Los hábitos alimenticios que marcan la diferencia entre desarrollar diabetes o evitarla, según especialistas mexicanos

El Instituto Nacional de Salud Pública advierte que la falta de educación alimentaria y hábitos poco saludables, junto con sedentarismo, explican la mayoría de los diagnósticos de enfermedades crónicas en el país como diabetes, problemas cardiovasculares e hipertensión

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La alimentación saludable y equilibrada favorece el desarrollo físico y mental óptimo, aporta energía suficiente para las actividades diarias y ayuda a prevenir enfermedades e infecciones. (Imagen Ilustrativa Infobae).
La alimentación saludable y equilibrada favorece el desarrollo físico y mental óptimo, aporta energía suficiente para las actividades diarias y ayuda a prevenir enfermedades e infecciones. (Imagen Ilustrativa Infobae).

La forma en que nos alimentamos influye de manera directa en la salud actual y futura.

Entender qué comemos, cómo lo combinamos y el papel de los nutrientes en el cuerpo permite prevenir enfermedades graves como la diabetes, la hipertensión, los trastornos cardiovasculares y la obesidad.

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Por esta razón, la educación alimentaria resulta clave para formar hábitos que pueden modificar el curso de la salud a lo largo de la vida.

Los especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública señalan que, en México, casi el 75% de la población adulta vive con sobrepeso u obesidad.

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La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2023 indica que los malos hábitos alimenticios, junto con el sedentarismo, explican la mayor parte de los nuevos casos de diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón en el país.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La ingesta de ácidos grasos insaturados, presentes en aceites vegetales, pescados y frutos secos, protege la salud cardiovascular y favorece el desarrollo neurológico. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Entender lo que comemos, primer paso para prevenir enfermedades

Los alimentos no solo quitan el hambre: proporcionan energía, nutrientes esenciales y forman parte de la convivencia diaria.

No basta con comer; es fundamental saber qué elegimos y cómo lo preparamos.

Según la Guía de Nutrición de la Familia de la Secretaría de Salud, conocer los alimentos disponibles, sus nutrientes y las mejores maneras de combinarlos permite que las personas “crezcan y se desarrollen sanas y fuertes”, tengan mayor energía y sean menos propensas a infecciones o enfermedades.

Al interior de una familia, las necesidades nutricionales varían, por lo que la alimentación debe adaptarse a cada integrante.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La educación alimentaria en la familia debe considerar la variación de necesidades nutricionales según edad, sexo, actividad física y condiciones específicas como el embarazo o la lactancia. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Esto subraya la importancia de educar no solo sobre los tipos de alimentos, sino también acerca de los requerimientos individuales y familiares.

Nutrientes: su función en la salud

La educación alimentaria distingue dos grandes grupos de nutrientes: macronutrientes y micronutrientes.

Los macronutrientes —carbohidratos, grasas y proteínas— proveen la energía y los materiales básicos para que el organismo funcione, crezca y se repare.

Los carbohidratos constituyen la principal fuente de energía, y la fibra dietética —otro tipo de carbohidrato— mantiene sano el intestino y previene la obesidad.

La educación sobre el tipo de grasa es esencial: las grasas insaturadas, presentes en aceites vegetales, nueces y pescados grasos, tienen un efecto protector ante enfermedades del corazón.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La fibra dietética, abundante en cereales integrales, legumbres, frutas y verduras, contribuye al mantenimiento de la salud intestinal y ayuda en la prevención de la obesidad y enfermedades metabólicas. (Imagen Ilustrativa Infobae).

En cambio, el consumo frecuente de grasas saturadas y trans —como mantequilla, embutidos o margarina— eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Respecto a los micronutrientes, el hierro, yodo, zinc y diversas vitaminas son indispensables aunque se necesitan en pequeñas cantidades.

Su deficiencia, común en dietas poco balanceadas, puede provocar anemia, alteraciones en el desarrollo cerebral infantil o problemas en el sistema inmunológico.

Comer variado cubre las necesidades nutricionales

Combinar alimentos de distintos grupos resulta la forma más segura de satisfacer las necesidades nutricionales, de acuerdo con los especialistas.

La calidad de los ingredientes es igual de importante. Las verduras de hojas verdes y las frutas de color intenso aportan vitaminas A y C, así como antioxidantes que protegen las células y, con el tiempo, ayudan a prevenir enfermedades crónicas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las frutas y verduras aportan vitaminas, minerales y fitoquímicos que ayudan a prevenir enfermedades crónicas y mantienen el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Falta de educación alimentaria: riesgos graves a la salud

Desconocer la composición de los alimentos puede llevar a subestimar riesgos.

Un alto consumo de azúcares y ultraprocesados —galletas, botanas, bebidas azucaradas— aumenta la probabilidad de sobrepeso, diabetes y caries dental.

El consumo excesivo de sal favorece la hipertensión arterial, mientras que una baja ingesta de hierro provoca anemia, sobre todo en mujeres y niños.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los alimentos de origen animal, como carnes, vísceras y pescados, son las mejores fuentes de hierro de fácil absorción. (Imagen Ilustrativa Infobae).

La educación alimentaria ayuda a prevenir enfermedades crónicas

Conocer el valor nutricional de los alimentos, cómo combinarlos y cómo afectan al organismo permite cubrir las necesidades de toda la familia y previene enfermedades graves.

La educación alimentaria promueve decisiones informadas y, al compartirse en familia, refuerza hábitos saludables. Comer bien se convierte en un acto consciente y preventivo, de acuerdo con los especialistas.

Vista aérea de una mesa de comedor con varios platos de comida saludable, incluyendo verduras, frutas, pan y proteínas. Múltiples manos de adultos y niños se sirven los alimentos.
El colesterol es necesario para las funciones celulares y hormonales, pero niveles elevados aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae).

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