Mitch Hunter es un ex soldado de Indiana, Estados Unidos, al que se le puede llamar héroe. No sólo en las películas los superhombres aniquilan al mal, salvan la vida de miles de inocentes y castigan a los malos. En la vida real a veces las situaciones pueden parecerse aunque con una diferencia: las personas que se sacrificaron por el bien de los demás, terminan pagando un precio demasiado alto.

Esto fue lo que le ocurrió a Mitch. Un ex militar, padre de dos hijos, que estaba en un auto con sus amigos, cuando el conductor perdió repentinamente el control y el vehículo se estrelló contra una torre eléctrica. Él logró empujar hacia afuera a la chica sentada junto a él, un instante antes de que la torre se derrumbara sobre el auto, cubriéndolo por completo.

Durante varios días, Mitch luchó por su vida en cuidados intensivos. El impacto de la corriente eléctrica fue tan fuerte que perdió dedos de las manos y una pierna. Pero el mayor impacto fue cuando se vio a sí mismo en el espejo. Su cara quedó completamente desfigurada.

Los médicos les propusieron una variante, a la que Mitch no se negó. Para él, era una oportunidad de reunirse de nuevo con sus bebés. Previamente, habían tratado de hacer tal operación sólo dos veces, y nadie podía dar garantías de que tendría éxito. Se trataba de un trasplante de cara. ¿Aceptaría Mitch esta variante? ¿Aceptaría su cuerpo a su nueva cara?

El método todavía no se ha investigado a fondo, pero Mitch estaba decidido. El deseo de volver a una vida normal lo llevó a tomar tal decisión. Lo más importante era, para él, es que no quería asustar a sus hijos. Afortunadamente, el trasplante salió impecable. Quedaba por ver, si su cuerpo haría rechazo o no a la cara del donante. Es difícil decir si se trata de la buena suerte, pero la nueva cara se le acopló muy bien. Después de algún tiempo, detrás de la exuberante barba, quedó oculta la cicatriz en su cuello, y la otra, en la cabeza, se esconde debajo del cabello grueso.

El gesto heroico de Mitch cambió completamente sus ideas sobre la vida y las prioridades. Él está feliz, ya que puede llevar una vida normal y ser un padre para sus hijos. Los niños ya están acostumbrados al "nuevo look" de su papá.