Recordar y reflexionar es una responsabilidad de todos

Claudio Avruj

El Holocausto marcó un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Una tragedia que corrió los límites de lo hasta entonces conocido sobre los horrores de la guerra al exponer las peores atrocidades que pueden cometerse en nombre de una ideología basada en el odio racial, los prejuicios y la ignorancia.

El 1° de noviembre de 2005, con la Argentina como uno de sus importantes impulsores, la Asamblea General de Naciones Unidas instituyó el 27 de enero como el Día Internacional para la Recordación de las Víctimas del Holocausto.

Recordar aquellos sucesos trágicos es una responsabilidad de todos. Y hoy es una inmejorable oportunidad para pensar y reflexionar, y también para renovar el compromiso para que nuestra sociedad siga creando sus anticuerpos y levantando barreras contra el antisemitismo, el odio y la discriminación.

Se trata de mantener vivo el legado y el testimonio de quienes sobrevivieron a una de las peores tragedias de la historia, y transmitir a las nuevas generaciones el mensaje del horror vivido, y a la vez de esperanza en que un mundo mejor es posible. Y de seguir honrando la tradición de Argentina como un ejemplo para el mundo en materia de diversidad cultural y diálogo interreligioso, para no permitir más cualquier tipo de persecución.

En este sentido, desde la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación asumimos el compromiso de atender el reclamo histórico de la comunidad judía argentina para que el Estado asuma el acompañamiento a todas las actividades conmemorativas que tienen que ver con el Holocausto.

Por eso, estuvimos presentes en el acto central que se realizó en la ciudad de Santa Fe. La iniciativa de llevar a todo el país estos acontecimientos coincide con la intención de federalizar la mirada con perspectiva de derechos humanos que impulsa nuestro Gobierno. Sin descuidar la importancia de la región y de Santa Fe en particular como una de las cunas que recibieron afectuosamente a la colectividad judía.

La ceremonia tuvo lugar en el Paseo de los Justos entre las Naciones, que representa uno de los cuatro espacios de homenaje a las víctimas del Holocausto que existen en el país. Y constituye una interpelación a la sociedad, para crear conciencia de que la tragedia de la Shoá es un tema de la humanidad en todos los confines de la Tierra. Nadie puede ser extraño a este dolor tan profundo.

El Holocausto no debe quedar solamente como un capítulo de la historia, sino que se debe aprender de las lecciones que nos deja y comprender que no se trata de un pasado anclado en el tiempo, sino que nos desafía desde este presente tan complejo en el que los discursos y las expresiones xenofóbicos, discriminatorios y estigmatizantes van tomando fuerza en todo el mundo. Y esto nos reclama, entre otras cosas, trabajar en la promoción de valores como el diálogo, el respeto y la convivencia pacífica.

Es indispensable recrear la cultura del diálogo y el encuentro en todos los ámbitos, para afianzar coincidencias y resolver diferencias hacia la construcción de una sociedad pacífica sostenida en valores.

El autor es secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación.

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