Al menos, materia prima hay: los finlandeses, además de ser singulares a nivel genético, tienen aserraderos produciendo 3,3 millones de metros cúbicos de serrín cada año. Pero ¿cómo podría usarse todo ese serrín para combatir el hambre?

En el 2050, la escasez de nutrientes será cada vez más común ya que la cantidad de tierra cultivable disminuirá en 600 metros cuadrados por persona.

Para revertir esa tendencia, un proyecto llamado MonoCell aspira a producir una proteína de alta calidad y en una sola célula para la alimentación de peces con serrín.

El objetivo es que la investigación se realice durante el otoño de 2017. El equipo está formado por 10 investigadores de toda Finlandia.

Risto Korpinen, el investigador líder de este proyecto, considera que el serrín es una materia prima ideal para la alimentación de peces porque no es adecuado para el consumo humano:

Podríamos hacer estas mismas cosas con el almidón de patata o de maíz, también, pero el almidón también puede alimentar a los seres humanos.

Usar madera como alimento no es nada nuevo en Finlandia. En las hambrunas del siglo XIX (y que provocó que actualmente la tasa de mortalidad por enfermedad cardiaca sea casi cuatro veces más alta en Finlandia debido al llamado fenotipo ahorrador), los finlandeses sobrevivieron haciendo pan con corteza de pino.