Ley de emprendedores: lo bueno se hace esperar

Roberto Basualdo

La normativa regresó a comisión tras el debate en el recinto, pero volverá sin dudas para transformarse en ley y ser el empuje que el emprendedurismo argentino necesita.

La decisión y la iniciativa de los emprendedores de todo el país deben enfrentarse constantemente con diferentes situaciones que atentan contra la prosperidad y la continuidad de la idea inicial. Aun así, las ganas de emprender siguen creciendo a lo largo de todo el país, al igual que las capacitaciones tanto en áreas específicas como administrativas y de marketing.

Desde un servicio de catering hasta el desarrollo de una aplicación para celulares, todos los emprendimientos necesitan el apoyo y la protección del Estado. Es por esto que la sanción en la Cámara Alta de la ley de emprendedores promovida por el Ejecutivo nacional será un impulso para todo el sector y, en definitiva, un beneficio para el país.

La medida, que se tratará en sesiones extraordinarias, es sin duda superadora de proyectos anteriores, ya que cuenta con los fondos necesarios, el financiamiento y una posibilidad de tratar de manera diferente los impuestos.

Este proyecto es una respuesta a todos los pedidos de los emprendedores que se nos han acercado en los últimos años a la Comisión de Economías Regionales, Economía Social y Mipymes, que presido. Por ejemplo, nos planteaban que no iban a constituir la sociedad porque llevaba mucho tiempo y esfuerzo. Con esta propuesta, les daremos la posibilidad de constituir una sociedad en menos de 24 horas, y de acceder al financiamiento que necesitan.

Asimismo, se autorizan beneficios impositivos para las inversiones de capital con ese fin, cuyos aportes podrán ser deducidos del impuesto a las ganancias, bajo ciertas restricciones. Para esto, el texto crea el Registro de Instituciones de Capital Emprendedor para la inscripción de los inversores, así como un Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Capital Emprendedor (Fondce), conformado por un fideicomiso de administración y financiero que manejará la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (Sepyme).

Si mañana hay alguien que tiene un buen emprendimiento, da la posibilidad a que las personas físicas o jurídicas puedan invertir, porque se va a contar con el capital. De esta forma vamos a mejorar la economía en las pymes y con los emprendedores, que contarán con el capital para iniciar sus proyectos.

En resumen, quien quiera iniciar un emprendimiento tendrá una posibilidad de que el Gobierno garantice un fondo para invertir, por deducción de un porcentaje de impuesto a las ganancias. Esto último algunos senadores lo toman como argumento para rechazar la iniciativa, diciendo que si el Estado recauda menos, llega menos a las provincias. Sin embargo, es al revés, si damos un beneficio impositivo, es para tener más emprendedores, que a la larga van a permitir recaudar más impuestos.

No hay que ser un gran analista para divisar los beneficios que un impulso para la creación de nuevos emprendimientos traerá a la economía nacional y a la generación de nuevos puestos de trabajo. Espero que mis compañeros puedan verlos y revertir su decisión.

Después de mucho tiempo de trabajo y debate estamos muy cerca de lograr una medida para impulsar mucho más que la independencia laboral. Se trata de una iniciativa para generar nuevos creadores de empleo y otro empuje al desarrollo económico del país.

La satisfacción de ver una idea concretada en un emprendimiento sustentable no debería tener obstáculos inevitables. En muchos casos no se trata sólo de perseguir un fin económico; estamos hablando también de obtener esa realización personal, de la posibilidad de que la historia de esfuerzo y superación llegue a un final feliz. Por supuesto, luego quedará otro camino por recorrer, pero primero los senadores tenemos que lograr la aprobación de esta ley; los emprendedores argentinos nos esperan.

 

@rgbasualdo

 

El autor es senador nacional por San Juan.