Cómo leer una novela que cuenta el fin del amor

Con "La separación" (Galerna), Silvia Arazi pone en palabras las etapas del conflicto que se desatan cuando una pareja llega a su fin.
Silvia Arazi

Lo primero que sentí al terminar La Separación, de Silvia Arazi, fue la necesidad de preguntarle a la autora si se había separado recientemente. Tan vívido, tan real, me había resultado el texto.

Creo que para todos los que nos hemos separado alguna vez, este libro es como un amiga que te lleva a ver un show porno para celebrar tu divorcio o, para los hombres, un amigo que te lleva a tomar hasta quedar inconsciente.

Toda separación tiene etapas. La que nos cuenta Arazi empieza con la decisión presuntamente tomada por ambos: "Hemos hablado mucho de nuestra separación. La hemos deseado mucho. También la hemos temido."

Le leí el comienzo a mi ex: "Miro dormir a un hombre que a partir de mañana será mi ex marido para siempre y que, probablemente, ya no vuelva a dormir a mi lado". Él me dijo que le parecía típico de las mujeres fijarse en esas cosas.

Y entonces… ¿los hombres sensibles? ¿No escribió por ejemplo Bécquer: "Los suspiros son aire y van al aire, las lágrimas son agua y van al mar. Dime, mujer, cuando el amor se acaba, ¿sabes tú a dónde va?"?

La adaptación me pertenece: he reemplazado el amor se olvida por el amor acaba. Porque acaba o muta, no se sabe bien qué le pasa, es un organismo vivo. Como están vivos Lucía y Pedro en la novela de Arazi.

“La separación”, de Silvia Arazi (Galerna)

"Lo extraño"

Lucía, es la protagonista y narradora. Por supuesto, se analiza (como todos nosotros). Por supuesto, sus primeras palabras desesperadas, aunque ni ella reconozca que se siente así, hacia su analista (otra mujer, que luce orgullosa su anillo de casada) son: "Lo extraño". La analista le pregunta qué es exactamente lo que extraña y, como si con esto no fuera suficiente, le da el consejo new age de aprovechar el tiempo libre para sus cosas.

Me pregunto, antes de largar el suspiro que tengo atrapado en el pecho: ¿cuáles son las cosas de una después de quince años de casada y con una hija preadolescente?

Lucía se encuentra haciendo las cosas que detestaba en Pedro. Un hombre que "usaba sus palabras como un arma de guerra", como Pola, su madre. Y acá estamos, comparando nuestra vida con la de nuestros padres, contraponiendo a una madre difícil con un padre que nos trataba como a su princesita. Y ahora nuestro marido nos maltrata por dejar de querernos: volvé papá.

El tiempo pasa, el dolor calma (algo) y Lucía vuelve a sus razones para separarse. Lo hizo porque estaba harta de vivir aplastada por las críticas de Pedro. Es el momento de la separación en la que todo lo que el otro vio de brillante en nosotros se transforma en pesadilla. ¿A quién, hombre o mujer, no nos han dicho: "Cambiaste, vos no eras así?"

¿Es un fracaso el fin del amor? (Getty)

Lucía y Pedro alguna que otra vez se ven y fingen tener las cosas superadas. Son encuentros incómodos, donde la conversación se reduce a preguntar cómo estás (¡cómo vas a estar!) y a hablar del tiempo. Son esos momentos donde el fracaso se palpa y queremos escapar, aunque no sepamos a dónde.

En realidad lo que hay que hacer es escapar hacia adelante: a los brazos de otro, para restaurar el amor propio perdido. Rápido, porque sufrir tiene mala prensa. "Hay que vivir feliz" y "un clavo saca a otro clavo", como decía mi abuelita. Lucía prueba esta receta pero, para ella, que es sensible e inteligente, la cosa se vuelve demasiado zen o demasiado sencilla. Insustancial, no sé. El asunto en su vida sigue siendo Pedro, que, por supuesto, es oportuno y ni bien huele a otro se acerca como el lobo disfrazado de cordero. Como las idas y vueltas que tenemos todos. Porque los que aman, odian, ya lo dijo Silvina Ocampo.

¿Es un fracaso el fin del amor? ¿Se puede querer a alguien y que la pareja funcione por más que cambiemos? ¿Siempre hay alguien que quiere y otro que se deja querer o la cosa es pareja? Y la frutilla del postre que nos deja Arazi picando al final: ¿volver?

La separación es un libro valiente. Difícil, como eso de tramitar el duelo, que nadie sabe bien que quiere decir. Porque para respuestas fáciles están las terapias new age y los coachs ontológicos pero no escritoras como Silvia Arazi.

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