Mi final de Champions League

Infobae recorrió la ruta en la que hinchas del Real y el Atlético coincidieron hasta llegar al estadio San Siro para la gran final que coronó a los Merengues con su undécima Liga de Campeones

Por: Martín Castro|mcastro@infobae.com

Reuters

En los días previos a la final en la capital de España sólo se hablaba de un tema: el partido. Sin más palabras, se daba por entendido que el partido era el de la final de la Champions League.

En la sede central de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, dos banderas, una de cada equipo, adornaban la fachada. El orgullo de la ciudad se expresaba también en los carteles publicitarios que rezaban: "Todo queda en casa".

Para los del Real era la oportunidad de estirar su récord; para los del Atlético, la de hacer historia de la grande y terminar de catapultar a a Diego Simeone. Ambos confiaban en volver de San Siro con la copa.

No había lugar en Madrid donde no se comentara algo del partido, hombres, mujeres, grandes, niños, ejecutivos, secretarios, trabajadores de bares, obreros, todos se habían vuelto hinchas.

Soccer Football – Atletico Madrid v Real Madrid – UEFA Champions League Final – Madrid, Spain – 29/5/16 Real Madrid players arrive at Cibeles square after winning the UEFA Champions League REUTERS/Susana Vera

En un bar cercano al Vicente Calderón, el responsable de la contabilidad llegó con una pila de papeles y una carta para los dueños, que no prestaron atención a las hojas con números y sólo se centraron en el sobre. Adentro los esperaba una foto del Niño Torres con dedicatoria para el lugar.

Luego de unos minutos de celebración y de mostrarle la imagen a todos los empleados, el encargado eligió dónde colgar la postal porque "él va a hacer el gol del triunfo". Algo que no ocurrió.

La aventura

Hay varias maneras de llegar a Milán: tren, avión y micro son algunas de las vías pero muchos también emprendieron un viaje en auto de 15 horas por la Costa Azul, pasando por Barcelona y Mónaco. Hinchas de un club y del otro, del Real y el Atlético, armaron un plan de ruta en común y así llegaron, todos juntos, sin problemas.

Infobae subió a un coche con hinchas del Real. Merengues o Vikingos, como se les dice. Mientras que los del Atlético son orgullosos Colchoneros o Indios.

En la ruta, cientos de autos se cruzaron el viernes previo a la final, se reconocieron, se miraron, se rieron y se desearon suerte: "Que gane el mejor", decían. Es que eran en definitiva vecinos, todos de Madrid.

El desayuno, para los que salieron el viernes a la noche, los encontró en Mónaco con el ruido de los autos de la Fórmula Uno de fondo, ya que el domingo se correría en el GP del Principado. Allí, en la mañana del sábado, el gran día, un grupo de hinchas del Atlético bajó con una enorme conservadora con jamones, jugos, cervezas y pan. Los del Real eran espectadores de la situación y apenas lanzaron: "Qué cargosos son estos tíos".

Soccer Football – Atletico Madrid v Real Madrid – UEFA Champions League Final – Madrid, Spain – 29/5/16 Real Madrid’s captain Sergio Ramos celebrates at Cibeles fountain after winning the UEFA Champions League REUTERS/Susana Vera

El viaje continuó y cada vez más autos y colectivos con banderas aparecían en la autopista, todos disfrutando de la previa. Incluso un embotellamiento en un peaje a la entrada de Milán los juntó y cada uno entonó el himno de su club. El clima se mantuvo camino al estadio.

La final

Faltaban aún siete horas para el pitazo inicial y ya miles de hinchas comenzaron a llegar a San Siro, todos identificados con sus colores, incluso había los que no eran ni del Real ni del Atlético. Camisetas de Boca, River, Independiente y la Selección identificaban a los argentinos, siempre presentes, pero también aparecieron de Brasil, México, Alemania, Italia y muchas otras de España.
La convivencia fue pacífica entre bromas, risas, algunos cantos y mucha cerveza sin alcohol para amenizar la espera.

Los 90 minutos, la prórroga y los penales fue con todo el folclore que tiene el fútbol: cantos, coreografías y banderas. Pero tras el pitazo final todos se reunieron para volver a casa. Y otra vez, como en Lisboa en 2014, con el Real como campeón.

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