En muchos aspectos, el sistema financiero en su forma actual tenderá a desaparecer. Claro que continuará con un rol protagónico en el futuro funcionamiento de la economía, pero a través de otros medios, acordes con el desarrollo y las facilidades de la tecnología.

Los expertos auguran en las próximas décadas la extinción de las sucursales bancarias y de los cajeros automáticos para la provisión de efectivo que, en los hechos, cederá ante el avance inexorable de los medios de pago electrónicos.

La tendencia es mundial y el Banco Central argentino ya está trabajando en esa línea. Diez fuertes razones sustentan este cambio cultural que impondrá el dinero electrónico al aún muy vigente dinero físico.

1) SEGURIDAD CIUDADANA. En países donde el índice de delitos es alto, la disminución del circulante limita la actividad de los ladrones. A la vez, robar y hacer líquidos bienes físicos también se vuelve más complicado en una economía "sin efectivo".

2) PRACTICIDAD. La evolución del sistema bancario tiende a una cobertura cada vez más extendida en todos los países. Economías desarrolladas como Suecia, Suiza y Finlandia fijaron para 2025 el fin de la circulación de billetes y monedas.

3) MENORES COSTOS. La emisión, traslado y almacenamiento de billetes y monedas tiene altos costos para el sistema financiero, que debe contar con logística, personal de seguridad y espacios físicos adecuados para conservar el buen estado del circulante, que de por sí sufre constante deterioro por el uso cotidiano.

4) FORMALIZACIÓN Y TRANSPARENCIA. Es común que las operaciones en efectivo no queden registradas y no paguen impuestos. Así como el circuito electrónico del dinero permite asentar las transacciones y recaudar por esos conceptos, es también un obstáculo a sortear por la autoridad monetaria, ante la resistencia de consumidores y comerciantes de pagar más contribuciones.

5) INCLUSIÓN FINANCIERA. Lejos de la creencia común, las transacciones en efectivo complican más a la población de menores recursos. En los barrios pobres o regiones rurales no hay bancos ni cajeros y su instalación es cara por los montos reducidos y la escasa densidad de población. Es corriente que un trabajador de bajos ingresos e informal deba recorrer distancias y perder horas para cobrar un trabajo en efectivo, cuando podría solucionarlo a la distancia con una transacción por celular.

Desde el BCRA comentaron que la experiencia de los medios de pago electrónicos es más exitosa en países del tercer mundo, como Kenia por ejemplo, con alta informalidad y un sistema financiero poco desarrollado, que en economías del primer mundo y altos ingresos.

6) INTEROPERABILIDAD. Los expertos de la autoridad monetaria le otorgan mucho potencial de desarrollo futuro a las plataformas bancarias y no bancarias formales, y la convivencia en una suerte de "provisión competitiva" de dinero y servicios de pago electrónicos.

7) PAGO INMEDIATO. Al operar entre sí, estas plataformas electrónicas permitirán a un cliente asociado un proveedor recibir o enviar dinero por medio de otro en forma más eficaz, sin costos extra ni dilaciones, como puede ocurrir en un fin de semana cuando cierran los bancos.

8) RECURSO TECNOLÓGICO. La expansión de la banda ancha y la telefonía móvil es la gran facilitadora del dinero electrónico. Internet y celulares habilitan una operatividad sencilla dentro y fuera del país.

A partir del 15 de diciembre en Argentina se podrán pagar compras con tarjeta de crédito a través del celular, en forma gratuita. Los bancos deberán proveerles a sus clientes comerciantes el equipo para estas transacciones.

9) USO DEL ALIAS. En los últimos meses tuvo amplia repercusión la iniciativa del BCRA de impulsar la figura de "alias CBU", por medio de la cual el cliente bancario podrá asociar un seudónimo a cada una de sus Claves Bancarias Uniformes (CBUs), hoy un número que supera las 20 cifras. La nueva clave alfanumérica –única, irrepetible y más fácil de recordar- podría ser similar a la identificación del usuario en las redes sociales o dirección de e-mail, que facilita su uso cotidiano.

10) BENEFICIO FISCAL. La implementación de los pagos sin efectivo permitirá hacer política fiscal y social más efectiva, por ejemplo, con la devolución del IVA para determinados consumos o para beneficiarios de asignaciones sociales.