En 2014, Liliana Bodoc recibió el Konex de Platino
En 2014, Liliana Bodoc recibió el Konex de Platino

Hay escritores capaces de fundar universos con sus libros. Liliana Bodoc, sin duda, está entre los más destacados de ese grupo. Con los tres volúmenes de La saga de los confines inventó un nuevo mapa y lo pobló de habitantes con corazones dispuestos a la epopeya. Con Tiempo de dragones, trajo un mundo de épica y fantasía. De haber nacido en Europa, tal vez hoy la compararíamos con Tolkien y Ursula K. Le Guin. Pero nació en estas tierras —en Santa Fe, en 1958— y por eso, la sentimos única.

Liliana era una persona luminosa. Tenía un carácter fuerte, pero era siempre cálida. Sabía cómo discutir sin forzar una situación incómoda. Y tenía una fe desbordante en la literatura, a la que, incluso, le otorgaba poderes curativos: "Mis hijos se ríen cuando me mejoro del hígado con una oda de Pablo Neruda", le decía a María Malusardi en una entrevista muchos años atrás. "Hay una estrofa que repito y me cura. La literatura siempre me ha aliviado. Desde muy chica tenía afecciones a la salud y por mandato médico no podía correr, salir ni jugar. Entonces leía. Después crecí y mejoré, pero la lectura se me quedó pegada a la vida."

En “Elisa, la rosa inesperada”, Liliana Bodoc narra una historia vinculada al tema de la trata y la violencia sexual
En “Elisa, la rosa inesperada”, Liliana Bodoc narra una historia vinculada al tema de la trata y la violencia sexual

Desde el 2000, año en que publicó su primer libro, varias generaciones de niños y adolescentes se formaron con sus libros. Además de La saga de los confines y Tiempo de dragones —existe el proyecto de llevarlo al cine—, publicó más de 20 títulos: Sucedió en colores, Reyes y pájaros, El perro peregrino, los cuatro tomos de los Elementales, entre otros. Su última novela es Elisa, la rosa inesperada (Norma), que narra una historia vinculada al tema de la trata y la violencia sexual. También adaptó sus cuentos para llevarlos al teatro con la compañía "Tres gatos locos", dirigida por su hijo Galileo.

Todos esos mundos fantásticos que creó, sin embargo, tenían una fuerte raíz local. La saga de los confines, por ejemplo, se nutre de leyendas locales y puede leerse, también, como una gran metáfora de la conquista de América desde el lado de la resistencia.

Liliana Bodoc, a sala llena en la Feria del Libro
Liliana Bodoc, a sala llena en la Feria del Libro

El año pasado, tuve el privilegio y el honor de acompañarla en la presentación del segundo tomo de Tiempo de dragones en la Feria del Libro de Buenos Aires. Se hizo en la sala Adolfo Bioy Casares, que quedó tan chica que debieron traer más sillas y hubo gente que se terminó acomodando en el piso y todavía más gente que se quedó sin poder entrar. En los años que llevo trabajando en literatura, nunca vi una demostración de afecto tan grande como la de aquella noche. Como hacía en los libros, Liliana entablaba una relación íntima con el público, que estaba dentro del orden de lo mágico. Aquella vez, mucha gente terminó emocionada hasta las lágrimas.

Liliana murió esta madrugada, víctima de un paro cardíaco. Recién había vuelto de la Feria del Libro de Cuba. Junto con la enorme tristeza de la despedida, uno sabe que se fue haciendo lo que más disfrutaba.