Un libro para recomendar: El viento de las horas

Otra de las grandes propuestas del club de lectores digitales Leamos es conocer un libro de Ángeles Mastretta, que aborda su vínculo con la felicidad y su entorno

La escritora argentina Flavia Pittella, de la mano del club de lectores digitales Leamos, invita a conocer la literatura tradicional y redescubrir a los autores más destacados de diversos géneros.

Como cada viernes, un clásico de la literatura es presentado para descubrir su costado menos conocido. Hoy es el turno de El viento de las horas, de Ángeles Mastretta.

En El viento de las horas, Mastretta habla de su infancia, de su reunión con su maestra de la primaria luego de varias décadas, de cuando su madre fallece y hay una reunión de los hermanos para quedarse con los recuerdos que les causan un gran valor sentimental. Cuando en su casa se comía pasta, de la verdadera, italiana, como su padre.

a escritora hace partícipe al lector del legado de esos días evocando los detalles más cotidianos y al mismo tiempo más preciados de ese mundo. Revive emociones que hacen que el tiempo se dilate y reflexiones en torno a grandes temas universales como la juventud, la belleza, el amor, la muerte y, sobre todo, el paso inevitable de los años.

"Yo recuerdo más la felicidad y sobre todo me gusta mucho más escribirla, en lo que yo escribo hay un tamiz que es como melancólico y eso sirve para matizar las emociones alegres sin volverlas cursis, hay en medio de esta alegría una suerte de nostalgia permanente y eso hace que yo no me regodee en exceso", destacó la autora al hablar de su obra.

El libro surgió por la necesidad de la autora de contar que es feliz con lo que le sucede

El viento de las horas es una celebración de la alegría de sentirse vivos, de la dicha extraordinaria de dejar que la vida pase, de la necesidad de disfrutar de los placeres de la existencia. Un recorrido por todos esos recuerdos que se presentan de manera inesperada y que traen consigo la más auténtica felicidad.

Ángeles Mastretta nació en Puebla, México, en 1949, se graduó en periodismo en la facultad de ciencias políticas y sociales de la UNAM. En 1985 publicó su primera novela, Arráncame la vida, que obtuvo el Premio Mazatlán en su país y se convirtió en un verdadero fenómeno editorial, tanto en el mundo de habla hispana como en sucesivas traducciones a quince idiomas. Publicó también los libros de relatos Mujeres de ojos grandes y Maridos, tres volúmenes que reúnen relatos cortos y textos periodísticos o autobiográficos: Puerto libre (1994), El mundo iluminado (1998) y El cielo de los leones, y la novela corta Ninguna eternidad como la mía (1999). En 1997, su novela Mal de amores (1995) obtuvo el prestigioso Premio Rómulo Gallegos, concedido por primera vez a una mujer.

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