La convocatoria de la Fundación de Estudios Políticos, Económicos y Sociales para la Nueva Argentina (FEPESNA) no podía fallar. A tres días del triunfo electoral de Cambiemos, el gurú que moldea desde el 2004 la estrategia de comunicación del PRO convocó a lo más granado del círculo rojo porteño.

Desde los senadores Federico Pinedo, Miguel Pichetto y Juan Manuel Abal Medina a los embajadores de Gran Bretaña (Mark Kent), México (Mabel García Oliver), Uruguay (Lescano Franschini), Perú (Pérez Sánchez Cerro) e Italia (Teresa Cataldo), pasando por el juez federal Marcelo Aguinsky, la jueza porteña Marta Paz, el sindicalista Carlos Sueiro, los diputados Eduardo Amadeo y Cornelia Schmidt Lierman, por nombrar a unos pocos, se agolparon esta mañana para escuchar cómo hizo para hacer de un candidato como Mauricio Macri, que tenía 63% de imagen negativa en la Ciudad de Buenos Aires en el 2005, al presidente que hoy maneja el destino del país desde Casa Rosada.

El periodista Julio Blanck, que ofició de anfitrión, definió la importancia del invitado al presentarlo: "El PRO arrancó en el 2001 casi como una ONG y hace tiempo que dejó de ser un fenómeno de la Recoleta, como le endilgaron sus críticos. Y Durán Barba fue el arquitecto de ese proyecto".

Si antes los dichos del ecuatoriano sonaban excéntricos, hoy fue escuchado como en misa por un público que buscaba descubrir los secretos de una victoria que no esperaban, porque estaban mayoritariamente convencidos de que el gobierno de Macri era una transición equivocada entre la derrota de Daniel Scioli y el regreso de Cristina Kirchner en el 2019, sostenidos en la inevitabilidad del triunfo peronista.

Así, Durán Barba señaló que "la opinión pública es incontrolable"; que "no hay jerarquías en las sociedades del siglo XXI"; que "todos hablamos con todos"; que "el orden vertical fue licuado por la horizontalidad"; que "todo es fugaz, todo es urgente, lo único permanente es el cambio"; que "los ídolos se derrumbaron"; que en "el ADN de la nueva sociedad todos quieren colaborar con algo, quieren negociar y dialogar con otros"; que "nadie es dueño de la verdad"; que "cuando un político se cree Dios, llega Némesis (la diosa griega del equilibrio) y te hunde".

También animó a los peronistas que lo escuchaban. "Pongo a disposición las herramientas que tengo para que trabajemos juntos, quiero que a la Argentina le vaya bien, que a América Latina le vaya bien", porque "no creo en un Mauricio eterno, ni en un PRO eterno". "Ya vendrá una fuerza política mejor", confió.

"Antes de las PASO las encuestas nos daban a Cristina con siete puntos arriba, era una situación crítica, ahi entró a full Vidal y su equipo. Ella lideró pero también escuchó y articuló con sus candidatos. Así se empató en las primarias y se ganó el 22 de octubre", compartió el ecuatoriano sobre loq ue fue la campaña de Cambiemos, en uno de los momentos más ricos de la charla.

Cuando le preguntaron si había sido el autor de la estrategia de polarización con Cristina Kirchner, dijo "la estrategia de polarizar no fue de nadie, en la democracia hay siempre conflicto, si no, no hay democracia, hay unanimidad."

Alguien del público quiso saber cuál era su opinión de las dotes comunicacionales del Presidente. "Es un gran comunicador, porque parece que no comunica", explicó. "La gente se harta de esas cadenas nacionales que te obligan a escuchar un mensaje cuando estás mirando El Chavo del 8, y tiene razón. La gente quiere que el líder se comunique directamente con ella."

Reveló que cuando llegó como profesional a la vida de Macri, se enteró que el asesor anterior, Dick Morris, le había aconsejado que aprenda a dar discursos como los políticos. "Yo le dije exactamente lo contrario. Los discursos se hacían antes, cuando no había electricidad ni micrófonos, entonces los políticos tenían que hablar muy fuerte para que escuchen los que estaban al final. Hoy ya no es necesario", aseguró. Y agregó: "no hay para qué gritar. Si un político está gritando por televisión y el gato que estaba durmiendo al lado tuyo se despierta, no vas a votarlo"

Después le preguntaron si podía suceder que apareciera un candidato que no está en el escenario, un Marcelo Tinelli tal vez. "Todo es posible", contestó, aunque precisó que "este equipo viene trabajando hace diez años, no es fácil inventar algo así de un día para el otro". De todos modos, dejó bien en claro que "no creo en una Argentina gobernada para siempre con el PRO". Y sumó algo inquietante: "no estoy seguro de que vaya a resurgir el peronismo tal como lo conocemos, creo que van a surgir nuevas fuerzas". Además insistió con que "la democracia necesita oposiciones poderosas y civilizadas".

También habló de dos dirigentess que quedaron en el camino. "Francisco De Narvaéz era un gran candidato, con gran capacidad histriónica, pero cuando le ganó a Néstor Kirchner creyó que tenía que ser candidato a presidente". "Yo le dije que estaba equivocado, que todo el equipo que había trabajado con él era del PRO, pero no quiso escuchar, pensó que iba a poder solo. Qué vamos a hacer,  la vida es así". Sobre Martín Lousteau no fue menos lapidario. ¿En qué se equivocó?, preguntó la audiencia: "en todo".

Hacia el final, reveló algunos de sus instrumentos para trabajar en la estrategia, clave para construir un éxito electoral. Contó que "ante cada campaña, le preparamos con Santiago (Nieto) a Mauricio y su equipo un trabajo de 150 páginas con el escenario del debate, los candidatos, cómo crecer". "Está todo eso escrito, de cada una de las campañas", aseguró. Y volvió a criticar a los candidatos "y sus familias y amigos que olfatean la estrategia". "No somos chanchitos que buscan trufas", ironizó.

Otras frases del estratega ecuatoriano

-"Lo central es cómo la gente común percibe la realidad y no cómo lo creen las grandes ideología o los líderes y políticos"

-"El rol central lo tienen los jóvenes e Internet, las redes sociales y fundamental el impacto de las mujeres. Ellas están más presentes en la vida social y politica, el mundo occidental cambió radicalmente, se feminizo. Es un escenario menos delirante que combina esa sensibilidad femenina y el rol de las redes sociales y los teléfonos inteligentes"

-"Se acabó la brecha y distancia entre las personas y los líderes. Ahora todos son emisores del mensaje, un teléfono descompuesto como jugábamos de chicos pero a escala de millones de personas, no hay jerarquías, el rol central de investigar, investigar e investigar y luego actuar"

-"Apenas conocí a Macri hace más de 10 años me di cuenta que tenía pasta y temple y sabía aprender, cambiar y corregir"

-"A fin de año habrá un seminario especialmente dedicado a la campaña argentina conmigo y Marcos Peña en la George Washington University, en Estados Unidos"

-"Estamos frente a sociedades donde todo es gradualista y efímero, no hay dueños de la verdad"

-"Hay que gobernar negociando y escuchando"

-"La campaña en la Provincia fue la más intensa e interesante en mis 40 años de carrera. Cristina fue una candidata inteligente y que sabe hacer politica"

-"Argentina está en una situación política mucho mejor que el resto de la región, basta mirar a Brasil y Mexico"

-"Tengo una vieja y buena relación con Lenin Moreno, el presidente de Ecuador, hablamos mucho y está buscando poner nuevamente a Ecuador en el camino de la democracia y el diálogo"

-"La polarización en la campaña no fue una estrategia, está en la historia y en la cultura argentina. Así como la grieta si bien es verdad que el gobierno anterior la potencia a full como estrategia en su gobierno, eso hizo que viejas ideas y agendas más propias de la Guerra Fría se filtren a sectores de jóvenes argentinos"

-Macri es un líder raro ya que busca estimular el ascenso de nuevos líderes y figuras en su partido. El liderazgo moderno es formar equipos y ponerlos a trabajar coherentemente"

-"Macri es un buen comunicador pero no con formas del pasado, o sea sin arengas y discursos a los gritos y mesiánicos. La gente quiere que el líder los escuche y no que dé cátedra"