Cristina Kirchner logró más votos en la provincia en la que quiere ser senadora que Sergio Massa y Florencio Randazzo combinados, por un margen superior al 60 por ciento. No puede extrañar entonces que ya se esté produciendo una diáspora en los votos de ambas figuras.

La presión sobre Randazzo es muy fuerte porque los seguidores de Cristina hacen un simple cálculo: 34% más 6% igual a 40%, porcentaje que los ubicaría con holgura por encima de Esteban Bullrich.

Esto, sin contar que una parte de los votantes de Massa también podrían inclinarse por Cristina en el cuarto oscuro, por lo que ese porcentaje podría incluso ser sobrepasado con el impacto consiguiente.

Puede darse el caso de que Agustín Rossi triunfe en Santa Fe porque ya ganó en las PASO, con lo cual la ex Presidente podría reclamar la conducción del peronismo, más todavía si en las elecciones del 22 de octubre vuelven a perder Juan Schiaretti, Alberto Rodríguez Saá, Carlos Verna y Mario Das Neves.

La liga de gobernadores, aun herida como quedaría, no accedería a la exigencia de Cristina de volver a ser la cabeza del justicialismo, por lo que esta no tendría otra alternativa que seguir con su membrete de Unidad Ciudadana o fundar un partido netamente cristinista con otra denominación.

No se vislumbra cuál sería la fórmula unificadora, ya que Cristina jamás aceptaría un peronismo unido sin su liderazgo, férrea determinación que mostró al negarle una interna a Randazzo; algo que, por otra parte, le costó caro, ya que de haber aceptado hoy tendría 40% de los votos en la provincia.

El Frente Renovador de Massa también enfrentaría una diáspora importante porque una parte de su electorado podría irse con Cambiemos y otra votaría a Cristina, con lo que sus votos quedarían por debajo del 15% que obtuvo en las PASO.

El destino de Massa y Randazzo sería el de unirse en la provincia en un frente anticristinista o directamente volver al seno del peronismo opuesto a la ex Presidente, esperando que haya una interna para elegir el candidato presidencial en el 2019.

Un liderazgo indisputable en el peronismo no cristinista sólo puede venir de alguien que esté en condiciones levantar la bandera de un peronismo del siglo XXI, porque las generaciones nuevas no van a ser conquistadas con eslóganes viejos que no resuenan en la sociedad. Hasta ahora, el peronismo habla de nuevos liderazgos, pero ninguno de sus referentes presenta ideas que puedan llenar el inmenso vacío intelectual que hoy existe en el peronismo y en la clase dirigente en general.

La división del peronismo parece algo inevitable, en tanto y en cuanto Cristina conserve protagonismo, por lo que, si Mauricio Macri evita errores como los que ha cometido y sigue cometiendo, es probable que tenga el camino abierto para su reelección en el 2019, pero no por sus políticas, sino básicamente por la impotencia del peronismo para renovarse de un modo profundo.