Mucho se ha analizado y especulado en los últimos días sobre por qué el papa Francisco aún no ha venido a la Argentina. Me parece interesante repasar y refutar las cinco principales justificaciones que se han esgrimido, tanto desde posiciones cercanas como críticas del Papa.

-"El Papa no ha venido a la Argentina porque es un pastor universal y debe ocuparse de todos los fieles, en todas partes del mundo. Su agenda es muy complicada, pero ya vendrá". Argumento insostenible, tras las sucesivas visitas de Francisco a cuatro países limítrofes desde que es Sumo Pontífice: Brasil, Paraguay, Bolivia y ahora Chile. A eso habría que sumar sus otras visitas en la región a Ecuador, Colombia, México, Cuba y la próxima a Perú.

-"El Papa no quiere profundizar la grieta que se ha abierto en Argentina, donde a él también lo han empujado". Suena absurdo, por dos razones. En primer lugar, la grieta es una de las herencias más perversas que dejó el kirchnerismo. Con esa lógica, Francisco no debería haberse reunido siete veces con la ex presidente Cristina Kirchner y tantos de sus allegados, inclusive en tiempos de campaña electoral. En segundo lugar, Francisco se ha posicionado como símbolo de la paz y unión frente a las diferencias a nivel global. ¿Por qué no podría serlo también en su país, el lugar del mundo que mejor conoce?

-"El Papa no quiere ser usado políticamente". ¿Por el Gobierno de Cambiemos? ¿O por algunos de sus impresentables allegados, o que al menos dicen serlo, como Gustavo Vera? De nuevo, cuesta entonces explicar por qué estos supuestos voceros no son desmentidos de manera más explícita. También es difícil comprender la actitud de puertas totalmente abiertas al kirchnerismo, tanto antes como después de las elecciones presidenciales de 2015.

-"El Papa vendrá al país cuando se distienda la tensión política y social". Quizás es la más ridícula de las supuestas razones que se han formulado sobre la no venida de Francisco. Nunca más necesaria sería su visita, que seguramente contribuiría justamente a acercar posiciones y aflojar esas tensiones. Desde ya que no resolvería ninguno de nuestros problemas, pero quién podría cuestionar que una visita papal sería un bálsamo para esta agitada Argentina.

-"El Papa no comparte la orientación política del Gobierno de Cambiemos". Esto estaría justificado por gestos y declaraciones del propio Francisco, como así también por expresiones de algunos obispos efectivamente validados. ¿Y por eso Francisco no visitaría un país que, además, es su país? Si el desacuerdo con las políticas fuese la razón, el Papa no debería haber visitado, por ejemplo, Myanmar, donde hay un gobierno genocida que masacra musulmanes. Sin embargo, Francisco lo hizo, con gran prudencia y valentía. No tengo dudas sobre cuánto más fácil le sería superar con éxito una visita a la Argentina.

Habiendo dejado en claro que ninguna de las principales especulaciones esgrimidas para justificar por qué Francisco no viene a la Argentina me satisface, debo admitir que igualmente carezco de elementos objetivos para intentar explicar el porqué. Por una sencilla razón: lo más probable es que solamente Francisco lo sepa.

Como católico, siento tristeza y desilusión de que Francisco aún no haya venido a nuestro país. Pero no estoy dispuesto a caer en la bajeza de criticar injustamente al Papa por ello, y tampoco voy a formular elucubraciones sin basamento ante el hecho consumado de que, nuevamente, el Papa decidió evitarnos. Por algo será y Dios quiera que, antes de culminar su Pontificado, decida cambiar de opinión.

El autor es analista político y docente universitario. Director de Diagnóstico Político.