Diego Golombek y Nora Bär acompañados por Patricio Zunini en la presentación de “Neurociencias para presidentes” (foto: Paz Langlais)
Diego Golombek y Nora Bär acompañados por Patricio Zunini en la presentación de “Neurociencias para presidentes” (foto: Paz Langlais)

Qué tiene que saber un líder —de un país, un club, una empresa— cuando toma una decisión. Durante un panel en la Feria del Libro de hace un par de años, Diego Golombek (El parrillero científico, Las neuronas de Dios) y Nora Bär (editora de la sección Ciencia y Salud del diario La Nación) plantearon la necesidad de reunir en un libro todo eso que un presidente tiene que conocer: desde la manera en que se evalúan los riesgos hasta las mejores estrategias para aprender, pasando por los rastros biológicos de la corrupción, los límites de la conciencia, etc.

La idea terminó de definirse a través de charlas y correos electrónicos, y empezaron a convocar a diferentes personalidades relevantes del campo científico ("Un equipo de estrellas", como señalaba entusiasmada Bär) invitándolos a ocuparse de cada uno de esos temas. El resultado fue Neurociencias para presidentes (Siglo XXI), un libro de divulgación actual y entretenido pero a la vez muy riguroso, compuesto por "cartas al presidente" de Mariano Sigman, Facundo Manes, Pedro Bekinschtein, Guadalupe Nogués y Martín Tetaz, entre otros.

El viernes pasado, con un buen marco de público, Diego Golombek y Nora Bär presentaron Neurociencias para presidentes en el auditorio de Grandes Libros. El encuentro, además, fue transmitido por streaming y tuvo más de 17.000 reproducciones.

Aquí algunas de las frases que dijeron:

“Neurociencias para presidentes: Todo lo que debe saber un líder sobre cómo funciona el cerebro y así manejar mejor un país, un club, una empresa, un centro de estudiantes o su propia vida”
“Neurociencias para presidentes: Todo lo que debe saber un líder sobre cómo funciona el cerebro y así manejar mejor un país, un club, una empresa, un centro de estudiantes o su propia vida”

La relación entre ciencia y moral

Diego Golombek: Hay una vieja polémica en cuanto a si las cosas tienen un lugar en el cerebro: si hay un lugar de la bondad, de la maldad, de la moral, etc. Esto nace de una "neurochantada" del siglo XVIII, de un tipo que se llamaba Gall, que decía que las cosas estaban guardadas en cajas: si eras muy bueno la caja de la bondad crecía, si eras recontrabueno esa caja crecía tanto que te deformaba el cráneo y te salía un chichón de bondad. Entonces, él andaba palpando cráneos. Como la frenología no tiene ningún asidero, la teoría de los lugares cayó en desgracia. Hasta que hubo una observación en el siglo XIX, con un muchacho que era buen parroquiano y que trabajaba en el ferrocarril y, mientras ponía las vías, por una explosión, una barra le atravesó uno ojo y el cráneo. Estuvo al borde de la muerte y cuando finalmente despertó era el mismo de antes salvo por sus propiedades morales: ya no era buen parroquiano, abandonó a la familia, se puso a apostar, etc. Fue la primera evidencia de que la moral, además de ser un bien cultural, tiene una base neurobiológica.

La función interdisciplinaria de la ciencia

Nora Bär: Los frutos más sabrosos de la ciencia se dan en la transdisciplina: biólogos trabajando con matemáticos, antropólogos trabajando con médicos. Casi no se puede pensar en áreas de la ciencia que florezcan totalmente aisladas de otras. El cruce de disciplinas es lo que permite avances más resonantes. Por ejemplo, el genoma humano. Había muchísimos físicos y matemáticos trabajando para decodificar lo que se llamó "el libro de la vida". ¿Por qué las neurociencias son tan fascinantes? Porque casi no hay nada que les sea ajeno. Tienen que ver con la educación, con la toma de decisiones, con la economía, con la moral, con la ética, con la ley. Hay un capítulo de las neurociencias dedicado a la Justicia. Nos fascinan porque nos explican por qué somos como somos.

Diego Golombek: Estoy totalmente de acuerdo, con la curiosa paradoja de que la educación todavía no se dio cuenta. La educación sigue siendo absolutamente estanca, en particular en los niveles primario y secundario, y un poco en la universidad. Tenés la hora de Química y eso no tiene nada que ver con lo que pasa en la hora de Matemática, de Biología o de Física, ni tampoco en la de Lengua o Artes. Estaría bueno que la educación se enterara de que la interdisciplina es lo que más frutos rinde a la hora de la ciencia profesional.

La neurociencia y la educación

Diego Golombek: Hasta hace unas décadas se pensaba que en el cerebro adulto "neurona que para neurona que cierra" y ahora sabemos que no es así, que hay neurogénesis a lo largo de toda la vida. No en todo el cerebro, pero en varios lugares. Y además sabemos que la capacidad cognitiva del cerebro no se detiene. Hay ciertas cualidades que son más intensas en la juventud, otras en otras edades. Una de las virtudes de la nueva neurociencia es mostrar que no hay ninguna diferencia cualitativa entre el aprendizaje en las distintas edades.

Nora Bär: En el capítulo que habla del entrenamiento del cerebro, Andrea Goldin no sólo dice que se puede hacer hasta cualquier edad, también dice algo muy lindo: todos aprendemos en todo momento. El aprendizaje escolar no es el único que modifica nuestro cerebro y nos permite aprender, si no que desde que desde nos levantamos hasta que nos vamos a dormir estamos aprendiendo. Todas las experiencias van moldeando el cerebro y eso permite que uno mantenga su capacidad de aprender.

La moda de los neurocientíficos

Diego Golombek: El boom de la neurociencia de divulgación no es casual, si no que se debe a que sabemos más del cerebro porque tenemos técnicas mucho más finas para medirlo tanto en el espacio como en el tiempo. Hasta hace unos 30 o 40 años, uno podía hacer un encefalograma pero la definición espacial era muy pobre. No se podía decir qué cachitito del cerebro se estaba activando. Ahora sí podemos decirlo. Eso nos ha dotado de otra dimensión de falsabilidad, podemos diseñar un experimento, cotejarlo, analizarlo estadísticamente, etc. El último paso de todo esto es el de la neurociencia cognitiva, aquello que tiene que ver con toma de decisiones, pero todavía tenemos que ir con mucho cuidado. Es muy tentador decir: "Como se prendió tal área del cerebro esa es el área de la decisión, del chocolate o de la violencia". Y eso es falso. No podemos afirmarlo.

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