Nota escrita en coautoría con Luna Brailovsky

La sustentabilidad de las empresas y el cuidado del ambiente se van posicionando dentro de los temas principales de la agenda de la responsabilidad social del sector privado, pero también de la economía en su conjunto y todo el ciclo de la producción.

Sea por virtud, necesidad impuesta por los mercados, o simplemente porque el cambio climático trae consigo mayores regulaciones a escala global que impactarán cada vez más sobre el comercio, lo cierto es que las compañías comienzan a pensar y aplicar el concepto de sustentabilidad de manera transversal a todas sus áreas. La realidad se impone y se vuelve imprescindible la adaptación a los cambios y las necesidades ecológicas, sociales y económicas, a fin de lograr un mercado que no sea en sí mismo la causa directa de desastres como la deforestación, los basurales y la contaminación.

De a poco, las empresas comprenden la necesidad y los beneficios de las regulaciones ambientales y buscan transformaciones en los métodos de producción a fin de cuidar los recursos. Por otro lado, también existe una relación directa en una tendencia del mercado a preferir marcas comprometidas con la sustentabilidad, lo que a su vez repercute en ahorros económicos.

Nuestro país no es la excepción a la tendencia y muchas compañías están demostrando que es posible generar cambios en las estrategias que permitan ir por un modo de producción sustentable.

"Arcor vale más si es sustentable", concluyó Cecilia Rena, gerente corporativo de Estrategias de Sustentabilidad, en su presentación en la última edición de Sustainable Brands Buenos Aires. La afirmación es algo más que un aspiracional, ya que se conecta con el principal objetivo de su trabajo: que la gestión y el gobierno sustentable de los negocios apunten a incrementar el valor corporativo del Grupo Arcor.

"Se buscó conocer los principales riesgos y oportunidades de la sustentabilidad, identificar y sistematizar las prácticas existentes, desarrollar nuevas estrategias y generar un contexto favorable para el desarrollo de los negocios en general", completó Rena. Esto se traduce en que la empresa estableció como prioridades la eficiencia energética, el uso de energías renovables y la implementación de estrategias de inversión social, entre otras. Por caso, el 39% del total de la energía que utiliza Arcor proviene de fuentes renovables.

Natura, compañía de cosméticos brasileña, primera en el ranking de sustentabilidad que publicó la revista Mercado, recibió este año la certificación de empresa B. Para lograrlo, tuvo que demostrar su desempeño en las áreas de gobernanza, comunidad, recursos humanos y medio ambiente. Obtener el sello implica que la misión socioambiental de la compañía forma parte de su estatuto. Las empresas B son aquellas, de cualquier rubro y escala, que, además de ganar dinero, se comprometen a realizar aportes sociales y ambientales en el entorno donde se desarrollan.

Hay más ejemplos de empresas que optan por la sustentabilidad, como el de Quilmes, que, según su último reporte de sustentabilidad, redujo un 37% el consumo de agua y un 22% el de energía. A su vez, todas las plantas de elaboración de gaseosas y cervecerías de la compañía cuentan con centrales de reciclado de cartón, PET, plástico, vidrio y aluminio.

Es importante incentivar estos cambios que impactan tanto en la cultura como en el modo de hacer de las empresas y que pueden generar valor agregado y puestos de trabajo calificados. Desde el sector público están algunas de las herramientas claves —legales, comunicacionales, administrativas, fiscales, etcétera— para transformar una tendencia incipiente y poco estructurada en política de Estado.

 

@GusStancanelli

 

El autor es comunicador y periodista, editor del blog puntoverdeblog.net.