La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó a los países que participaron de la reciente Cumbre Climática de Naciones Unidas (COP23), que tuvo lugar durante este mes de noviembre en Bonn, donde se consideró la implementación de los acuerdos alcanzados en París en el 2015 con el propósito de abatir las emisiones contaminantes que, más allá de las dudas del pasado, son ya el principal causante de los desastres ambientales que vienen aumentado año a año en todo el planeta. Como sabemos, estos crecientes daños ambientales, como incendios, temporales, inundaciones y sequías, cada vez son más frecuentes, incluso en nuestro país, lo que afecta a las personas y la actividad económica, especialmente la agropecuaria.

La OMM fue bien clara y ya no deja incertidumbres sobre el calentamiento global que trepa año a año. El pasado 2016 fue el año más cálido del que se tenga constancia: hubo un aumento de nada menos que 1,1ºC, por encima de los niveles industriales y de O, O6ºC con respecto al anterior año 2015. Las temperaturas mundiales de la superficie del mar también fueron las más elevadas que se hayan registrado. El nivel del mar escala mundial siguió aumentando y la extensión de los hielos del Ártico se situó muy por debajo del promedio durante la mayor parte del año.

En Puerto Rico, Miami, Cuba y numerosas islas del Caribe, los huracanes Harvey, Irma y María, catalogados en la máxima categoría 5, han causado enormes daños en los últimos meses, estimados únicamente en Florida por encima de los cien mil millones de dólares. La gente afectada por inundaciones ha sufrido por la falta de alimentos y agua, y por la pérdida o el deterioro de sus viviendas y sus edificios públicos y privados. Los daños han sido muy grandes en varias islas caribeñas como Dominica, designada como patrimonio de la humanidad por Unesco; la isla de Barbuda ya no puede seguir siendo habitable. La ciudad de Miami está encarando programas de protección frente a estas inundaciones, con bombas de evacuación de agua y mejoras en diques y carreteras; se trata de programas de adaptación muy costosos, que están lejos de la posibilidad de ser encarados por países con menos recursos económicos.

Pero los desastres ambientales de este año no se limitaron al Caribe, ya que en países asiáticos densamente poblados como la India y Bangladesh millones de personas han perdido sus casas y también sus cultivos que les sirve para alimentación. La pérdida de vidas llegó a 1.200 personas. Lejos de Asia, en el continente africano, en los últimos meses, 20 naciones se vieron obligadas a declarar la emergencia debido a extensas sequías que han causado grandes desplazamientos de la población.

Los compromisos asumidos por las naciones exigen que las emisiones contaminantes sean, en el 2030, un 30% menores a las actuales. Pera las propuestas presentadas por las naciones en la reunión de París del 2015 están lejos de cumplir esta meta, ya que apenas reducen el crecimiento de las emisiones, pero no las abaten drásticamente como es necesario para cumplir los objetivos de dicho acuerdo, ya que tendríamos un aumento de la temperatura mundial de 3 grados, con grandes daños, cuando la barrera máxima que no debemos cruzar es de 2 grados.

Destaquemos que la presentación hecha por nuestro país en la anterior COP22 (Marruecos 2016) muestra una mayor densidad de ataque a los problemas del cambio climático y metas más ambiciosas y concretas respecto de la presentación hecha por el gobierno anterior en la COP21 (París 2015).

La tarea a enfrentar no es fácil, ya que requiere movilizar grandes inversiones en infraestructura y en nuevas tecnologías, con bajas emisiones de carbono y, al mismo tiempo, avanzar por el sendero de la conservación y la mayor eficiencia energética para reducir el consumo de combustibles fósiles. Pero no hay más tiempo para perder, ya que, como dijo Barack Obama en su visita a Córdoba: "Somos la última generación que puede hacer algo por el cambio climático". Ha sido grave el retiro de los compromisos de París que dispuso Donald Trump hace unos meses, debilita la eficacia y el alcance efectivo de los acuerdos internacionales, ya que Estados Unidos es el segundo contaminador global, superado únicamente por China.