Doble llamado a la acción en el Día del Holocausto

Abraham Cooper

Por primera vez desde la derrota de la Alemania nazi, somos testigos del cierre de una institución judía debido a las amenazas manifiestas de los nazis. No, no ocurrió en Alemania, sino en la democrática Suecia, donde el pequeño centro comunitario judío en la ciudad norteña de Umea se vio obligado a cerrar antes de Pesaj (Pascua judía), luego de que los líderes de las comunidades judías recibieran amenazas telefónicas y el Centro Judío fuera vandalizado con esvásticas. La BBC reportó este lamento de un padre judío: "Mi madre y mi padre son sobrevivientes (del Holocausto), así que esto no está bien. Ya basta, es suficiente. Fue como estar en sus zapatos allá por los años treinta".

Un conocido grupo neonazi, Nordfront (Movimiento de Resistencia Norte), está, según se informara, detrás de las amenazas. Hasta la fecha, las autoridades suecas no han hecho nada para proteger a sus ciudadanos judíos allí o en la ciudad sureña de Malmö, donde el rabino local y otros judíos han sido blanco del odio de los islamistas locales.

En Francia, los serios esfuerzos llevados a cabo por la Inteligencia y la Policía contra vándalos islamistas y terroristas con frecuencia no tuvieron su correlato entre los jueces franceses.

En 2014, en Créteil, hombres armados con una pistola y una escopeta asaltaron la casa de una joven pareja judía, violaron a la mujer y robaron joyas y tarjetas bancarias mientras proferían insultos antisemitas. Tanto el primer ministro Manuel Valls como el ministro del Interior Bernard Cazeneuve reconocieron el carácter antisemita del incidente. Valls escribió en Twitter: "El horror de Créteil es un ejemplo deplorable de cómo la lucha contra el antisemitismo es una lucha constante".

Pero recientemente el juez a cargo del caso decidió omitir toda referencia a crímenes de odio de la acusación a los cuatro sospechosos de violación y robo en un hogar suburbano de París, pese a que hubieran reconocido que fue seleccionado como blanco por pertenecer a judíos. Cazeneuve dijo en un comunicado, tras el incidente: "La naturaleza antisemita (del ataque) parece probada"; agregó que los asaltantes "partieron de la idea de que ser judío significa tener dinero".

Sin embargo, a pesar de todas las señales que indican la naturaleza antisemita del ataque, el juez decidió no incluir cargos por delitos de odio.

En el Reino Unido, Jeremy Corbyn, jefe del Partido Laborista, afirma estar en contra de todas las formas de racismo, pero no ha rechazado con fuerza suficiente a los colegas antisemitas de su partido. Invita al principal agente de Hamas, Raed Saleh, a tomar el té en la terraza del edificio del Parlamento mientras clama por el arresto de la miembro de la Knesset Tzipi Livni por haber tenido la audacia de defender a civiles israelíes del terror palestino y los ataques con cohetes. Mientras tanto, Ken Livingstone, colega laborista de Corbyn y ex alcalde de Londres, da vueltas en torno de la pregunta acerca de si es aceptable odiar a seis millones de judíos —no, no los muertos, porque continúa con su injuriosa campaña para vincular al sionismo con Adolf Hitler—, sino a los seis millones de judíos que están viviendo en Israel.

En la conferencia nacional de la Unión Nacional de Estudiantes, algunos delegados discutieron contra la participación de dicha institución en la conmemoración del Día Internacional del Holocausto.

En Toronto, en la Universidad de Ryerson, "activistas" estudiantiles, conducidos por los Estudiantes por la Justicia en Palestina y la Asociación de Estudiantes Musulmanes, se levantaron y se fueron justo cuando se presentó una moción para conmemorar el Día de la Memoria del Holocausto. Sin quórum, la resolución no podía pasar. No había en esa resolución ninguna mención a Israel, pero el Consejo de Estudiantes de Ryerson había previamente aprobado una resolución del BDS (Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel) que prohibía a los estudiantes mantener vínculos con empresas que hacen negocios en Israel, incluyendo Home Depot, Costco y Sears, e insistió en que el humus marca Sabra fuera prohibido en la cafetería del campus.

En los Estados Unidos, el movimiento BDS, antipacífico y antisemita, sirve de columna vertebral para actividades antiisraelíes y antijudías que abarcan desde la Universidad de Columbia hasta la Universidad de Chicago, y por medio de la Universidad de California, atraviesa todo el estado homónimo. Eso podría ayudar a explicar el sorprendente aumento del 45% en incidentes de odio antijudío en los campus estadounidenses.

2017. Época en la que se profanan cementerios judíos en los Estados Unidos, en la que niños de cinco años tienen que ser evacuados de su jardín de infantes en el Centro Comunitario Judío de Westside, al tiempo que la teocracia de los Mullahs en Teherán continúa negando el Holocausto nazi mientras hace alarde de misiles balísticos con inscripciones que incluyen amenazas para hacer blanco en el Estado Judío y terminar el trabajo de Hitler.

Con todo esto ustedes podrían pensar que son tiempos en que los judíos deberíamos mirar sólo hacia adentro, proteger lo propio y dejar que el resto del loco mundo que nos rodea implosione. Pero ustedes estarían equivocados.

Un reciente artículo en el Atlantic citó un estudio académico de 2013 que resume sucintamente cuatro lecciones básicas que los judíos israelíes tratan de internalizar desde la Shoah, el evento que destrozó pero no aniquiló a nuestro pueblo:

-Nunca seas una víctima pasiva.

-Nunca abandones a tus hermanos.

-Nunca seas un espectador pasivo.

-Nunca seas un perpetrador.

En 2017, un israelí, tal vez la persona más respetada entre esa sociedad diversa y compleja, va por más. El rabino Yisrael Meir Lau, ex rabino principal de Israel, ex presidente de Yad Vashem y uno de los primeros sobrevivientes judíos de la Shoah en llegar a Eretz Israel, sólo tres meses después del fin de la Segunda Guerra Mundial, en junio de 1945, no señala hacia adentro este año, sino hacia afuera, hacia el histórico enemigo y vecino del norte de Israel: "Ciertamente hay una Shoah del pueblo sirio y no comenzó hoy. Durante los últimos seis años han estado viviendo en un holocausto", dijo el rabino Lau.

Lau fue incluso más lejos, exigió que Israel, por haber resurgido de las cenizas del Holocausto, ahora tiene una responsabilidad especial. Dijo: "Como una nación que ha sufrido más que cualquier otra nación, Israel debe entrar y ayudar a los civiles sirios, decenas de los cuales acaban de ser asesinados en un ataque químico en Idlib".

Y no está solo: en octubre pasado, el rabino jefe sefardí de Israel, Yitzhak Yosef, también denominó a la guerra en Siria como "un pequeño holocausto". Dijo Yosef: "El pueblo de Israel sufrió un horrible Holocausto hace 70 años", "Millones de judíos fueron asesinados y el mundo vio y permaneció en silencio; nosotros, como judíos que sentimos ese silencio en nuestra propia carne, gritamos durante años, preguntamos cómo el mundo sabía y permanecía en silencio. Como judíos nos está prohibido permanecer en silencio. El genocidio no puede ser ignorado, no en Siria y no en cualquier otro lugar, y no contra ningún pueblo, aun cuando no sean nuestros amigos".

Usted podría preguntar: ¿acaso el Rabino Lau no está en conocimiento de todo el odio que nos rodea a nosotros, los judíos? ¿Acaso no son los sirios nuestros enemigos? ¿Por qué deberíamos preocuparnos por ellos? Además, ¿por qué hacer alguna comparación en un momento en que tantos buscan disminuir, rechazar o negar la singularidad del sufrimiento judío?

Creo que hay dos razones para la invocación de Lau a una mayor acción de Israel, que ya tiene un hospital en la frontera con Siria que brinda tratamiento a todos los que allí se acercan, sin hacerles preguntas. Primero, las imágenes de esos niños pequeños gaseados hasta morir a cientos de millas de Tel Aviv evocaron en él los recuerdos pesadillescos que lleva consigo desde hace 72 años.

Por supuesto, el supremo rabino sabe que el Holocausto nazi fue único en los anales de toda la historia humana —por su alcance, su barbarie y porque eligió como objetivo a un pueblo, no porque representara una amenaza militar u ocupara un pedazo de territorio deseado, sino sólo por lo que eran. Los judíos fueron deshumanizados, perseguidos, guetizados, hambreados y asesinados en masa por los nazis y sus entusiastas colaboradores en toda Europa solamente por el delito de ser judío.

Pero hay una segunda razón, el rabino Lau fue testigo del otro objetivo de los nazis: no sólo matar vidas judías, incluyendo a su santo padre rabínico, sino aniquilar la vida judía en general.

El llamado a la acción de Rabbi Lau está invocando un valor judío central: "Lo taamod al dam reajá". "Lo taamod al dam reajá" es un mandamiento bíblico (Levítico 19:16): "No permanecerás indiferente frente al derramamiento de sangre de tu prójimo".

Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto, explica: "La palabra no es ajija, 'tu hermano judío', sino reajá, o sea, 'tu prójimo', 'tu compañero', sea judío o no. Todos tienen derecho a vivir con dignidad y esperanza. Todos tienen derecho a vivir sin miedo y dolor".

En este Iom Hashoah, Día del Holocausto, veo que debemos hacer un doble llamado a la acción. Primero, hacer todo lo que necesitamos hacer para protegernos del azote del odio, el antisemitismo y el terrorismo. Seguiremos buscando el apoyo de nuestros vecinos y amigos, pero lo haremos solos en caso de que tengamos que hacerlo. Y siempre en la cima de nuestras prioridades como judíos estará nuestro apoyo a nuestro amado Estado de Israel, para ayudarlo a mantenerse fuerte en todos los sentidos.

Desde el día en que llegó a Israel como un niño de 8 años hasta el día de hoy, Lau demostró que cada día que él y nuestro pueblo sobreviven y prosperan es otra derrota para el nazismo y todos los aspirantes a genocidas contemporáneos, desde Teherán hasta ISIS, desde Hezbollah hasta Hamas.

Pero para nosotros, los judíos, la supervivencia, desde Egipto hasta Auschwitz, siempre ha sido sólo un comienzo. Tenemos valores por los cuales vivir. Yisrael Meir Lau, ese asustado huérfano del Holocausto, desde 1945 recuerda a las generaciones que rastrean su linaje entre las víctimas del Holocausto nazi que también deben estar a la altura de este valor fundamental del judaísmo: "Lo taamod al dam reajá", "No permanecerás indiferente mientras otros, incluso tus enemigos, sangran y sufren".

La Torá nos enseña que esto es lo que separa a la gente civilizada de la barbarie. Es también uno de nuestros desafíos en este Iom Hashoah 2017.

El autor es rabino, decano adjunto del Centro Simon Wiesenthal.

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