El mensaje de ayer fue uno de los más importantes que un mandatario haya dado en los últimos 70 años. Un discurso con fuerza, sincero, aceptando las limitaciones y las dificultades, y también mostrando la decisión de seguir bregando para encontrar las soluciones que la población requiere.

Un llamamiento a dejar de lado las pequeñeces políticas, las ambiciones personales, el expolio al Estado, y trabajar pensando en la gente y sus necesidades. No quedaron dudas de que el Gobierno conoce en detalle los temas que preocupan a la sociedad y que está trabajando para resolverlos.

La prioridad a la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad, y la convocatoria a establecer políticas de Estado entre todas las instituciones de la sociedad es el primer paso en serio para atacar el mayor problema que enfrenta el país y que amenaza con disolverlo. Merecería una respuesta de igual altura y nivel por parte de toda la política y la Justicia.

La impecable entrega tendrá un efecto adicional: pondrá en evidencia a quienes bastardeen el llamamiento a resucitar a la educación, la seguridad y la salud. El discurso fue un mensaje a los legisladores, pero también a la ciudadanía. Y asimismo fue un comienzo de campaña.

Me atrevo a afirmar que María Eugenia Vidal es ya la más importante figura política que tiene la Argentina. Acaso la única esperanza.

También pronunció un discurso abriendo las sesiones del Congreso Nacional el presidente Mauricio Macri.