Existe entre las petroleras un fuerte lobby para eliminar las restricciones legales que impiden las inversiones en el continente a aquellas empresas que realizan contratos con el Reino Unido para explotar los recursos de las Malvinas. Para la British Petroleum, por ejemplo, esto significa que no puede acceder a exploraciones en Malvinas si quiere mantener sus posiciones en cerro Dragón.

En momentos en que el precio internacional del petróleo está en caída, las empresas necesitan reducir costos para obtener una renta equivalente a la tasa media de beneficio. La exploración en Malvinas y las aguas circundantes, que tiene un costo de exploración mayor, necesita acceder con su logística al territorio continental argentino para hacer viable sus operaciones. El comunicado que firmó Susana Malcorra fue redactado por el CEO del monopolio petrolero británico.

No es casualidad el momento en que Mauricio Macri y Malcorra firmaron el acuerdo con Alan Duncan para avanzar en la explotación conjunta de los recursos hidrocarburíferos y pesqueros de Malvinas y la plataforma marina circundante, a pesar de que viole las leyes argentinas. El comunicado fue firmado tras el mini Davos, en el que el Gobierno se comprometió a impulsar un tarifazo del gas que implica reconocer un precio de extracción a boca de pozo casi un 200% superior al internacional y a mantener un sobreprecio de 20 dólares por barril de petróleo. Las petroleras recibirán, por lo tanto, premio por partida doble: dolarización de las tarifas y la posibilidad de apropiarse de los recursos naturales del Atlántico Sur.

Con el transcurso de las horas, ha quedado claro que los cuestionamientos de los aliados y los "opositores" a Malcorra y a Macri no pasaran a mayores. Federico Pinedo, por ejemplo, reclamó la anulación de las leyes que imponen sanciones a las empresas que cierran acuerdos comerciales en Malvinas con el Estado ocupante. Axel Kicillof, con el pacto YPF-Chevron en Vaca Muerta, fue el que dio el paso decisivo para la explotación de los recursos no convencionales. En el altar de las inversiones petroleras se sacrifican las veleidades nacionales de nuestros políticos tradicionales.

La orientación en favor de penetración del capital internacional implica la entrega de soberanía nacional de Malvinas y de toda la nación argentina. La cuestión Malvinas resume una temática estratégica: la reivindicación de la soberanía nacional sobre nuestro territorio insular requiere de un programa de transformación social integral que termine con la dominación de los grandes monopolios sobre el conjunto de la nación. Esa es una tarea que sólo puede llevar adelante un Gobierno de los trabajadores.

 

@Solanopo

 

El autor es dirigente del Partido Obrero y del Frente de Izquierda.