Comienza la campaña 2017-2018 para cultivos estivales, entre los que obviamente se destacan la soja y el maíz, con lo cual se empiezan a hacer proyecciones de precios tentativos que el productor puede esperar hacia cosecha, principalmente debido a que el precio de los granos ha sido bastante castigado en los últimos años.

En efecto, desde los máximos históricos conseguidos en el año 2012, tanto para el precio de la soja como así para el del maíz, la oleaginosa ha perdido en estos cinco años cerca del 45% de su valor, mientras que la pérdida del cereal alcanza el 60% de su valor.

Sin duda que el crecimiento productivo, con cosecha récord en las últimas cuatro campañas para Estados Unidos y en las últimas tres campañas para Sudamérica, ha jugado un papel importante para que el precio de estos activos no logren recuperar terreno. Sin embargo, al mismo tiempo resulta válido remarcar que los valores actuales, tanto para la soja como para el maíz, son valores que medianamente se han mantenido desde finales del año 2014, con lo cual, del mismo modo que podemos concluir que nos encontramos en presencia de un mercado debilitado, por falta de fundamentos alcistas que motiven la recuperación del precio, también podemos destacar que estos valores han mostrado ser sólidos y han sabido defenderse de muchos factores y variables bajistas para el precio, que se han sucedido para estos activos desde finales del año 2014 hasta la fecha.

En relación con lo propuesto, como ya advertimos desde esta misma columna en otras oportunidades, creemos que las instancias de mínimos alcanzadas los últimos años por la soja en torno a los 330-310 dólares y por el maíz, en torno a los 135-120 dólares, técnicamente deberían ser consideradas zonas de piso. En la medida en que no veamos debilidades de estos commodities por debajo de los parámetros mencionados, podremos estar expectantes a recuperaciones del precio hacia los próximos meses, al menos.

Es cierto que desde el fundamental no se encuentran muchos argumentos por el momento que justifiquen una escalada alcista en los precios, más aún tras los datos que dio a conocer en el último informe USDA, donde claramente advierte sobre la existencia de oferta mundial, tanto para la soja como para el maíz. Incluso así, desde nuestra lectura analítica entendemos que esta es una información que ya se encuentra descontada en los precios desde hace algún tiempo, motivo por el cual ni la baja del dólar a nivel mundial en el último año ni la recuperación del precio del petróleo en los últimos meses han sido estímulo para que el precio de los granos finalmente recupere terreno.

Por lo comentado, sostenemos que lo más importante que debe destacar el productor local al momento de hacer proyección de precio tentativa hacia la próxima campaña es que los precios actuales de soja y maíz traen asimilado ya mucho negativismo. Si a pesar de ello estos han sabido defenderse y sostenerse por encima de la zona de mínimos de los últimos años, en torno a 330-310 dólares para la soja (Chicago) y 135-120 dólares para el maíz (Chicago), entendemos que lo peor en cuanto a precio de estos activos ya ha sido visto y que ahora sólo resta que el mercado advierta algún detonante alcista para que el sólo ingreso de los fondos especulativos al mercado, motivado por dicho detonante, finalmente recupere hacia los próximos meses el precio de estos commodities.

Desde lo técnico, actualmente se necesita una subida de la soja por encima de los 380-385 dólares (Chicago) y de los 150 dólares para el precio del maíz (Chicago), para contar con indicios concretos alcistas y asumir que un escenario de recuperación mayor en el precio de estos commodities ha quedado habilitado hacia adelante.

Es decir, tomando en cuenta los valores actuales de estos activos, en torno a 363 dólares a soja y de 135 dólares el maíz (precios Chicago), se requieren actualmente escaladas superiores al 6% para la oleaginosa y del 10% en el cereal para tener la confirmación técnica de liberación de subidas más importantes para adelante.

Caso contrario, vale mencionar que, en la medida en que no tengamos en las próximas semanas dichos quiebres alcistas, entonces tanto la soja como el maíz permanecerán con cierta vulnerabilidad y si bien no creemos que los niveles de contención bajista más importantes, en torno a 330-310 dólares en soja y de 135-120 dólares en maíz, sean quebrados, sí podremos mantenernos en este escenario de apatía y lateralización por algunos meses más.

¿Qué hacer y qué esperar en el plano local?

A nivel local, la soja disponible cotiza en instancias de 255-253 dólares por tonelada, que, traducido a pesos, considerando el tipo de cambio actual en torno a 17,5 pesos, se obtiene una soja en torno a los 4400-4500 pesos por tonelada.

Sin embargo, si observamos las expectativas de mercado a futuro, principalmente hacia los meses de cosecha, observamos un mejor precio de soja, operando en mayo de 2018 a instancias de 261,5 dólares y a julio de 2018 en torno a los 267,1 dólares, esto es, entre un 3,5-5,5% más que los valores actuales.

Si, a su vez, tomamos precios de dólar futuro hacia esos meses, operando en mayo de 2018 a niveles de 19,89 pesos y hacia julio de 2018 en los 20,58 pesos, podemos calcular precios tentativos de soja a cosecha en torno a los 5200-5500 pesos por tonelada, lo que representa en términos de pesos entre un 20% y un 25% por encima del valor actual para el commodity.

Esta condición actual que muestra el mercado local, con un precio bastante favorable hacia cosecha, siempre teniendo en cuenta el contexto de incertidumbre y apatía del precio internacional, es lo que motiva a varios productores a ir cerrando ya algunos negocios contra cosecha, donde quizás lo más atractivo de ese negocio no está tanto en el precio del activo a futuro, sino en el valor de dólar que estaría operando a julio de 2018 con una expectativa devaluatoria de la moneda local superior a la expectativa inflacionaria que se tiene para esa fecha.

En este sentido, creemos desde nuestro análisis que no está mal la lectura que hacen algunos productores y dado que nos encontramos en un mercado aún sin tendencia definida, ir cerrando algunos negocios con precios superiores en pesos al 20%-25% de los actuales hacia cosecha es válido.

Ahora, por otra parte, como mencionamos más arriba en el análisis, no creemos tampoco en un escenario de baja importante para el precio de la oleaginosa hacia los próximos meses, ya que entendemos que en el precio actual se encuentra descontado mucho del fundamental bajista ya conocido. En este sentido, somos de la idea de que, al mismo tiempo que se pueden ir cerrando algunos negocios a futuro y asegurarse los precios arriba detallados, por otra parte, entendemos que hay que quedar con una posición de soja de precio abierto, orientada a las expectativas de alza antes mencionadas, ya sea con posición de mercadería física o bien comprando un call u opción de compra que resguarde la posición vendida, por si finalmente la escalada alcista en el precio del commodity se libera.

En lo que respecta al maíz, la situación, sin embargo, no parece tan clara, ya que oferta parece ser que no faltará, con lo cual el precio de maíz disponible local, con respecto al precio de maíz a futuro, en los meses de cosecha de la próxima campaña, no sufren una gran variación. Por ello, no parece en lo inmediato ser viable cerrar negocios a futuro, sino más bien quedar atento a la espera de algún repunte en la cotización.

Si bien el cereal se muestra débil en su cotización, tanto en Chicago como en el plano local, desde nuestro análisis creemos que se encuentra consolidando un piso y que hacia los próximos meses deberíamos comenzar a ver una recuperación en la cotización, que, por cierto, considerando el nivel elevado que trae el ratio soja/maíz en el mercado de Chicago, no descartamos que a valor relativo el cereal muestre mejor desempeño que la oleaginosa hacia los próximos meses.