María de los Milagros Baylac asegura que encontró en el arte “un espacio de conexión íntimo con el alma”
María de los Milagros Baylac asegura que encontró en el arte “un espacio de conexión íntimo con el alma”

María de los Milagros Baylac tenía 14 años cuando empezó a convivir, todavía sin saberlo, con la anorexia. Sus padres se habían separado y ella había canalizado el dolor por ahí, "dejando de comer y obsesionada, sobre todo, con ser perfecta".

Fue en el colegio que se enteró de que a las dietas imposibles y al ejercicio físico extremo podía sumar la posibilidad de purgarse y fue así que, sin demasiados preámbulos, se sumó la bulimia. Estaba sola encerrada en un baño intentando vomitar el día en que tomó conciencia de que "la enfermedad era un arma, y que podía apuntarme con ella y llevarme a la muerte".

“Claramente una parte de mí pedía socorro y la otra no quería darse cuenta de lo que me estaba pasando”, analiza María de los Milagros
“Claramente una parte de mí pedía socorro y la otra no quería darse cuenta de lo que me estaba pasando”, analiza María de los Milagros

"Te mirás al espejo y no te ves. La imagen que tenés de vos misma está totalmente desfigurada y estás convencida de que tener una imagen perfecta va a resolver todos tus problemas", cuenta ella a Infobae, que ahora tiene 41 años. "Yo no tenía atracones, comía una banana y me metía los dedos para vomitar. Así funciona: tenés un arma en las manos que podés usar cuando sentís que te desviaste del camino de la perfección".

María de los Milagros estaba escribiendo una novela acerca de una chica con anorexia que se moría cuando pudo confesarle a su mamá que ya no podía controlar las compulsiones. "Claramente una parte de mí pedía socorro y la otra no quería darse cuenta de lo que me estaba pasando". Aunque nunca terminó el libro, quienes la querían entendieron que su vida no era fuente de inspiración para la construcción de un personaje sino que, a través de la ficción estaba pidiendo ayuda.

María de los Milagros estaba escribiendo una novela acerca de una chica con anorexia que se moría cuando pudo confesarle a su mamá que ya no podía controlar las compulsiones
María de los Milagros estaba escribiendo una novela acerca de una chica con anorexia que se moría cuando pudo confesarle a su mamá que ya no podía controlar las compulsiones

"Descubrir que podés ser tu peor enemigo no es lindo pero puedo dar fe de que, sin darnos cuenta, atentamos contra nosotros mismos en este afán de no escucharnos", sigue. El "poder de la mente", como ahora lo llama, la había hecho convencerse de que "con un cuerpo perfecto iba a ser feliz o conseguir lo que quisiera" hasta que entendió que esas ideas rígidas eran "una escapatoria para tapar el agujero negro que tenía".

María de los Milagros dejó por un tiempo el colegio, pasó dos meses internada y pronto detectó que la enfermedad –era la primera enfermedad grave de su vida, aunque con los años iba a llegar otra- "había sido una gran maestra".

La anorexia y la bulimia le habían enseñado a respetarse y a escucharse y de ese agujero negro –"gracias a eso", dice- brotó la artista plástica que es hoy: "Mi pasión nació de mi miedo a morirme", dice.

El accidente

Como pintora autodidacta, María de los Milagros encontró en el arte "un espacio de conexión íntimo con el alma, la posibilidad de sacar una radiografía de quien sos, otra forma de canalizar lo que me pasa, de verme, de contar todo eso que no podía salir hacia afuera".

La artista llegó a pintar en diferentes países, dio talleres de “arteterapia” en Rusia y pintó murales de hospitales de niños con cáncer en Chile. Además fue elegida “talento de la ciudad” en Holanda
La artista llegó a pintar en diferentes países, dio talleres de “arteterapia” en Rusia y pintó murales de hospitales de niños con cáncer en Chile. Además fue elegida “talento de la ciudad” en Holanda

El miedo a morirse en un accidente que había tenido desde la niñez, sin embargo, se hizo carne el último día del secundario, cuando tenía 18 años. "Íbamos cinco en un auto, los de atrás no teníamos cinturones. Manejaba uno que estaba borracho, quiso pasar una curva a toda velocidad y volcó. Yo no pude reaccionar, ni taparme la cara, el auto quedó encima de un poste de luz". Otra vez, María de los Milagros no había logrado escucharse.

"Todo el día había sentido que no tenía que ir y por hacerle caso a los demás, fui igual. Durante la reunión yo había pensado 'andate a tu casa, María', 'pedite un taxi, están todos borrachos', pero terminé arriba de ese auto. En vez de escucharme y respetarme, terminé envuelta en ese accidente, todos en el hospital, no pude caminar por un mes".

De ese accidente aprendió "el tiempo de las cosas": "Me refiero a querer llegar rápido a un lugar sin darte cuenta de que podes perder tu vida en un segundo. El tiempo de las cosas sí, pero sobre todo los tiempos internos, aprender a respetarse los tiempos internos".

Lo que siguió, entonces, fueron años de aprender a "seguir mi instinto, mi GPS emocional". Estudió y se recibió de Licenciada en Relaciones Internacionales, trabajó seis años en Cancillería pero dejó toda esa formalidad para hacer crecer su deseo de convertir a la pintura en un modo de vida. Maria de los Milagros Baylac (33)

Viajó por el mundo sola, recorrió lugares maravillosos y hostiles. Empezó a pintar en diferentes países, dio talleres de "arteterapia" en Rusia, pintó murales de hospitales de niños con cáncer en Chile, fue elegida "talento de la ciudad" en Holanda.

Pintó "para compartir lo que había entendido" y ahora atiende a Infobae recién llegada de Bahía Blanca, su ciudad natal, donde la convocaron a pintar un mural colectivo en el puerto –con chicas, chicos y sus familias- para estimular "el contagio positivo entre la gente". Es agosto de 2019 y está feliz de haber podido ir porque antes, apenas tres meses antes de este último mural, se había convertido en sobreviviente de otra enfermedad.

En Bahía Blanca, donde pintó un mural colectivo en el puerto
En Bahía Blanca, donde pintó un mural colectivo en el puerto

El cáncer

Había cumplido 40 años cuando una empresa la contrató para dar talleres de arte en Nueva Zelanda. "Estaba muy en la cresta de la ola y, en un momento del viaje, decidí ir a Australia, donde vivía un viejo amor y darle una nueva oportunidad".

Era un hombre con quien María de los Milagros había intentado tener una relación 15 años antes pero no había funcionado porque, a poco de haber llegado, se había enterado de que él tenía novia. Esta vez, había decidido que si tenía "que dejar todo en la cancha, lo iba a hacer". Y es acá donde habla de la enfermedad como "freno".

A los cuarenta años, a la artista le anunciaron que tenía linfoma de Hodgkin, es decir, cáncer en el sistema linfático
A los cuarenta años, a la artista le anunciaron que tenía linfoma de Hodgkin, es decir, cáncer en el sistema linfático

"Yo me la pasaba viajando por el mundo y tuve que plantearme esta situación de freno. Ver si mi prioridad era mi carrera, seguir viajando o frenar y darle lugar a ese amor. Paré todo y me quedé transitando esa nueva situación que la vida me presentaba. Dejé todo en la cancha, le entregué todo pero otra vez, no funcionó. Cuando volví a Buenos Aires, estaba enferma".

No se enteró enseguida, fue una tos insistente la que llevó a probar primero con terapias alternativas y, seis meses después, con un neumonólogo. Tenía linfoma de Hodgkin, es decir, cáncer en el sistema linfático.

Después de tres meses de tratamiento, a María le dijeron que el cáncer no se había ido
Después de tres meses de tratamiento, a María le dijeron que el cáncer no se había ido

"Estaba enojada, decepcionada. ¿Cómo podía estar pasándome esto a mí, que hacía años trabajaba mi espiritualidad? Se me derrumbó toda la idea que tenía sobre el cáncer. ¿Cómo me podía estar generando eso si yo era feliz? ¿Que botón había tocado y me había llevado del sueño a la pesadilla en un segundo? Pensaba 'esto no es real". En mi mejor año me encontraba enfrentando algo completamente inesperado".

Fue una operación, quimioterapia, "apostar al milagro". Pero tres meses después de haber empezado el tratamiento, le dijeron que el cáncer no se había ido: "Entonces cambié la técnica. Me metí para dentro y buceé en mis profundidades. Navegué por mi vida, traté de iluminar las zonas oscuras, repasé todo lo que me había pasado. Sufrí y sentí dolor por personas que amé o que me decepcionaron pero no por la quimioterapia. La quimio me hizo más humana. Me despojó de todas las armaduras que tenía y lloré. Lloré este último mes por todo lo que no había llorado en mi vida".

La joven dio talleres de “arterapia” en distintos lugares del mundo
La joven dio talleres de “arterapia” en distintos lugares del mundo

Mientras tanto, María de los Milagros trataba de encontrar una respuesta a una nueva pregunta: "¿Por qué otra vez a mí?". Lo primero, que todavía perdura, fue no echarse la culpa, alejarse de las teorías que dicen "te enfermaste porque querías" o "vos te hiciste esto".

"Yo no me lo generé, creo que había un dolor del alma muy profundo que salió hacia afuera", dice, emocionada. "El desequilibrio en las emociones te lleva a enfermarte y yo sé por qué me enfermé, y tiene que ver con el amor propio. Lo que hizo el cáncer fue reconectarme con mi amor propio: muchas veces uno piensa que se equivoca o que siempre le falta algo para ser feliz y yo tenía que entender que a veces la vida está bien como es".

“Estaba enojada, decepcionada. ¿Cómo podía estar pasándome esto a mí, que hacía años trabajaba mi espiritualidad?”, recuerda la artista que pensó cuando se enteró de que después de tres meses intensos el tratamiento no había terminado
“Estaba enojada, decepcionada. ¿Cómo podía estar pasándome esto a mí, que hacía años trabajaba mi espiritualidad?”, recuerda la artista que pensó cuando se enteró de que después de tres meses intensos el tratamiento no había terminado

Fueron eternas sesiones de quimioterapia: "Me dieron quimio cada 15 días, por lo cual cada dos semanas el mundo se terminaba y volvía a empezar". Fue ponerse objetivos cortos: ya no dar la vuelta al mundo sino "hacer algo que me guste para tener ganas de levantarme de la cama".

Y elegir: "Me di cuenta de que yo antes no elegía, hacía todo, medio Superwoman. Creía que podía con todo, no respetaba mis límites. Yo no decía 'no puedo', ahora lo digo. Uno a veces se cree muy omnipotente, hay que saber frenar antes de que la enfermedad te frene".

María de los Milagros decidió que el cáncer no la iba a "dejar fuera de juego, anulada", y que no iba a ser un paréntesis en su vida: "No, vos tenés que vivir dentro de ese paréntesis y mucho depende de lo que hagas ahí adentro. Yo dejé de lado a la víctima y me conecté con lo que me hacía feliz. Cuando te recuperas te das cuenta de que este momento malo también es parte de tu vida: el cáncer también es parte de lo que soy hoy".

“La enfermedad me mostró que tenía un proceso nuevo que atravesar”, reflexionó María
“La enfermedad me mostró que tenía un proceso nuevo que atravesar”, reflexionó María

Y si acaba de volver de Bahía Blanca fue porque el 23 de abril le dijeron que el tratamiento había funcionado, que no iba a necesitar radioterapia y que estaba sanada.

"Estuve varias veces cerca de la muerte pero estoy muy conectada con la vida. Me siento una gran sobreviviente", se despide. "La enfermedad me mostró que tenía un proceso nuevo que atravesar. En mi caso, tuve que volver a mirar mi pasado pero con otros ojos. Reconciliarme con mi vida tal cual fue, perdonar y perdonarme, pensar ¿qué tengo que hacer para que las cosas sucedan? Mi proceso tiene que ver con abrazar los miedos y atravesar la vida".