Actualmente estamos utilizando y desperdiciando más recursos de los que podríamos. Es por esto que estamos tendiendo a diversificar lo antes posible la matriz energética. Nos encontramos en el comienzo de un cambio de paradigma.

Si todos nos conectáramos mediante redes eléctricas inteligentes, consumiríamos la mitad de la energía que malgastamos en la actualidad. Para el que no está familiarizado con este concepto de redes inteligentes o "smart grids", hago un paréntesis y le cuento que estas redes se denominan así porque la energía no fluye en un solo sentido como sucede en las que existen actualmente, sino que son bidireccionales, el consumidor puede generar y venderle energía a la red. Y son inteligentes porque se combinan con modernas tecnologías de información que proporcionan datos a las empresas distribuidoras como a los propios consumidores, sea industriales o residenciales. Esto proporcionaría un ahorro en el consumo y una mejor calidad en la distribución de electricidad.

La inversión que hay que hacer para transformar una ciudad en inteligente se repaga en cinco años con el costo no incurrido de lo que no se gastó en energía.

Ahora ¿qué pasa con la demanda de energía? Venimos de un proceso con tarifas muy subsidiadas y una actitud de consumo muy sesgada a la tarifa: como era barato no nos importaba consumir en exceso. Sumado a que en los últimos diez años la demanda de energía creció aproximadamente un 60% en el sector residencial, entonces ¿qué va a pasar en el futuro? Depende de cómo evolucione la demanda y cómo evolucionen los proyectos de energías renovables que existen actualmente en el país. En el futuro, el Estado espera no seguir haciendo licitaciones sino que los distribuidores vayan y compren la energía a largo plazo a los grandes generadores y que éstos a su vez compren combustible y vendan su energía.

Un ejemplo para entender mejor cómo malgastamos la energía: el rendimiento de una lámpara incandescente es menor al 10%. ¿Por qué digo esto? Porque toda la electricidad que entra en una lámpara de este tipo se desperdicia, se transforma en calor que se emana al ambiente. Antes, para iluminar una habitación se utilizaban 300 watts, ahora con 15 o 20 watts estamos bien iluminados. Hemos evolucionado gracias a programas de eficiencia energética que se están implementando a nivel país.

Otra tecnología que ya no va más es el tubo de luz. Si cambiáramos un tubo por una lámpara de led vamos a consumir la mitad de la energía eléctrica. Lo extraordinario en todo esto, es que las lámparas led se crearon en 1962 pero se industrializaron recién en 1990. Cómo dicen muchos, ya está todo inventado, pero lo que sí faltan son más políticas a largo plazo que acompañen los procesos de transformación del mercado y de la cabeza del consumidor.

En Japón por ejemplo, se prohíbe usar camisa y corbata en verano porque esa costumbre hace que haya que poner el aire acondicionado 2 o 3 grados por debajo del óptimo.

La visión que debemos tener como sociedad es la de no quemar más fósiles en usos finales, sí para generar electricidad. Igualmente en el transcurso hacia la movilidad eléctrica por ejemplo, vamos a seguir diversificando la matriz cortando los combustibles fósiles para motores de combustión interna con un porcentaje de biocombustibles como hacemos actualmente por disposición del Ministerio de Energía y Minería.

* La autora es Ingeniera de la Universidad Tecnológica Nacional y especialista en la industria energética con experiencia en desarrollo de proyectos y mejora de procesos. Actualmente brinda asesoramiento técnico para YPF