En medio de los festejos de la histórica consagración olímpica de Brasil, Neymar dedicó una frase contundente a sus detractores en particular y a los de la Canarinha en general, que descreían que llegarían a ganar el primer oro olímpico (y único título que les faltaba).

"Hablaron de nosotros y respondimos con fútbol. Es una de las cosas más felices que sucedieron en mi vida. ¿Qué se le va a hacer? Ahora me van a tener que tragar", dijo e brasileño, dolido por las críticas que recibió en la previa de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Una especie de exorcismo para el jugador que con sus palabras recordó la famosa conferencia de Diego Maradona tras la sufrida clasificación de la Selección Argentina al Mundial Sudáfrica 2010: "Primero y principal, quiero decir dos cosas: "Agradecerle al plantel argentino por haberme dado el privilegio de llevar a la Argentina al Mundial 2010 y después agradecerle de todo corazón a la gente argentina, solamente a la gente argentina que cruzó el charco y que estuvo pendiente de la Selección (…) pero hay un sector que no se lo merece y ellos lo saben bien, está todo bien muchachos, pero yo tengo memoria y ahora voy a recordar más que nunca. A los que no creyeron en esta Selección y a los que me trataron a mí como una basura, hoy estamos en el Mundial".

El delantero fue la gran estrella del fútbol olímpico masculino y, a su vez, el foco de las cargadas cuando el equipo no funcionaba, allá por el comienzo del evento. El momento crítico que atravesaba el Scratch llegó incluso a generar acciones inesperadas por parte del algunos hinchas.

Todo esto llenó de bronca al jugador del Barcelona, quien se guardó para la final con Alemania lo mejor, un golazo en los 120 minutos de juego entre tiempo reglamentario y los extras, y el penal que definió la serie por 5-4 en favor del local.

Neymar rompió en llanto tras marcar el histórico tanto pero no disimuló su enojo.  "Entrego la cinta. Ha sido un honor ser capitán, pero a partir de ahora dejo de serlo. Tite puede buscar a partir de ahora otro capitán", anunció apenas finalizada la final olímpica respecto de lo que deberá hacer el entrenador del seleccionado mayor de Brasil.

Más allá de todo, el delantero supo del valor histórico del título en Río y se tatuó el logo oficial de los Juegos Olímpicos que se celebraron en la capital de su país. Lo hizo apenas la delegación local regresó al Ramada Hotel, sitio de concentración del seleccionado campeón.