Viven en París hace muchos años. Juan Imhoff (31) –jugador profesional de rugby y ex Puma– desde hace nueve años, cuando fichó para Racing 98, club francés al que sigue perteneciendo; su mujer, Natacha Eguía (28), desde 2013, cuando comenzó a hacer viajes intermitentes para potenciar su carrera como modelo. El primer contacto fue virtual, a través de Twitter, a fines de ese año. Desde aquella primera charla, nada volvió a ser igual: las conversaciones duraron semanas hasta ella se instaló en Francia definitivamente en febrero de 2014 para probar con la convivencia. Ahora, además de estar casados, tienen a Bastián, que nació en septiembre pasado.

Mientras experimentan sus primeros meses como padres, Juan y Natacha atraviesan la incertidumbre de vivir aislados, en su piso en el barrio de Trocadero, para prevenirse del coronavirus. Pero le encontraron la vuelta a la cuarentena.

Siendo deportista de alto rendimiento, Juan se entrena a diario desde su casa. Y ejerció un efecto contagio en Natacha, que se sumó a las rutinas de su marido y empezó a compartir algunas de sus actividades en su cuenta de Instagram.

Entonces, la Fundación Salud, Deporte y Educación se puso en contacto con ellos para ofrecerles armar una alianza. Así fue como Juan y Natacha se convirtieron, desde la semana pasada, en la pareja fit de la comunidad FuSaDE y, durante lo que dure el aislamiento obligatorio, estarán compartiendo rutinas de entrenamiento.

–¿Desde cuándo están atravesando la cuarentena en Francia?

Natacha: Hace exactamente dieciséis días que decretaron la cuarentena obligatoria pero con toda la información que venía circulando del virus yo ya había empezado a recluirme desde la semana anterior.

Juan: Antes del anuncio, en el club, nos habían dado quince días libres, no había partido. La última semana antes de entrar en cuarentena, desde el club, nos citaron a todos los jugadores para hablarnos del virus pero nadie se esperaba esto, que de un día para el otro tengamos que hacer cuarentena obligatoria. Nos sorprendió mucho la decisión porque, en un principio, en Francia, no se había tomando tan enserio. Por suerte, nosotros sí: habíamos decidido postergar nuestra mudanza, para cuidarnos porque escuchábamos algunas noticias de Italia y España, imaginábamos que se venía jodido.

Natacha: Cuando se suspendió el campeonato francés y el europeo al mismo tiempo nos dimos cuenta que la situación era muy grave.

–¿Qué se siente tener un bebé en medio del drama del Coronavirus? ¿Cuáles son sus preocupaciones como padres?

Natacha: Cuando empezó a circular todo lo del virus intenté informarme con fuentes oficiales, sin paralizarme. Leí que los niños eran los menos afectados y tuve una sensación de alivio increíble. Cuando sabes que tu hijo está fuera de peligro, respirás. Sé que los chicos se pueden contagiar pero, en su mayoría, son portadores asintomáticos o no lo sufren porque los síntomas son leves. En ese sentido, estamos tranquilos. Pero los cuidados son al extremo, más allá de que tenemos una buena higiene en nuestras vidas diarias.

Juan: Igual, siendo padres primerizos, la angustia está. Por más que nos digan que los nenes son los que menos riesgo corren, tenemos incertidumbre, nunca nos imaginamos que podíamos llegar a vivir algo así. De golpe nos encontramos encerrados, con miles de nuevos casos en todo el mundo, todos los días, con gente que muere de todas las edades. Eso es angustiante y más si agrego que estamos a trece mil kilómetros de nuestras familias.

Natacha: Justo nuestras madres estaban por venir, en diferentes fechas pero muy próximas, y tuvimos que suspender los dos viajes. Eso fue un bajón. Queríamos que las abuelas vieran a Bastián porque crece por minuto…

–Juan, siendo deportista, imagino que pasas la cuarentena haciendo ejercicio. ¿Qué significa el deporte en sus vidas?

Juan: Para mí es una forma de vida. Hago mi rutina todos los días y a veces las emociones las armo de acuerdo a mi estado físico. Si estoy cansado tal vez entreno menos, por ejemplo. Trato de pasarle esta costumbre a mi familia, a Natu y a Basti. Ahora nos pusimos una pequeña rutina, de entrenarnos en casa. Nos dimos que cuenta que no hace falta mucho espacio ni materiales o elementos. Solo ganas y alegría. La voluntad de hacerlo ya alcanza.

Natacha: Para mí, es un complemento. El deporte es algo que disfruto, me gusta y no lo veo como un trabajo pero voy variando la rutina para no aburrirme. En general, hago yoga pilates, ejercicio aeróbico y me gusta mucho caminar. Pero ahora aprendimos a ejercitarnos dentro de casa y nos divertimos mucho haciéndolo. En general, lo hacemos durante la siesta de Basti, que a la tarde duerme dos o tres horas seguidas. Pero si está despierto, lo incluímos como peso, son diez kilos que suman (risas).

–¿Por qué decidieron colaborar con FuSaDE y compartir rutina de ejercicios en las redes sociales de la fundación?

Juan: En lo personal, yo me crié escuchando sobre salud y deporte, y entendiendo la importancia de la salud en el deporte gracias a mi papá, que como otros miembros de mi familia, es médico. Además, somos casi todos deportistas, que estuvimos ligados a un club. Ahora decidimos con Natu transmitirlo como la familia que somos, pasarlo a Basti, que sea una tradición. Creemos que no hay mejor manera de educar y concientizar sobre la salud que desde el deporte. Por eso, aportamos con lo que podemos a la fundación.

Natacha: Es lindo transmitir este mensaje y contagiar las ganas de entrenar, aunque sea en un departamento. Es una súper actividad para pasar el tiempo en esta época difícil que nos toca atravesar. Por eso nos encantó la idea.

Si querés ver la rutina completa, entrá acá: https://www.instagram.com/p/B-PIuqrD3w3/