyecto alguno haya pasado ni siquiera cerca del Congreso Nacional. Y Durán Barba, sin que nadie del Gobierno lo corrija rápidamente, decreta la necesidad de la implementación de la pena de muerte a contrario sensu de nuestra Constitución Nacional y los tratados internacionales que ha firmado nuestro país y debe honrar.

Insisto, hemos perdido la capacidad de pensar el futuro.

Por el otro lado, la principal oposición, el peronismo, intenta amucharse prometiendo crecer en proyecto. La divisoria de aguas la establece la necesidad o no de incluir a la ex Presidente. Quienes la reivindican sostienen que con sus votos no alcanza pero sin sus votos no se llega. Aquí un elemento a analizar. En la provincia de Santa Fe, los mismos votos peronistas (el porcentaje alcanzado) fueron por igual a Omar Perotti y a Agustín Rossi. Es decir, existe en Argentina, a lo largo de su extensión geográfica, incluida la provincia de Buenos Aires, un caudal de votos de cierto electorado que vuelve competitivos a distintos candidatos que representan diferentes expresiones peronistas. Por lo tanto, lo mejor para ese segmento político sería que la senadora nacional terminase el mandato para el cual fue elegida.

El próximo 21 de febrero, Hugo Moyano mostrará su poderío en la 9 de Julio. La pregunta es: ¿Si gran parte de la sociedad tiene problemas de empleo y desempleo, si la economía no responde a las necesidades de la mayoría de la gente para su bienestar, si hay sectores industriales con graves problemas de actividad, si la situación de los jubilados pos ley previsional empeora aún más; por qué el grueso de los gremios se apartan de la convocatoria? Subyace que, por sobre las condiciones objetivas recién enumeradas, el motivo central es una disputa personal entre el hoy presidente, Mauricio Macri, y su viejo conocido, Hugo Moyano. Las fuentes consultadas indican que Diego Santilli podría ser quien, además de los protagonistas, ayudase a aclarar los interrogantes.

La movilización que impulsa Hugo Moyano será muy importante. Las repercusiones que tendrá sobre el movimiento obrero y su pervivencia se verán en los días posteriores, cuando la CGT convoque a su consejo directivo. Al cierre de este análisis quedaban preguntas sin respuestas, como, por ejemplo: ¿Quién o quiénes serán oradores el 21? Este dato no es menor, dado que si la convocatoria es de la CGT, no podría ser único orador Hugo Moyano.