Los perros grandes tienen cerebros de mayor tamaño que los más pequeños. Pero, ¿puede influir esa característica en que los primeros sean más inteligentes que los segundos? Para intentar averiguarlo, un grupo de investigadores del Centro de Cognición canina de la Universidad de Arizona realizó un estudio con 7.000 perros domesticados de 74 razas diferentes.

Y los resultados revelaron que, efectivamente, los perros más grandes superaban en algunas habilidades cognitivas a los más pequeños. Por ejemplo, tenían mejor memoria a corto plazo y una mayor capacidad de autocontrol. Durante las pruebas de memoria a corto plazo, los dueños de los perros escondieron una golosina debajo de un vaso de plástico, mientras eran observados por su mascota. Luego esperaron entre 60 a 150 segundos antes de dejar que su perro la encontrara. En el caso de los perros pequeños parecían tener más dificultad para recordar dónde estaba la golosina, a diferencia de los perros más grandes.

Para el ejercicio de autocontrol, los propietarios colocaron una golosina al frente de su perro y les pidieron que no la tomara. Luego los dueños se cubrieron los ojos o se dieron la vuelta. El resultado fue que los perros más grandes esperaron más tiempo antes de comer la golosina que los más pequeños. Daniel Horschler, autor principal del estudio, explicó cuál puede ser la razón: "Pensamos que probablemente sea la cantidad de neuronas o las diferencias en la conectividad entre neuronas. Nadie está realmente seguro todavía, pero estamos interesados ​​en descubrir cuáles son esas cosas más profundas".

Las pruebas también mostraron que el tamaño del cerebro canino no estaba relacionado con todos los tipos de inteligencia. Así, no se observaron diferencias sustanciales entre las habilidades de perros grandes y pequeños para desempeñar pruebas relacionadas con habilidades sociales, ni con el aprendizaje de las cosas que les enseñan sus amos.