Quién es Octavio Acerbo, el promotor de la arquitectura sustentable en Uruguay

infobae-image

– ¿Cómo fueron tus comienzos?

– Desde chico siempre me gustó el arte, empecé pintando con mi abuelo Claudio Lazazzera, "El Nonno", oriundo de Taranto (Italia). A partir de los seis años hasta los trece tuve clases de piano, recuerdo que a los seis años todavía usaba chupete -un hábito común de narcisista- entonces mi padre me prometió un teclado chiquito si lo tiraba por el balcón. Años más tarde volví al teclado para tocar canciones de Coldplay y The Beatles, algo de Drum & Bass y de Beethoven. Igualmente, el arte que más me interesa es el audiovisual, comencé con videos caseros y luego fotografía, pero la música siempre me acompañó. En el 2002 realicé un video de skate llamado "Carpe Diem" que ganó un premio internacional y "Ristretto" fue el segundo film exitoso. A la fotografía me dediqué mucho tiempo después retratando fotos familiares, paisajes del mar y de la nieve y de los lugares que conocí y también a mis musas, además de skaters y snowboarders.

– ¿Cómo se te ocurrió construir estas casas?

– Antes de todo esto, tomé unos galpones para hacer skateparks, lugares con una estética industrial. También fui dueño del Tiki Bar y de un pétit-hotel con Charly García. Me gusta el diseño y la decoración como a mi madre y mi padre era arquitecto. En un viaje a España adquirí un libro llamado El Atlas Container, estaba en un momento donde quería conectarme con la naturaleza y escapar del caos de Buenos Aires. Justo heredé una cantidad de dinero y pensando en qué invertirla se me ocurrió hacer este tipo de construcción, mezcla de la Bauhaus y minimalismo, en Uruguay, un país al que siempre le tuve cariño gracias a mis abuelos maternos. Esto fue en el 2010, en el 2011 construí la primer casa.

infobae-image

– ¿Qué inversión inicial requiere?

– Lo primordial es tener un terreno para construir, me gusta este tipo de construcción porque sin ser arquitecto o diseñador industrial profesional uno puede emplear su propia creatividad. Eso sí, los cimientos tienen que ser de cemento sí o sí y se puede aprovechar la tierra arenosa, incluso es necesario tener suficiente arena porque sirve para un proceso que hacemos para evitar que se desarrolle todo un ecosistema debajo de la casa. Personalmente me atrajo la posibilidad de infinitas posibilidades que ofrece para jugar y utilicé maquetas de trenes que son perfectamente simétricos, además del costo accesible que ofrecen los containers.

– ¿Cuántas casas ya llevas hechas y cuántas tenés en construcción?

– Actualmente estoy terminando la casa número cuatro, que estará terminada para mediados de abril y que se inaugurará con un evento al que asistirán personalidades locales e internacionales. Tengo dos casas encargadas en el barrio de Santa Mónica y en Punta del Diablo pienso construir una casa propia, con la fachada de azulejos simil venecitas turquesas en honor a mi hermana y a mi padre, por eso la voy a llamar "Marieta". En Rocha, también Uruguay, estoy ya por concretar un proyecto de bungalows de 100 m2 cada uno, frente al mar virgen de Garzón.

– ¿Hay proyectos para construir en otros lugares de Sudamérica?

– Por el momento únicamente en Argentina y Uruguay. En Uruguay lo que ya mencioné y en Argentina está la posibilidad de realizar algo que sería bastante innovador en cuanto a diseño pero del que aún no puedo hablar. Me gustaría poder realizar algo en Chile, específicamente en Farallones y en Miami de la mano de Mariano Bogani.

infobae-image

– ¿Cómo te proyectas en los próximos 5 ó 10 años?

– En los barrios aledaños a las primeras casas container que construí hay una población vulnerable, hay pobreza, por eso fundé Quid Pro Quo, una organización sin fines de lucro. Actualmente tenemos un comedor y un taller donde enseñamos oficios a jóvenes, pero en un futuro me gustaría ampliar los beneficios de la Fundación, desarrollar actividades que integren a la comunidad, ofrecer más educación. Me veo con Desarrollos Industriales Sustentables a full, con nuevas ideas y diseños eco amigables, colaborando para crear un modo de vida consciente que respete al ser humano así como también al ecosistema, y que ayude a transformar el hábitat actual de las zonas marginadas en un lugar digno para vivir.

– ¿Qué otras actividades tenés?

– Soy fotógrafo y film-maker, skater y snowboarder. Leo distintos géneros incluyendo filosofía. Siempre fui autodidacta, fanático del cine y la literatura. Me gusta mucho coleccionar videos, CD Ś , artículos pequeños desde relojes y espejos hasta todo tipo de amuletos y cábalas. Además ando mucho en moto, realizo Yoga, me gusta su disciplina y su filosofía. En este momento estoy trabajando en un documental, El lado A y B de Punta del Este.

– ¿Cuáles son tus hobbys?

– Hoy en día me gusta mucho el paddle surf, me gusta poder llevar a otras personas o a mis perros. Otro hobby en el que me destaco es el fingerboard, aunque mucha gente no sabe de qué se trata. Soy cinéfilo me entretienen especialmente los documentales colecciono DVDs. Todo lo que tenga que ver con radio control; trenes, Scalextric mis favoritos, autos cuatro x cuatro, lanchas hechas por mi mismo. Tambien soy muy fanático de los helicópteros.

– ¿Cómo ves el mercado argentino para desarrollar este tipo de viviendas en el país?

– Creo que este tipo de construcción es ideal para los países latinoamericanos por su costo barato de inversión y su carácter provechoso en cuanto a sustentabilidad. El diseño es ideal para utilizar "techo verde" y electricidad con panel solar. Además de partir del hecho de que el container es algo que se utilizó para otro fin, así que eso ya implica estar re-utilizando un material que de otro modo, quién sabe, quedaría abandonado y sin uso. De hecho creo que es una buena idea implementar este tipo de construcción en los barrios de emergencia porque da la posibilidad de tener una vivienda digna sin tener muchos problemas en cuanto a infraestructura.

– ¿Cuál es el costo de una casa de 100 m2?

– Podría calcularse aproximadamente mil dólares por metro cuadrado, en excelentes condiciones. Se demora poco, puede llevar unos seis meses, contando con un equipo de trabajo responsable y condiciones climáticas favorables.

MAS NOTICIAS

Te Recomendamos